Prólogo.

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El joven licántropo caminaba por los nevados caminos al pequeño pueblo que estaba en la montaña. Se encontraba bastante lejos de los territorios conocidos, pero ya estaba ahí. Se sentía bastante extraño, tanto que ni siquiera le importó estar cubierto de nieve cuando entró a una de las tabernas. Era un lugar chico, hecho con madera y con ambiente relajado. Se sentó frente a la barra y pidió un vaso de agua. Sentía la boca seca, así como sentía el alma.

La puerta volvió a abrirse, pero esta vez era la figura de una joven, de baja estatura y encapuchada bajo una tela negra, que entraba al lugar. El sonido de sus tacones hacía eco. Miraba de un lado a otro, como si hubiese cometido un asesinato e intentara huir de la escena del crimen. Tomó asiento al lado del desconocido. Solo una parte de su rostro era visible, pues no quería que el rumor de que había llegado a ese lugar fuese divulgado hasta llegar a los oídos de su padre. Primer acto de rebeldía y ser descubierta seria el colmo.Su piel era pálida, como si nunca la hubiese tocado la luz del sol y un largo mechón de cabello negro salía a relucir de la capucha.

—Un trago por favor—dijo en un susurro.

El hombre de la barra volvió con el vaso de agua. El pelinegro lo tomó mientras miraba de reojo a la chica, se notaba que se sentía incomoda. En otra ocasión tal vez la hubiera molestado aún sin siquiera conocerla, pero esa vez no. A ella le entregaron el trago que había pedido .

—Oye, chica—levantó el vaso de agua frente a él—. A tu salud.

El agua fría le heló la garganta, pero aún se sentía seco.

<<Tal vez no sea algo físico>>, pensó.

Ella le miró de reojo. Simplemente alzó el caballete para dar un ligero trago. El sabor era mas amargo de lo que pensaba, no obstante una extraña esencia que provenía del sujeto comenzó a incomodarle. Algo no andaba bien.

—Al parecer no eres de aquí, ¿De dónde eres?

—No soy de ningún lado—respondió él esbozado una ligera sonrisa tristona que se esfumó de inmediato. Terminó su vaso de agua y le pidió un trago más fuerte al cantinero. Si no podía llenar su vacío, por lo menos se llenaría la sangre de alcohol—. Eres nueva en esto ¿cierto?-chasqueó la lengua mientras meneaba negativamente la cabeza.

Ella instintivamente cerró sus ojos. <<Perfecto. No llevo ni una hora fuera de casa y ya estoy en problemas>> pensó. Encogió sus hombros liberando un ligero suspiro. Él era uno de ellos.

—¿Tanto se me nota?

El cantinero dejó el trago frente al chico, mientras el chico daba una pequeña sonrisa burlona.

—Es fácil distinguir a los novatos del resto-sonrió mas ampliamente—. Para empezar, tu presencia te delata; segundo, un licántropo mas experimentado no se sentaría al lado de uno forastero; tercero—se acercó un poco mas a la chica, hablando casi en un ronroneo—, hueles maravillosamente a sangre lobuna fresca—río entre dientes mientras se tomaba de un trago el alcohol frente a él, sin dejar de mirarla.

—No soy una licántropo... no por ahora. Soy una novicia aún—aclaró mientras daba otro trago. Miraba las salidas posibles por si algo llegase a salir mal.

Él  la observó un momento.

—Solo necesitas un empujón... tal vez dos—sonrió. Buscó en sus bolsillos y sacó algo de dinero para pagar. Lo dejó sobre la barra mientras hablaba—. Los tragos van por mi cuenta. Ahora, ¿Por qué no me hablas mas acerca de ti? ¿Quién te convirtió?

Ella no pensaba en pedir algo mas. Apenas había tomado un caballete y ya le dolía la cabeza. 

—Nadie—aclaró un poco su garganta —. Soy hija de licántropos.

—Vaya, vaya. Esto si que no lo esperaba; una chica de raza pura que no es licántropo, justo aquí—sonrió—... La vida es un estuche de monerías—pasó la mano por su cabello, que estaba un poco húmedo por la nieve que le había caído—¿Cuál es tu nombre?

Ella apretó sus labios. El forastero comenzaba a hacer demasiadas preguntas. Pensó en dar un nombre falso, pero no creyó que fuese necesario, ya que si el desconocido la raptara o  matara no sería lo peor que le pasaría ahora que había desobedecido a su padre. Alzó la vista a él, dejando ver sus preciosos ojos color zafiro y sus labios rosa pálido.

 —Mi nombre es Luna—murmuró.

Él tomó su mano a forma de saludo mientras sonreía un poco.

—Kyle. Y bien, Luna, ¿Qué hace una chica andado sola y tomando alcohol? 

Ella arqueó una ceja.

—¿Qué hace un forastero en territorios ajenos?—contraatacó.

—Me atrapaste—sonrió—. La verdad no tengo ningún motivo en especial, este pueblo es...—miró a la chica detenidamente—...bastante acogedor. Me gusta. Uno puede pensar mas claro en este lugar. ¿Cuál es tu respuesta?

—Soy una adulta—encogió sus hombros. Pero mentía, era una chiquilla y se notaba—. Puedo hacer lo que me plazca. Además, no creo que a mi clan le agrade saber que un forastero anda por nuestro territorio como si nada.

—Bueno, no es que me disgusten los problemas—Él sonrió— Así que eres una "adulta". Bien. Dime, señorita Luna, ¿Qué haces aquí sin los demás de tu manada?

Ella permaneció en silencio unos segundos.<< Me he escapado de mi casa. Quise saber que era sentir adrenalina. Si se enteran que estoy aquí con un forastero... me fusilarán>>

—No es de tu incumbencia, como te he dicho soy una adulta. Ya no soy una niñita como para que mis padres y hermanos estén detrás de mio cuidándome. ¿Por qué tanto interrogatorio?

—Bueno, es que siendo novicia seria muy fácil para un licántropo adulto hacerte daño—una sonrisa extraña surcó los labios del chico—... Por eso pensé que ellos te protegerían.

—¿Qué acaso no tienes un lugar en especial donde debas estar?

—¿Lugar especial? No, ninguno—se levantó de su lugar encogiendo sus hombros—. Pero está oscureciendo, así que estoy abierto a sugerencias de tu parte.

—¿¡Qué?!- Luna miró su reloj. El tiempo había volando.Si no regresaba a casa en unos minutos su padre saldría a buscarla con el acertado pensamiento de que había escapado de nuevo—Tengo que irme—se levantó del banquillo y comenzó a andar a la puerta.

—¿Te vas tan rápido?—Kyle se movió ágilmente hasta quedar frente a ella en un solo movimiento—. Anda, no seas aburrida.

El corazón de la chica comenzó a acelerarse. No tenía tiempo para esas cosas.

—Si me disculpas tengo cosas muy importante que hacer—lo evadió para seguir su camino hasta salir de aquel lugar con la esperanza de que no le siguiera.

El chico la miró detenidamente por unos momentos. Ya había olvidado el porqué había llegado tan vacío a ese pueblo. Rió un poco burlón por la acción de la chica al tiempo que volvía a interferir en su camino.

—¿Sabes? No solo vine de paso a este pueblo, vine buscando algo. Algo que pudiera llenarme. Y ahora lo encontré —la miró a los ojos—.Bien, Luna, me voy. Pero regresaré para tomarte como de mi propiedad—sonrió—. Espérame.- se dio la vuelta y salió de aquel lugar. Caminó tranquilamente a la salida del pueblo, no tenia necesidad de ir rápido.

<<Volveré por ti>> pensó para sí.

Luna tenía los ojos abiertos en sorpresa. ¿Sus oídos habían escuchado bien? Adelantó el paso para alcanzar al forastero.

—¡¿Disculpa?!—se cruzó de brazos mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Ese forastero era tan... neandertal al declararla suya así por que si—Suerte con eso— gritó—. Estoy comprometida con alguien más y en un par de meses vendrá para que se efectué la boda—miró su reloj una vez más. El tiempo corría. Se apresuró por el camino y aceleró el paso a su hogar.

El chico rió al escucharla. Ya no se sentía vacío.


Cielo y Fuego 1 &quot;Ella&quot;Donde viven las historias. Descúbrelo ahora