Sacrificó todo lo que era a cambio de poderes incomprensibles para el entendimiento humano. Sacrificó todo su ser para proteger su reino, más su pecado fue tan grande que lo enviaron al único lugar en donde ninguna forma de vida prospera y que muy p...
Se podía ver al responsable de una mala decisión siendo juzgado en el pabellón real del castillo, el padre del condenado, el propio rey, miraba con suma tristeza a su hijo, pues había cometido una atrocidad muy grande. Los actos de su hijo iban a ser juzgados, pero para su mala suerte, su destino ya había sido decidido y por ende su sentencia también. Una sentencia que ni el más cruel de los seres humanos se lo merecería y el ver cómo dicho castigo se aplicaría en su hijo varón, lo atormentaba, destrozando ese viejo y frágil corazón que tiene.
Juez: Príncipe, por el poder que se me ha concedido. Se le condena a pasar el resto de sus días y de su existencia en el Abismo. ¿Tiene algo que objetar?
???: No voy a malgastar mi saliva en explicaros cosas que seguramente no queréis entender.
Juez: Vender tu humanidad a cambio de poder no es la ver-
???: Es la única solución si queremos sobrevivir. Esos monstruos no se detendrán hasta habernos liquidado por completo.
Juez: ............
???: Puede que mis métodos no sean los más apropiados, pero si dominamos ese poder, podremos llevar la guerra hasta su guarida y aniquilarlos por siempre. En la guerra siempre hay que hacer sacrificios.
Juez: ¿Eso es todo?
???: Sabéis de sobra que tarde o temprano llegarán a nuestras puertas.
Rey: Me duele en el alma verte así hijo mío, pero vender tu humanidad por un poder oscuro es demasiado.
???: No me arrepiento de nada. Haz lo que tengas que hacer, padre.
Rey: Nada me apenas más que hacer ésto. Llevadlo al sancto santorum y proceded con el castigo.
Seis guardias se acercaron al heredero y procedieron a escoltarlo hacía el lugar más sagrado del castillo, donde se le aplicaría el castigo más inhumano al joven príncipe.
Rey: Que los ancestros te protejan hijo mío. Que nos protegan a todos.
Finalmente, había llegado el final del viaje del joven príncipe, quien creía firmemente que el precio que había pagado había merecido la pena.
Juez: ¿Estas preparado para....?
T/N: Mi paciencia tiene un límite, anciano. Acabemos con esto de una vez.
Juez: Muy bien. Ponte en medio del círculo.
El heredero del rey se puso en medio del círculo a la espera de su destino. Los arcanistas empezaron a hablar en un idioma ya olvidado, con cada frase que oraban, la plataforma en la que se encontraba el joven iba deshaciéndose poco a poco, el príncipe miró una última vez a su padre y pudo observar una tristeza desgarradora en sus ojos. Finalmente la plataforma se quebró por completo haciendo caer al muchacho a una especie de vórtice oscuro, el cual le llevaría a un sitio donde no le podría llegar el agridulce sabor de la muerte.
Rey: (susurrando) Ojalá puedas perdonarme algún día, hijo mío.
El Abismo.
El muchacho se estaba levantando lentamente y al alzar la vista pudo ver el horrible lugar en el que se encontraba.
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