Es mi primer día en este instituto. Los nervios se me presentan a flor de piel. Aún cuando actúo como si nada me importara y esto no fuera nada, oh, claro que no es así. Soy tan bueno ocultando mis sentimientos, que de todos modos, a nadie le interesa como me siento.
Miro a mi alrededor y todos me parecen unos idiotas, todos me miran como si quisieran echarme a patadas, como si no perteneciera a este lugar. Y es cierto, estoy de acuerdo con ellos. ¿Pero qué puedo hacer? No me queda otra que aceptar las decisiones de mis padres, no me queda otra que asentir como si fuera uno de esos perros de juguetes que suelen llevar los taxistas. No me queda otra que cerrar la boca y actuar como todos, seguir la corriente.
Las clases pasan demasiado lentas y desesperantes. Nadie me habla, yo tampoco lo hago. No me interesa entablar relaciones, lo único que quiero hacer es que los días pasen rápidos hasta que llegue el día, el día al que llamo final.
La campana para el receso suena y es como si mi cuerpo tomara vida de nuevo. Escarbo en mi bolsillo en busca de un cigarrillo y algo de dinero y salgo fuera del salón.
Es como si fuera un fantasma, nadie me nota y no le hago caso a nadie. Pero siempre estoy allí, acechando, simplemente molestando.
Y Dios, esto sonará malditamente cliché, pero ese cabello naranja que se mueve con la brisa de la lluvia y esos ojos que se hacen pequeños cuando te reías junto a tus amigos, hizo que mi corazón diera un tímido respingo. Sin embargo aparté rápidamente esos sentimientos absurdos. Tú eras uno de esos chicos populares que les gusta llamar la atención, estabas demasiado lejos de mi alcance, y esa mirada de superiodad que siempre mostrabas a todo el mundo lo delataba. Cruzamos nuestros caminos en aquel estrecho pasillo y tú ni siquiera notaste mi presencia. Me reí, claro, ¿por qué siquiera lo harías? Yo no era nadie. Y tú tampoco deberías haberlo sido.
Pero ya era muy tarde, ya no podía sacar tu sonrisa de mi cabeza, ya no podía evitar las lágrimas al recordar que yo no te merezco.
~^~
Ya llevaba un mes allí, un mes de cruzarte todos los días por aquel pasillo. Un mes de recargarme con una sonrisa tuya y el aroma que dejaba tu fragancia en el viento, que se colaba por mis fosas nasales y llegaba hasta mi corazón, a reconfortarlo como una caricia.
¿Desde cuando era tan cursi?
Negué con la cabeza, sonriendo inconcientemente al aire y me encaminé hacia el depósito del instituto, el único lugar en donde podía sentarme a fumar, escuchar música y escribir sobre ti, nuestro proceso, aquel que sólo yo he describido a pie de letra y tú desconoces completamente. La primera vez que nuestros ojos conectaron y me diste esa típica sonrisa tuya que le das hasta al de la limpieza. Cuando te hiciste un nuevo peinado y fui el único que se dio cuenta. Cuando cargaste a una niña en tus brazos y vi por primera vez una sonrisa sincera.
Tantos momentos que guardaré por siempre.
Estoy a punto de levantarme e irme pero un portazo hace que retroceda y me esconda detrás de mesas y sillas rotas.
Eras tú
Y estabas llorando
Jamás te he visto llorar.
Mi corazón comienza a latir rápidamente y duele, no comprendo porqué verte llorar me hace sentir tan mal, hace que yo quiera llorar junto a ti aún si ni siquiera se lo que te está pasando. Pero me reprimo de correr junto a ti y agacho mi cabeza, asustado de que puedas notar mi presencia.
Te sientas en una esquina y abrazas tus piernas junto a tu pecho, ocultando tus mejillas que están mojadas en lágrimas, aquellas que me gustarían secar, aquellas que me gustaría besar. Pero no puedo simplemente acercarme y preguntarte lo que sucede. Tú no me conoces. Y se supone que yo a ti tampoco.
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School Love Affair (Yoonmin Oneshoot)
Romance¿Dios había perdonado a un demonio como él? ¿A un demonio convertido en ángel? Porque esa era la única respuesta al porqué alguien como Park Jimin podría haberse cruzado en su camino, en su corazón. ¤Historia con un capítulo único de contenido homos...
