57 (End?¿)

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  Los ojos entrecerrados, las mejillas mojadas y sonrojadas, sus labios en un pequeño puchero mientras trataba de respirar como normalmente lo hacía, pero los espasmos recorrían su cuerpo y no podía detenerse. Frente a él se encontraba al amor de su vida, a la persona con la que quería pasar el resto de su vida; con los ojos gélidos, sin verlo fijamente como lo hacía siempre, mirando hacia arriba, su brazo derecho se encontraba sobre su pecho, y el izquierdo estaba alargado, sosteniendo lo que era un cuaderno, que a simple vista podía parecer normal, pero lo que había dentro era metafóricamente una persona, sus miedos y sus errores, y nunca sus victorias, porque en la vida de Michael no existían las victorias, sólo fracasos.

 Su piel se encontraba pálida, sin vida, y fría. Muy fría. Pensar que la mayoría de las noches él se sostenía de ese cuerpo porque tenía frío, y él era lo más reconfortante y cálido que tenía en esos días llenos de oscuridad y crueldad.

 ¿Cómo podría vivir sin él? Ni siquiera se le había pasado por la cabeza comenzar a vivir una vida sin él. Siempre fueron uno, su futuro era ellos dos juntos, contra viento y marea y cualquier piedra que se les cruzara en el camino. Pero ahora él lo había dejado sólo. Como un barco sin su brújula, navegando en mar abierto, desorientado y sin saber qué hacer.

 Pensó mientras se arrodillaba al lado de la cama, que debería llamar a la policía, pero le temblaba tanto todo el cuerpo que hasta no podía sostener la cabeza en alto. Lo había encontrado ya sin vida, a la madrugada, cuando él había salido a fumar un cigarrillo y caminar por la playa. Él le había dicho que se quedaría en la habitación, algo raro en su novio ya que siempre que tenía la posibilidad no se separaba de él. Pero tampoco quiso discutir, el creyó que se recostaría y trataría de conciliar el sueño un poco, ya que esos días no lo había visto muy bien. Así que lo dejó sólo, y a los treinta minutos de haberse ido, cuando regresó al departamento lo encontró ahí, en su cama, en la cama que ellos compartían, en la que peleaban y se reconciliaban, en la que se recostaban y miraban el televisor hasta dormirse, en la que comían cuando no tenían ganas de levantarse. En esa misma cama en la que él trataba de arreglarlo, de juntar todos los pedazos que habían quedado de su roto corazón, (algo irónico, si me lo permites, ya que los dos nunca llegaban a hacerlo, porque los dos estaban rotos por dentro) y en donde le había profesado su inocente y verdadero amor.

 Comenzó a recordar la cantidad de veces que él trató de quitarse la vida y su novio había llegado en el momento exacto en el que él lo necesitaba. Y se sintió mal, muy mal, porque él nunca pudo llegar en el momento justo para salvarlo, y esta había sido su última oportunidad. Y tampoco pudo hacerlo. No pudo evitar pensar que todo esto era su culpa. Pero no era la culpa de nadie. Michael tenía problemas desde que había nacido, y sus traumas había llegado a arrebatarle la vida. Nunca aprendió a amar correctamente, él conocía un amor enfermizo y mortal, un amor en donde el dar todo de ti y sacrificar lo que más quieres era lo más normal, lo básico.

"¿Por qué lo has hecho, Michael, por qué me has dejado?"

 Lo que no sabía era que Michael era tóxico, y que mutuamente se estaban lastimando, hasta casi sufrir con sólo la mirada del otro. Y Michael sabía que nunca se podría alejarse de él, y tampoco podría cargar con la culpa y el odio en los ojos de Luke cuando este se enterase todo lo que había hecho por él. Porque Michael sabía que Luke no veía el matar gente como un cumplido, no veía el hecho de que Michael sólo lo había hecho para cuidarlo y que para él sacrificar todo lo que tenía era amor, del mas verdadero y cínico amor.

 Sabía que la única manera de salvar a el amor de su vida era quitándose la vida, y no le importó, él sabía que lo hacía por él, y que así demostraría su amor, aunque Luke no lo entendiera al principio. Le rondó esa idea toda la semana, y lo escribió mil veces en su cuaderno de notas, su "diario", y trataba de explicarle mediante palabras escritas lo que él quería demostrarle a Luke haciendo esto.

 Ese día ya estaba decidido a hacerlo, por lo que estuvo centrando su tiempo en Luke, tratando de que su mente recordara cada gesto de su rostro, cada acción de su cuerpo, cada mirada llena de amor y ternura. Esa noche cerró los ojos acordándose de la forma de los ojos azules de Luke, en su nariz recta y en sus labios, en el sabor y la textura, en la piel cremosa y llena de lunares, en la forma en la que su cuerpo respondía cuando el de Michael mantenía contacto con el suyo, en la forma en la que se estremecía, en la forma en la que se curvaba. En su risa, en su preciosa y melódica voz, cuando le cantaba al oído sólo por puro gusto de Michael, en sus manos cuando las sostenía, en sus brazos contra su anatomía, en los gemidos cuando se entregaba por completo a él. Recordó cada momento de su vida juntos, y no pudo arrepentirse de nada de lo que hizo por Luke. Todo lo que había hecho por Luke era correcto, hasta sacarse la vida. Y a la vez de sentir paz y calma al momento de tomar casi todas las pastillas del frasco, se sintió triste y melancólico, porque sabía que él nunca podría perdonarle por todo lo que hizo.

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⏰ Última actualización: Sep 29, 2016 ⏰

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Honey ||mukeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora