¡OCUPO SU AYUDA!
Verán, quiero cambiar la portada del libro porque no me gusta la que tiene ahorita aquí en Wattpad, pero no tengo ni idea de como hacerla, así que acepto sugerencias. ¿Cómo se imaginan ustedes la portada?
CERTERA AL MATAR
Vicenta
—Verga, quiero cogerte... —Es lo primero que escucho contra mi oreja cuando abro mis ojos al día siguiente.
Las manos de Bestia me flexionan la pierna hacia el frente de modo que mi rodilla se pega a mi pecho mientras su grande erección matutina me recorre los labios vaginales lubricándose con mi humedad, una que se acumuló ahí al haber soñado lo que hicimos en esa carpa. Pequeños gemidos escapan de mi boca cuando la punta de su glande le da golpecitos a mi clítoris.
—Hágalo, mi coronel... —murmullo antes de sentir como se entierra en mi ano para iniciar un lento vaivén que me enloquece.
Giro un poco la cara y nuestras bocas colisionan sin importar que no nos hemos lavado los dientes en probablemente días. Su experta lengua ingresa a mi cavidad a la par que su mano baja a mi vulva para acariciar el clítoris que ya sobresale de su escondite. Gimo alto y muevo la cadera para recibir sus penetraciones que me saben a gloria y sustituyen los malos recuerdos, tal como sucedió anoche.
No tuve pesadillas, no soñé que me ultrajaban, golpeaban o perseguían, sino soñé con él, con la forma tan salvaje y exquisita en que me hizo adorar la sexualidad. No hubo amenazas de su parte, no se impuso ante mí ni me obligó a tener intimidad como otros. Me dio opciones y tomé la mejor, una donde al fin se respetó mi palabra y pude dejar a un lado el miedo por el órgano viril.
«Eres una perra infiel», susurran en mi cabeza y poco me importa porque esta experiencia nadie me la quitará jamás. «Zorra».
Envidiosa.
La voz se apaga haciéndome reír porque mentiras no dije. Suelto un tembloroso jadeo y me aferro al antebrazo del coronel a la par que le clavo las uñas. Inhalo un poco cuando empieza a bombear más duro en ambas partes que pronto me hacen romper en un precoz orgasmo que me deja moviéndome como una palmera.
—Deseo tanto cogerte el coño, Sirena... —susurra contra mi oreja, dándole un mordisco al hélix y acunando con su grande mano la carnosidad de mi pubis, porque sí, incluso ahí tengo grasita, algo que siempre le ha dado asco a Esteban porque las mujeres, según él, no deben tenerla gorda—. Seguro está igual de exquisito que este cálido culo. Seguro me traga la verga con más voracidad, ¿no crees?
—Un día... Un día lo... lo averiguaremos...
Muerdo mi labio inferior cuando sigue magreando mi clítoris al tiempo que le da un pequeño azote a mi carne el cual me hace respingar.
—Eso es una promesa, teniente. Y yo jamás las rompo u olvido.
—Yo mucho menos, mi coronel.
Bestia suelta una risita y entonces nos da la vuelta, dejándome con los pechos contra el colchón y el rostro contra la almohada. Con sus manos me alza la cadera, colocándome en la posición que desea y entonces empieza a moverse con más ímpetu, como si le urgiera llegar al orgasmo. Escondo la cara por completo para amortiguar los gritos de placer que no puedo contener.
La cabecera de la cama golpea tan fuerte la pared que temo se rompa ya que este hombre colosal es demasiado brusco, demasiado violento y me encanta. Dios... ¡Me encanta!
Un ardor se hace presente en mi glúteo cuando lo azota y ni siquiera soy capaz de quejarme ya que la sensación me resulta exquisita y deliciosa, tanto que le pido me golpeé un poco más, algo que él hace sin dudar hasta dejármelo hinchado.
Pronto su pecho queda contra mi espalda, su boca contra mi nuca y en esta posición sigue embistiéndome el culo que ya siento apretado porque otro orgasmo arrasa conmigo teniéndolo arriba.
—Bestia...
—Lo sé, Sirena, puedo sentirlo.
Muerdo mi labio inferior y entonces él acelera más, tanto que lo único audible en la habitación es la colisión de nuestras carnes.
Entonces el coronel ruso eyacula todo su caliente semen en mi ahora grande agujero mientras yo vuelvo a romper en éxtasis pues nunca creí que sería tan sensible en esa parte de mi cuerpo.
«Cuando el miedo no es parte de la ecuación, las cosas se tornan más deliciosas», me dijo una persona alguna vez y qué razón tenía.
El grande hombre lleno de músculos apetecibles se deja caer por completo encima de mí de modo que me aplasta, pero ni eso me molesta ya que disfruto su calor, la forma en que mi espalda transpirada y su pecho sudado convergen. Bestia deja un beso travieso sobre mi hombro antes de morderlo.
—Buenos días, teniente —susurra, haciéndome reír mientras lentamente retira el miembro de mi ano. El vacío que siento me pone sentimental.
—Buenos días, mi coronel.
Está por decirme algo cuando un ráfagazo de tiros junto a explosiones se escucha fuera del hotel por lo que rápidamente dejamos la cama para vestirnos y salir corriendo hacia la fuente del ruido.
Mis ojos se abren en horror cuando miro que unos sirios están atacando a los nuestros quienes responden la agresión sin dudarlo. Bestia me hace entrega de una Beretta y cada uno toma direcciones separadas. Muevo lo más rápido que puedo mis piernas sin importar cuan sucia me siento por el sudor y semen que traigo encima.
Mi corazón se detiene al ver que tienen capturado a Jesús y a Kaan. Ambos forcejean contra aquellos hombres, pero noto que llevan una especie de cadena en el cuello la cual los asfixia y tiene casi azules.
Malditos hijos de perra.
Dos hombres se me atraviesan en el camino, deteniéndome, pero apenas pretenden golpearme, me agacho y barro el piso con una pierna haciendo a uno caer. Con prontitud me alzo para soltarle tiros en el pecho mientras me le voy encima al otro que me asesina con la mirada. Mi puño impacta más de cinco veces contra su asquerosa cara cubierta en un balaclava rojo, y aunque los nudillos me resienten, no permito que el dolor me doblegue.
Tomo su cabeza con ambas manos, lo doblo de una forma tan inhumana para entonces impactar la rodilla contra su nariz escuchando como hace crack. Lo aviento al piso y de un tiro en la cabeza termino con su vida.
El sonido de cadenas alejarse me calienta la sangre como si fuese el magma de un volcán. Kaan y Jesús van inconscientes siendo arrastrados hacia una camioneta donde van a subirlos, pero sobre mi cadáver hacen eso. Meto la Beretta en la parte trasera de mi pantalón, robo la Steyr SSG 69, un fusil francotirador con cinco cartuchos de origen austriaco que tiene el muertito, y empiezo la carrera hacia los hombres que pretenden llevarse a mis amigos.
Están lejos, veinte metros nos separan, pero así estén a mil soy tan capaz de detenerlos porque mi puntería jamás falla. Por ello, me tiro al suelo con brusquedad, acomodo el fusil, miro a través del lente y ubico los tobillos de aquellos bastardos que están lastimando a mis hombres. Tan pronto presiono el gatillo suelto tiros certeros que vuelan músculo, nervios y hueso haciéndolos caer al piso cómo bolos. Sus gritos irrumpen en medio de tanto fuego cruzado lo cual me hace sonreír.
Me pongo sobre mis pies de un brinco y con más rapidez corro hacia mis amigos, llegando a ellos en menos de un minuto. Los hombres que se quedaron sin tobillo, gritan improperios en su idioma natal lo cual me estresa así que termino con sus vidas llenándoles la garganta con balas.
Las municiones se me acaban haciéndome gruñir, y tal como hice con el muerto, robo el arma de uno de ellos la cual es una AK-47 para luego ir con Jesús y Kaan. Remuevo las cadenas de sus cuellos, reviso sus pulsos y para mí fortuna siguen latiendo. Débil, pero está presente.
A cómo puedo los subo a la cajuela de la camioneta para entonces correr al lado del volante. Encuentro las llaves puestas y no dudo en encenderla yéndome en reversa. Por el espejo retrovisor miro el asqueroso panorama lleno de humo que me hace apretar los dientes. Hago una dona sobre la calle y me acomodo para entonces acelerar a 100 km/h.
Llego al área del horror y derribo una hilera de cinco hombres que apuntaban a los míos. Sus gritos se escuchan cuando las llantas pasan encima de ellos quebrándoles cada hueso en sus cuerpos lo cual me importa poco.
Bajo de la camioneta soltando órdenes para que vengan por mis tenientes y los revise el personal médico mientras yo los cubro. Ricardo y Reinaldo son los que se acercan para ayudar, en tanto, disparo a todo lo que se mueve cubriéndome con la camioneta y despejándole el camino a los doble R para que logren llevar a los tenientes a la enfermería improvisada. Para mi desgracia me quedo sin municiones por lo que aprieto mis dientes.
Saco un poco la cabeza, pero una bala me pasa rozando la oreja así que vuelvo a esconderme sintiendo como esta duele, arde y ensucia mi uniforme con la sangre que me gotea.
En cuclillas me dirijo hacia los hombres que aplasté para robarles sus pistolas. Son unas hermosas SIG MPX de origen estadounidense, una AMD-65 de origen húngaro y también una Vz. 58 de origen checoslovaco. Esta me la acomodo en el hombro debido a que trae una especie de lazo.
Entonces viene lo bueno.
Salgo de mi escondite y con ambos fusiles en manos comienzo a disparar en dos direcciones distintas siendo certera al matar.
Esto regularmente no puede hacerlo un soldado normal, solo es logrado por aquellos tiradores altamente entrenados y experimentados ya que se necesita de mucho entrenamiento para maniobrar dos armas hacia dos objetivos, pero como yo jamás he sido normal, como soy la mejor francotiradora que tiene la milicia mexicana, esto es pan comido y por ello me doy el lujo de caminar en medio del fuego cruzado sin miedo a recibir un tiro.
No sé a cuántos hombres derribo, pero lo cierto es que disfruto ver cómo caen al piso gritando y retorciéndose del dolor ante la bala que reciben en diferentes partes de su anatomía. Eso me confirma que las municiones dentro de las armas que uso son expansivas, es decir, balas huecas que al ingresar al cuerpo se van abriendo como si fuesen la cuchilla de una licuadora, eso genera más daño en los tejidos a un grado demasiado peligroso pues tienen una trayectoria de quince pulgadas, o sea, treinta y ocho centímetros.
Los cartuchos de la SIG MPX y la AMD-65 se me terminan en cuestión de minutos por lo que rápidamente tomo la Vz. 58 e inicio una nueva tanda de tiros mientras corro hacia dos hombres que intentan asesinar a mi cabo favorito.
Alekz está que no sabe ni como quitárselos de encima pues uno lo sostiene fuertemente del cuello mientras el otro le golpea el abdomen con la culata de su fusil. Tal cosa me enoja de una forma tan bravía que incluso arrojo el arma al suelo cuando llego tras el primer hombre.
Tomo su cabeza entre mis manos y con un rudo movimiento se la tuerzo provocando que el chasquido de sus vértebras me inyecte adrenalina. El hombre que sostiene a mi cabo lo suelta, toma su arma para matarme, pero me tiro al suelo tomando mi arma cuando apunta mi cabeza y en esta posición le disparo en los huevos haciéndolo gritar.
—¡Muchas gracias, teniente! —dice Alekz en medio de su tos.
—No hay de qué.
Estoy por dirigirme a otro lado cuando el sonido de lo que parece un barco, me detiene. Con la mirada busco la fuente del ruido y entonces encuentro una monstruosidad metálica en medio del mediterráneo lo que me hace incluso tambalearme porque no es un barco, sino un destructor.
El destructor que nos mandó Rusia.
Mi corazón empieza a latir de la emoción porque es precioso. Desde mi posición puedo notar que tiene un enorme satélite redondo, cañones, diez monturas de ametralladoras y demás cosas que indican cuan poderoso es, no obstante, todo sucede demasiado rápido que antes de poder hacer algo más que verlo, la explosión de un misil me avienta hacia atrás haciéndome rodar en la tierra tan rápido que mi rostro termina raspándose y, cuando me detengo al golpearme contra un bote de basura, abro los ojos en horror.
-
-
-
¡¡Con este capítulo damos inicio al maratón!!
Si bien pensaba subir 1 capítulo por hora del día, he optado por otra opción menos intensa ya que subir 24 capítulos en un solo día no me resulta tan atractivo JAJAJA
EL PRIMER MARATÓN INICIA HOY MARTES CON: 4 CAPÍTULOS.
EL SEGUNDO MARATÓN ES EL JUEVES CON: 4 CAPÍTULOS.
EL TERCER MARATÓN ES EL SÁBADO CON: 4 CAPÍTULOS.
EL CUARTO MARATÓN ES EL DOMINGO CON: 4 CAPÍTULOS.
Espero que revienten con comentarios cada capítulo. Eso me motiva muchísimo a seguir subiendo con frecuencia jejeje