Capítulo 61

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Luke POV:

Desbloqueé una vez más el móvil, entrando en la bandeja de entrada; seguía vacía. Llevábamos dos semanas en Estados Unidos y tan solo había hablado con Daelyn una vez. Mamá me había dicho que había tenido un accidente del cual ella no me dijo nada aunque, al parecer, ya se encontraba bien. Sé que no me quería preocupar y por eso no me lo dijo, pero debería haberlo hecho.

―¿Estás bien? ―preguntó Calum, llamándome la atención.

El moreno se sentó a mi lado, hundiendo el sofá. Suspiré, bloqueando el móvil.

―No, no estoy bien ―susurré, echando mi cabeza hacia atrás.

Tapé mis ojos con las manos, maldiciendo porque notaba como el dolor de cabeza que tenía se iba intensificando.

―¿No crees que es posible que a ella le resulte difícil también?

―¿Cómo sabes que es por ella? Podría ser por mi familia.

―Llevas hablando con Liz todos los días, todavía no sé cómo no ha decidido venir aquí contigo ―rió Calum, intentando animarme. Quise reír ante la broma, pero lo único que pude hacer fue una mueca―. Quizás ella también esté esperando a que la llames antes, le dijiste que estabas ocupado y es normal que no quiera molestar si solo han pasado dos semanas, no le des muchas vueltas.

―Lo haré, gracias Cal ―asentí, intentando creer en sus palabras.

―¿Para qué están los amigos? Venga, levántate que vamos a ensayar una vez más antes de irnos. Además ―añadió, girándose hacia mí con una sonrisa―, esta noche saldremos de fiesta.


Daelyn POV:

―¡Corre, que se quema! ¡Trae un plato! ―le chilló Jack a su hermano, mientras este intentaba parar el humo que salía de la barbacoa.

A pocos segundos de incendiar todo el césped, James apareció con una gran bandeja y unas pinzas, con las que Jack pudo ir sacando la carne. Celeste y yo reíamos desde la mesa que habíamos sacado al jardín.

Una vez todo controlado nos pusimos a comer. Jack estaba bastante animado contando chistes de los cuales todos reíamos.

―Hey, yo tengo uno también ―dijo de repente James, el cual estaba sentado enfrente de mí―. Cuando tú y Celeste os caséis podéis utilizar el lápiz que mata si no os lleváis bien.

―¿Cuál es? ―preguntó su hermano.

―La piztola ―dijo James, marcando la zeta.

Fue cuestión de segundos que yo, que acababa de beber agua, la escupiera toda hacia delante. Entonces, una gran carcajada salió de mí, no sé si de ver a James empapado o por el chiste tan malo que había contado.

―Eso sí ha sido gracioso ―dijo Jack, mientras intentaba retener la risa.

Miré a James una vez más, el cual comenzaba a tener la respiración agitada.

―Te doy cinco, no, tres segundos, para empezar a correr.

―Pero, pero... ―intenté decir entre risas.

―Tres...

―James, no... No lo hagas ―dije con dificultad levantándome de la silla.

―Dos...

―Por favor, no quería reírme ―mentí, a lo que comencé a reírme aún más fuerte que antes.

―Uno. Tu tiempo ha terminado.

Twins » Luke HemmingsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora