Mucho antes de que existieran los héroes. Mucho antes de que el Olimpo se alzara sobre el mundo. Mucho antes de que el mar recibiera una reina.
Mucho antes de que el primer semidiós naciera...
Existió un secreto que nunca fue escrito en ningún mito.
Uno que las Moiras jamás tejieron en sus telares. Uno que incluso el tiempo decidió ocultar.
Porque había verdades capaces de cambiar el destino y aquella era una de ellas.
💧💧
Hubo una madre que vivía con el corazón divido entre el amor y el miedo. Rea conocía demasiado bien a su esposo.
Cronos, Señor de los Titanes.
Rey del Mundo y padre de sus hijos.
Uno por uno, los había visto nacer.
Uno por uno, los había perdido.
Hestia.
Deméter.
Hera.
Hades.
Todos habían desaparecido entre las fauces de aquel que debía protegerlos. Solo quedaba el silencio y un dolor que ningún otro titán podía describir. Pero el destino aún no había escrito su última página. Cuando nació Zeus, Rea desafío por primera vez a Cronos.
Ocultó al pequeño en la isla de Creta y entregó a su esposo una piedra envuelta en pañales. Cronos cayó en el engaño, creyendo que era su hijo, la tragó de un solo bocado.
Por primera vez... la esperanza sobrevivió.
Los años pasaron.
El joven Zeus creció lejos de la mirada de su padre. Aprendió a luchar. Aprendió a gobernar. Aprendió que algún día tendría que enfrentarse al titán que había destruido su familia.
Y entonces...
Contra toda lógica.
Contra toda esperanza.
Contra todo lo que parecía posible...
Rea volvió a quedar embarazada.
Cuando Cronos lo supo, el miedo volvió a apoderarse de él. La antigua profecía seguía resonado en su mente.
"Uno de tus hijos te destronará"
No lo permitir, no iba a permitir que aquella profecía se cumpliera. Por eso mismo, vigiló casa paso de Rea. Cada movimiento. Cada mirada. Pero una madre desesperada siempre encuentra una fuerza que ni siquiera los dioses comprenden.
En una noche sin luna, lejos del Palacio del Titán, nació una niña. Sus primeros cabellos brillaban como el reflejo del sol sobre el océano. La niña dormía profundamente, ajena al peligro que la rodeaba. Rea sostuvo con delicadeza a una recién nacida envuelta en un manto azul oscuro contra su pecho y las lágrimas recorrieron su rostro.
Su pequeño pecho subía y bajaba con tranquilidad como si el universo entero velara por su sueño.
—Mi pequeña... —Rea sonrió con ternura. Era tan pequeña... Tan frágil... Y, aún así, el peso de su existencia era mayor que el de cualquier reino. Con la yema de los dedos apartó un fino mechón del rostro de la bebé. —Eres hermosa. —Susurró con una voz apenas audible. La niña respondió con una suave sonrisa dormida. Aquello hizo que el corazón de Rea se encogiera. —Ojalá hubieras nacido en un mundo diferente...
Las lágrimas comenzaron a resbalar lentamente por sus mejillas.
No lloraba por miedo.
No lloraba por la guerra.
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El Legado de la Reina del Mar.
Fanfiction¿Qué ocurriría si el destino de los dioses cambiara para siempre? Tras renacer como Poseidia, la nueva Reina del Mar, una antigua alma recibe una segunda oportunidad para vivir una vida diferente. Conservando los recuerdos de su existencia pasada, j...
