•{El Collar del Tiempo}•
El día había comenzado tranquilo en la aldea. Los rayos del sol pasaban a través de las hojas de los árboles, dibujando sombras suaves sobre los caminos de piedra. Las calles estaban animadas, con niños jugando y comerciantes gritando ofertas desde sus puestos. Todo era... cotidiano.
Pero para el Equipo 7, las cosas no eran tan simples.
—¿Cuántas veces más vas a leer ese maldito mapa, Sarada? —gruñó Menma, rodando los ojos con dramatismo exagerado—. Me estoy derritiendo aquí, literalmente.
Sarada ni se inmutó. Sujetaba el pergamino con firmeza, sus ojos negros moviéndose con rapidez sobre el papel. Su ceño fruncido era casi permanente desde que habían salido en esta misión.
—El punto de energía se localiza justo en esta zona —murmuró, más para ella misma que para los demás—. Debería estar cerca de estas formaciones rocosas...
Menma se desplomó de espaldas sobre el pasto.
—Estoy moriendo... —dijo dramáticamente, extendiendo los brazos como si esperara que el universo le quitara el sufrimiento—. Nos mandan a revisar una cueva perdida porque sí, en pleno calor del mediodía, y nadie considera que algunos tenemos un cabello demasiado oscuro para esto. ¡Me estoy friendo el cuero cabelludo!
Mitsuki, unos pasos más adelante, giró apenas la cabeza.
—Técnicamente, tú aceptaste esta misión —dijo con esa voz suave que siempre sonaba como si estuviera contando un secreto y con su típica sonrisa pequeña que no llegaba a los ojos—. Además, se supone que las cuevas son frescas.
Menma bufó.
—¡Sí, si logramos encontrarla antes de morir calcinados!
Sarada le lanzó una mirada asesina por encima del hombro.
—Menma, si no vas a ayudar, al menos quédate callado.
—¡Sí, señora futura Hokage! —exclamó él, saludando como militar y sonriendo enormemente.
Ella se sonrojó levemente y miro mal a su hermano.
—Idiota...
Después de unos minutos más de caminata, el grupo llegó al borde de una colina que descendía hacia un valle cubierto de vegetación. Y ahí estaba: la entrada de la cueva. Oculta entre raíces gruesas y rocas apiladas, con un aura que no parecía exactamente... normal....aunque que era normal en un mundo ninja.
Sarada respiró hondo.
—Lo encontramos.
Menma levantó una ceja.
—¿Nos metemos? ¿O primero tiramos una piedra para ver si explotamos?
Mitsuki, sin esperar más, avanzó el primero. Entró a la cueva con pasos suaves, como si caminara sobre un campo de flores en lugar de piedra.
—Wow, genial —murmuró Menma, siguiéndolo, mirando disimuladamente a Mitsuki —. Ni siquiera nos avisa si hay trampas. Me encanta jugar a la ruleta rusa mágica.
Dentro, el aire era fresco pero denso, cargado de polvo antiguo y un leve olor a humedad. El suelo crujía bajo sus pies. Las paredes estaban talladas con símbolos que parecían ancestrales, casi como si fueran de otra época. Mitsuki se detuvo frente a uno.
—Estos... son sellos de contención. Muy antiguos.
—¿Contención de qué? —preguntó Menma, muy curioso.
Sarada se acercó al fondo, donde una plataforma de piedra sostenía una caja rectangular.
—Esto es lo que estábamos buscando.
Sin pensarlo dos veces, Menma paso adelante y la abrió sin pensar siquiera.
El interior estaba cubierto por un paño morado ya desgastado. Al retirarlo, vieron varios objetos: pergaminos, un par de armas viejas, un libro con la tapa desgarrada... y un collar.
Era precioso, brillante, de un tono violáceo con una espiral en el centro y pequeñas piedras que reflejaban la luz como si respiraran.
—Es mío. —dijo Menma con una sonrisa de niño en navidad, antes de que alguien pudiera decir lo contrario.
Sarada alzó una ceja.
—¿¡Qué haces!? ¡Eso puede ser peligroso!
—Bah, es solo un collar —dijo él, colgándoselo al cuello y girando para mostrarlo—. Me queda bien, ¿no?
—Menma, no es un juguete —insistió Mitsuki, examinando el objeto con más atención que nunca—. Tiene chakra residual. Muy antiguo. Como si hubiera estado esperando algo...
Menma tragó saliva, pero su sonrisa no desapareció.
—Lo devolveré después, lo juro. Solo déjenme presumirlo un rato.
[£•••£]
Esa tarde, todos los demás chicos se reunieron en el campo de entrenamiento. Una zona abierta, con árboles dispersos y rocas grandes donde muchos solían descansar o practicar jutsus.
Ahí estaban: Kawaki, Memory, Inochin, Shikadai, Metal, Hinako, Kiyomi, Kawasaki y Aki.
Sarada les explicó lo sucedido mientras Menma jugaba con el collar, lanzándolo al aire y atrapándolo como si nada.
—¿Y si nos maldice o nos lleva a otra dimensión o algo así? —preguntó Kiyomi, sentada de piernas cruzadas.
—Eso sería tan genial —dijo Aki con sarcasmo.
Inochin miraba el collar como si estuviera vivo.
—Eso no es un simple adorno... puedo sentirlo. Como si reaccionara a nuestra presencia.
Menma se encogió de hombros.
—A ver, a ver... si de verdad tiene poder, ¿por qué no pasa nada?
—¡Menma, no lo provoques! —gritó Sarada.
—¡Oh gran collar ancestral, despierta tus poderes legendarios y hazme el más cool del mundo! —dijo en voz alta, riendo divertido.
El collar brilló.
Pero esta vez... demasiado.
—Oh oh
Un haz de luz se elevó hacia el cielo, envolviéndolos a todos. El suelo tembló. El aire cambió. Y antes de que cualquiera pudiera gritar, todo fue blanco.
[£•••£]
Cuando el mundo volvió, había solo silencio.
Sarada abrió los ojos primero. El cielo era el mismo... pero no igual.
Se levantó de golpe. El polvo aún flotaba en el aire. A su lado, Menma tosía y Mitsuki se levantaba con expresión con calma mirando al rededor.
Los demás comenzaban a despertar poco a poco.
—¿Estamos...? —murmuró Hinako, aún aturdida.
Shikadai se acercó al borde de un acantilado cercano. Desde ahí se veía la aldea... y el Monte Hokage.
Pero...
—No... no puede ser... —dijo, helado.
Solo había cuatro rostros tallados. Hashirama, Tobirama, Hiruzen y Minato. No Tsunade. No Naruto.
—Nos fuimos al pasado —dijo Mitsuki con voz baja, como si el decirlo lo hiciera más real, ahora sin una sonrisa pero rápidamente volvió a su pequeña sonrisa, esto no se lo esperaba.
Menma palideció, aún con el collar colgando de su cuello pero sin el brillo además de que le faltaban partes, pero eso no lo notaron ya que estaban más preocupados por lo que pasaba.
—Oh, por favor, que esto sea una broma...
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Viajamos al pasado!!
FanfictionUn misterioso collar transporta a los hijos de los grandes shinobis al pasado. Doce jóvenes se despiertan en una Konoha que apenas conocen. Allí, se cruzarán con sus padres adolescentes -torpes, testarudos y aún lejos de convertirse en leyendas. En...
