#1.- Despertar

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~Narra Ella~

Calor, mucho calor.
Mi cuerpo parecía estar pegado al cuero de lo que notaba un asiento bajo mi físico lleno de sudor.
Mi respiración era lenta y no había ni una gota de saliva en mi reseco paladar.
Notaba legañas en mis ojos cerrados y casi sellados por la fuerza de los dichos desechos verdes.
Mi espalda dolía como el infierno, mi cabeza daba vueltas sin parar y mi cerebro estaba tan aturdido que no podía mandar las señales apropiadas a cada rincón dormido de mi ser.
Separé mis párpados, llevándome por delante algunas pestañas, e intente enfocar algo.
Ahí, encima de mi cabeza había una placa negra oscura que se asemejaba al techo de un coche.
Después de varios intentos conseguí enderezarme pero no sin la ayuda de algo sólido detrás mío.
Solté un jadeo por el esfuerzo mínimo que había hecho pero que sentí muy agotador y pesado.
Mis ojos recorrieron primero mis piernas, enfundadas en unos pantalones grises oscuros elásticos algo rotos y sucios. Más abajo tenía unas botas marrones con algo de tacón. Me sonaban. Por encima llevaba una camiseta de tirantes que antes había sido blanca, a juzgar por el claro color que parecía ocultarse debajo de un polvo rojo y anaranjado.
Luego de repasarme a mi misma, miré al frente.
Mi mente ya sin nada pululando en ella se quedó vacía al completo.

-¿Qué...?- solté a través de mis agrietados y secos labios en un tono tan bajo que ni siquiera yo lo oí.

Era una ventana, y más allá de ella se veía un paraje en el que el color rojo anaranjado se extendía hasta tocar con otro azul celeste intenso, allí, en un lugar infinito de alcanzar, donde se unía la tierra con el cielo.
La tierra era una arena reseca y pegada al principio, pero luego podía verse a través de las ondulantes ondas del calor que había dunas y polvo.
Parpadeé un par de veces pero seguía viendo ese paisaje desértico y vacío de vida, por lo que, cansada de estrujarme el cerebro por saber qué o dónde estaba, observé alrededor.
Definitivamente estaba en un vehículo. Yo me encontraba tumbada en los asientos traseros, aunque por delante estaban el del piloto y el del copiloto, separados por la caja del cambio de marchas. Debajo de esos asientos, frente a mí, vi varios utensilios rudimentarios, herramientas mejor hechas y también botellas y recipientes.
Sin pensar me lancé a por las primeras, pero todas estaban vacías menos una en la que quedaba la mitad de su capacidad. La abrí y la bebí toda.
Pronto noté el agua recorrer cada rincón medio muerto e inerte de mi interior. Tomé aire con alivio, recibiendo algo de energía en mi cuerpo.
Iba a mirar qué había dentro de los botes de plástico opaco pero de un momento a otro, la puerta del coche se abrió con violencia para dejar paso a un hombre vestido al completo de negro pero manchado de tierra marrón por todos lados.
Grité por el susto pero él ni se dignó a mirarme, tan sólo cerró la puerta, se puso el cinturón, metió las llaves y arrancó el automóvil para ponerlo a correr a una velocidad vertiginosa en segundos.
Mi encéfalo también se esforzaba por pensar rápido o tan solo pensar en algo, mas todo era tan repentino y caótico que no se me ocurrió hacer otra cosa que gemir y respirar de forma irregular.

-¿Quién eres?- pregunté con histeria.

No hubo respuesta salvo un cambio de marcha al máximo.

-¡¿Quién eres?!-

-¡Cállate!- me voceó desde delante con una voz rasgada y algo apagada.

Me mordí el labio inferior sin saber qué demonios hacer hasta que dos motos aparecieron a ambos lados del coche. Las dos eran marrones con dibujos de llamas rojas y naranjas e iban conducidas por un par de tíos calvos con muchos tatuajes en sus torsos descubiertos y expresiones psicóticas y de locura.
Sus ojos flameaban a la vez que levantaban la cabeza y proferían gritos semejantes a los de un licaón. No eran los amigos, de eso estuve segura.

-¿Cuántos coches vienen detrás?- cuestionó en una orden el hombre.

Miré por el cristal trasero y vi dos todoterrenos.

Hell Road [#Levi]Stories to obsess over. Discover now