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Michael estaba sólo, como siempre, esperando a su madre junto al televisor. Esperando por la persona que más amaba, por esa única que le daba galletas sabor a miel a escondidas de su padre, o de lo que quedaba de él.
Se escuchó el golpe de la puerta, luego los gritos, insultos, cosas que un pequeño de nueve años como Michael no debería escuchar, y luego, silencio. Lo último que se había escuchado era un fuerte golpe sobre la mesa, y una botella rompiéndose.
Y es que aunque Michael no había visto lo que sucedía, lo entendía, entendía que lo que su madre le había dicho que pasaría mientras tomaba su quinto vaso de ron había pasado. Y recordó cada palabra que había salido de la boca de Jane.
"si escuchas un sonido fuerte, y cosas rompiéndose, tu solo corre, cariño, corre porque el no parara hasta destruirlo todo"
Pero Michael no lo hizo, no cumplió la última promesa que había salido de los labios de su madre, sólo espero a que él llegara hacia él, para destruirlo por completo, para acabar con la última gota de humanidad que le quedaba por él mismo.
Lo que no sabía, era que Michael ya estaba destruido hace mucho tiempo.

N/a: estos son recuerdos de Michael, cosas que le sucedieron cuando era pequeño o simplemente que no escribe en sus notas. Y que tenía ganas de contar <3

Honey ||mukeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora