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22. Segunda visita

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El viernes llegó, pero la regla no, así que, de nuevo fui al hospital. Laura volvía a estar de enfermera.
-No te ha bajado, ¿verdad? - dijo Denis
-No
-No te preocupes. ¿Tienes alguna molestia? ¿Alguna sensación de que te vaya a bajar pronto?
-No todo es normal, sino tenemos en cuenta que lo normal sería que me bajara.
-Tú tranquila, haremos que baje.
-Te voy a repetir la ecografía, la externa - dijo Denis
-Ok

Me volví a colocar en la camilla y me estuvo examinando.
-Todo sigue bien. No tiene pinta de que te vaya a venir la regla en los próximos días - dijo Denis
-¿Y que va a pasar? - le pregunté
-No te obsesiones que no tienes nada. El estrés no te hace nada bien.
-Que fácil es de decir "Tranquila", como a él no le va a doler - pensé
-Laura te va a hacer otra prueba
-¿Laura? Esto no me va a doler. - pensé
-No te asustes, que no va a ser como la otra vez. Solo te va a introducir un palito, para obtener un poco de fluido. Esto nos va a servir para saber si estás ovulando.
-Vale
-Ve a desnudarte.

Esperemos que no sea como la otra vez, porque fue un rato bastante desagradable. - pensé
-Me quite la ropa y me volví a tumbar en la camilla.

Laura vino con una especie de bastoncito para los oídos.
-Tranquila, que esto va a ser muy superficial - dijo Laura
-Ok
-Si sale blanca es porque estas ovulando y si sale transparente es que no.

Introdujo el palito y cuando salió era transparente
-No estoy ovulando - le dije
-No, no lo estas

Miró a su marido y me dijo que fuera a vestirme. Así que eso hice y cuando acabé fui a sentarme con mi madre
-Vamos a ver. ¿Qué hacemos contigo? Vamos a probar con un tratamiento hormonal. Durante una semana, vamos un ponerte una inyección diaria.
-Ok
-No hay quejas.
-Ya me da todo igual. Yo solo quiero que vuelva.
-Haremos que vuelva, tu tranquila.
-Estas inyecciones no son dolorosas. Se realizan con agujas de insulina, pero te las tienes que poner en la tripa.
-¡En la tripa!
-Si, no te preocupes, que muchas personas se las ponen solas, y no les pasa nada. Me imagino que César no pondrá pegas, sino ya buscamos quien. Que por gente que te las pueda poner no será.
-Ya eso seguro.
-¿Estás bien? - me preguntó Laura
-No lo sé. Ni siquiera sé como estoy.
-Bea, tranquila. Que no tienes nada grave.
-No es solo por esto. Es por todo. Esta siendo duro.
-No teníamos que haberte dejado ir sola, el otro día.
-La verdad es que pase un mal rato. No era capaz de hacerle dejar de llorar. Pero al final todo salió bien y mereció la pena.
-Siempre estaremos en deuda contigo, por todo lo que estas haciendo por nuestro hijo.
-No hay deuda. Vosotros también estáis haciendo mucho por mí. Además  yo me siento mejor cuando le veo sonreír. Eso es lo más importante para mí ahora.
-Tú eres la única que le hace reír. Simplemente con tu presencia. Eres su serotonina.
-¿Qué es eso?
-Es una neurotransmisora de la felicidad. Inhibe el enfado, la agresividad, el mal humor, ayuda al sueño e incrementa la sexualidad. - Pronunció esas últimas palabras con un tono pícaro.
-Ya veo. Así que le ayudo a dormir, no está mal. - decidí obviar la picaresca de sus palabras - Le aburro.
-¡Hay que ver como eres! Te digo que le haces feliz y solo te preocupas del sueño. Mi hijo te quiere muchísimo y te necesita de la misma manera que tu le necesitas a él. Aunque le cueste demostrártelo.
-Se que me quiere. Y últimamente no le cuesta tanto.
-¿Así? ¿cuenta?
-¡No! Eres su madre.
-¿Te ha dicho algo?
-Me ha dicho muchas cosas. Pero es solo eso, es como me mira, cuando me coge de la mano. Cuando me da un abrazo.
-A ver si se va soltando. Bueno Bea, no te preocupes, que todo se va a solucionar. Ya lo verás. Dentro de poco todo esto va a quedar como si hubiera sido un sueño.

Mis hermanos me esperaban  fuera. Cuando abrí la puerta se levantaron y se acercaron.-¿Qué tal ha ido? - dijo César
-Bien, estoy bien. Pero vas a tener mas trabajo.
-Te han vuelto a mandar lo mismo.
-No, me han mandado unas inyecciones, pero en la tripa.
-Tranquila, si son en la tripa seguro que tienen una aguja muy pequeña.
-Si, pero...
-Nada, no te preocupes. Que ni te vas a enterar.
-Gracias.

Estaba apunto de echarme a llorar otra vez. Debieron notármelo porque los dos me dieron un abrazo enorme.

Mis amigas me llamaron para preguntarme como había ido. Ambas estuvieron dándome ánimos, pero yo estaba bastante desanimada.

Como en la primera vez, no puede empezar el tratamiento hasta la semana siguiente.

Un alto en el camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!