Capitulo 1

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—¡Ven aquí niño raro! Ven para que te enseñemos a ser un alfa de verdad, ven y enfrentamos ¿o acaso eres un omega debilucho e inútil?

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—¡Ven aquí niño raro! Ven para que te enseñemos a ser un alfa de verdad, ven y enfrentamos ¿o acaso eres un omega debilucho e inútil?

Dos chicos de aproximadamente 16 años habían encontrado a un pequeño niño moreno con adorables hoyuelos llevando flores de un lugar a otro del parque. El pequeño niño pensaba que esas hermosas flores corrían riesgo al estar tan cerca de los juegos así que había decidido llevarlas cerca al gran e imponente roble que se encontraba al otro lado del parque.

Por el fuerte olor a almendras del niño mezclado por supuesto con el aroma a leche que normalmente tienen los cachorros, los dos chicos estaban seguros de que se trataba de un alfa y dentro de su mente cerrada, un alfa no podía jugar o preocuparse por flores, eso era algo, sencillamente de omegas.

Ahora el pequeño alfa moreno se encontraba corriendo con una hermosa flor blanca entre sus manos, intentando escapar de aquellos que le habían gritado cosas que lo habían asustado. Corrió tanto como sus pequeñas piernas se lo permitían pero lastimosamente, al final fue alcanzado y sostenido por uno de los chicos, mientras el otro se preparaba para golpearlo.

—¡Déjenme en paz!— Pidió el pequeño mientras pataleaba e intentaba soltarse del chico grande —¡No les he hecho nada, así que déjenme en paz!

—¿Que no has hecho nada?— Bufó uno de los chicos —Eres una vergüenza para los alfas, nosotros no podemos jugar con flores.— En ese instante, la flor blanca que yacía protegida entre las pequeñas manos morenas fue arrebatada y lanzada al suelo, para después ser pisoteada.

—¿Por qué hiciste eso?— Inevitablemente, lágrimas cayeron por las mejillas morenas —Esa flor tenía todo el derecho de vivir, es un ser vivo.— Dijo con escasa voz el pequeño, sin poder creer que fueran tan crueles esos chicos.

—Deja de decir tonterías y compórtate como un alfa, los alfas no lloran y no son débiles— el chico se veía muy molesto mientras escupía todas esas palabras e hizo el amague con su puño para golpear al pequeño.

Sin embargo, un milagro ocurrió.

—¿No les da vergüenza molestar a un chico mucho más pequeño que ustedes? Además dos contra uno es injusto, ¡definitivamente no tienen honor!— Un pequeño chico pelinegro había gritado con toda la fuerza que tenía poniéndose rojo tras la acción. Los dos chicos mayores miraron molestos al intruso y soltaron al pequeño moreno para dirigirse hacia el pelinegro que les gritó.

—No te metas mocoso, le estamos dando una lección al poco alfa de allá.— Habló uno de los mayores, tomando de la camiseta al pelinegro. —Además eres un omega, mejor quédate callado.— El mayor había identificado el sexo secundario del chico entre sus manos por el olor a flores que sintió en él.

—Así que un omega macho, mi hermano mayor dice que los chicos como tu son basura, no deberían existir, o en todo caso solo dedicarse a complacer a los alfas.— Otro de los chicos mayores se rió por lo que dijo e hizo reír a su amigo ante el sentido de sus palabras. Ambos sabían que el mencionado hermano mayor había forzado a más de un omega en su vida, y los dos se morían por hacer lo mismo.

Corazones congelados en el tiempo - Temporada UnoWhere stories live. Discover now