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imagina: te quedas en casa de jean, y una sesión de besos termina en un encuentro acalorado.

nota: high school au. ojo, smut escrito de forma pésima.

...

La pareja se dirigía hacia la heladería de la plaza, esa en donde habían comido su primer helado hace once años. La muchacha estaba aferrada del brazo de su pareja mientras que Jean veía los mensajes que su madre le había respondido hace unos minutos.

—Cariño, ¿Entonces si me quedaré contigo? —Cuestionó curiosa.

—Ah, sí, mamá me texteó que está encantada, hace un tiempo que no te quedabas a dormir, ¿Fue por lo de la última vez? —sonrió jocoso, guardando su celular en el bolsillo de su pantalón.

—Santo cielo, Jean, sí. —exclamó, apartándose un poco de su lado y cubrió su rostro con ambas manos. —Fue vergonzoso que tu madre entrara en pleno sexo oral. —tragó grueso mientras se ventila con su mano. —Y que luego nos diera una charla sexual fue el colmo... No pude verla después, no quería imaginar lo que ella pensaba de mi, seguro pase de ser la dulce chica a la chica que le chupa el pene a su hijo. —jadeó y se avergonzó más cuando escuchó como su novio soltó una carcajada escandalosa. Quería que la tierra se la tragara para aparecer en otro lado del mundo. —No te rías, cariño.

—Vamos, (n), es normal que en pleno acto sexual un padre entre a la habitación. —Pasó su brazo por sobre los hombros de ella.

—Es tu culpa por no colocarle seguro y te lo dije, pero claro, nunca me haces caso. Oh, mi amor, no te preocupes, mamá no nos va a descubrir. —Intentó imitar la voz de su novio, pero falló, causando que Jean parara de reír. —Pues mira que si nos descubrió, tonto. —se cruzó de brazos y resopló.

El muchacho suspiró, rodando sus ojos y chasqueando su lengua—. Está bien, si fue mi culpa, lo siento. —Resopló, negando levemente con su cabeza.

—Como sea, si llegamos a tener relaciones. —El muchacho volteó a mirarla de inmediato, llamando toda su atención con lo que acababa de decir. —¡Sí es que llegamos a tenerlas! Por favor esta vez cierra con seguro.

—De acuerdo, de acuerdo. —se apresuró a decir, tragando saliva. —Esta vez si lo haré.

—Eso espero, Jean, porque si vuelve a pasar lo mismo, tu única solución para bajar la excitación será tu mano. —Amenazó, firme a esto.

..

La señora kirschtein, luego de terminar de cenar y conversar con la pareja, se fue a su habitación a dormir, pero antes, le dió discretamente un preservativo a su hijo por si llegaban a suceder cosas íntimas en la habitación del mayor. Eso sin duda avergonzó a ambos a tal punto que un incómodo silencio se colocó en ellos.

Jean respiró hondo, poniéndose de pie para ir por un vaso de agua, en cambio, (n) se quedó allí, jugando con sus dedos, avergonzada por lo de hace rato. Suspiró y se puso de pie, caminando hacia la cocina para hablar con su novio, que estaba recargado en el mesón del lugar, bebiendo su vaso de agua y mirando a la nada. La chica se acercó a Jean y movió su mano de un lado al otro frente a él, trayendolo a la realidad.

—¿Qué pasa? —dejó el vaso medio vacío a un lado y llevó su mano a la mejilla de ella, acariciando ésta.

—Andabas perdido, ¿En qué pensabas? —colocó su mano sobre la de Jean.

𝘫𝘦𝘢𝘯 𝘬𝘪𝘳𝘴𝘤𝘩𝘵𝘦𝘪𝘯 , 𝘰𝘯𝘦 𝘴𝘩𝘰𝘵𝘴 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora