Después de eso me costó mucho volver a dormir. Desperté en la mañana y todo siguió Normal. Desayunamos, vimos una película y luego calle se fue a ensayar para su presentación que sería hoy en la noche. Con Valentina decidimos ir a pasear por la playa un rato. Después de todo, teníamos varias horas libres, y sin calle no se nos ocurrió mucho que hacer. Tampoco conocíamos muchos lugares. Nos encontrábamos caminando ya unos minutos sin sentido alguno, simplemente paseando por las playas de Cartagena. El sol no llegaba directo y corría un poco de brisa. La playa estaba semi vacía y se podía apreciar el ruido de las olas. Vale estaba muy feliz, de vez en cuando salía corriendo y luego volvía hacia mí o jugaba haciendo dibujos o escribiendo cosas en la arena con una rama que había encontrado unas pasos atrás. Yo por otro lado me sentía algo cansada. Seguía con algo de sueño y en mi mente seguía dando vueltas aquel sueño. No era normal esa clase de sueño:
Yo en una cama + calle me trae el desayuno + calle me besa + yo quería volver a besarla
No es normal que alguien sueñe eso. No es normal que sueñe con ella. No es normal que cada que repaso aquel sueño en mi cabeza le encuentro otro significado o saco otra idea de por qué Soñé eso. Y no es normal querer volver a soñar eso. A vivir ese momento. A tener a calle junto a mí.
Opción 1:
Estaba completamente loca.
Opción 2:
Realmente quería besarla.
Opción 3:
Todas las anteriores.
-POCHEEE -valentina me hizo salir de mis pensamientos y caí en cuenta que me estaba comentando algo de lo que no había prestado la más mínima atención.
-¿Si?
-¿Qué pasa? Llevo un rato hablándote y nada. ¿Estás bien? -me miró con una expresión de preocupación a la vez que colocó su mano izquierda en mí hombro.
-si. Estoy bien -sonreí para demostrarle que me encontraba bien, pero estoy segura que pareció más una mueca por lo fingida que lo sentí.
No
Sé
Mentir.
Y estoy segura de que vale seguiría insistiendo hasta que le diga la verdad.
-cuentame -se sentó en la arena y palmeó a su lado en señal de que yo me sentara junto a ella. Le hice caso- ¿Qué pasó?
-tengo hambre, ¿Tú no tienes hambre? -traté de cambiar de tema, Pero por su mirada me quedó claro que no dejaría que eso pasara. Vale podía ser muy insistente cuando quería y eso lo tenía claro.
-¿Que tienes? Ayer estabas bien, te veías más feliz. ¿Ocurrió algo?
-un sueño raro, es todo. No tienes que preocuparte -le acaricié la carita queriendo demostrarle que me encontraba bien- ¿Volvamos?
-¿Volviste a soñar con mamá? -dejé de acariciar su rostro. No me esperaba que dijera eso. Y estoy segura que mí expresión cambió totalmente. Si ya tenía mala cara, ahora estaba peor. Hace un tiempo ya no soñaba con ella, y no quería hablar del tema.
-no. No es eso -traté de no mostrar mí incomodidad por su pregunta. Si le decía que sí, estoy segura que todo habría empeorando todo. Y sinceramente, prefería contarle lo que en verdad Soñé que volver al tema de "no fue tú culpa"
-¿Entonces? -mantuve mi mirada en mis pues descalzos llenos de arena, jugando con ellos- ¿Papá? Negué- ¿Tiene que ver con avenida? -solté una leve risa por como le había dicho. Asentí levemente pidiendo que la tierra me tragara- Ah... -fue lo único que dijo. Nos quedamos unos segundos en silencio. No quería saber que estaba pasando por su cabeza, si la mía ya me estaba matando- ¿AH!? ¿María José Garzón? -me miró con una mezcla de asombro, curiosidad y picardía. Reaccione. De todas las cosas no me esperé esa reacción.
-¿¡Qué!? Yo.. ¡No, Valentina! -soltó una risa tan fuerte que la gente de al rededor se volteó a verla- No es eso.. -dejó de reír y se puso sería.
-Si no era eso, no creo que pueda ser peor. -Dijo con simpleza como si fuera lo más normal del mundo soñar así con la gente.
Preferí no seguir comentando sobre ese tema y tomé aire antes de animarme a contarle con lujo y detalle todo lo que había pasado. A veces vale actuaba como mí psicóloga. Y aunque me costaba mucho abrirme con ella, me hacía sentir tan bien luego de haberle contando algo. Me daba seguridad independiente de que lo que se pasara por mi cabeza sea lo más loco del mundo. Por más estúpido que sea, me hacía sentirme bien. En el transcurso de mi relato veía como iba cambiando de expresión: Una sonrisa normal, alzaba una ceja sorprendida, una sonrisa pícara, un rostro de asombro, una cara de confusión. En ningún momento la miré, en ningún momento dijo nada. Me dejó hablar a mi ritmo y me escuchó en todo momento. Y agradezco que haya sido así. Al terminar de contarle mis pensamientos y todo lo que pasaba por mi cabeza esta mañana hasta hace un rato se quedó algo pensativa, analizado bien lo que me diría.
-wow -habló luego de unos segundos en silencio. Tenía la vista en el mar que teníamos en frente.
-¿Wow? -su silencio me empezaba a inquietar.
-wow. -respondió de la misma forma. Cómo repasando todo en su cabeza.
-wow.... ¿Que quiere decir eso?
-no sé.
-gran ayuda vale -me recosté en la arena sin importarme que me quedara todo el cabello lleno de ella. puse mis manos en mi cabeza y me concentré en mi respiración.
-¿Sabes que haría yo en tu lugar? -La miré con temor a lo que diría, pero segura que no podría ser tan malo como lo que solía imaginar- iría a comprar ropa con mi hermosa hermana, me daría una buena ducha y saldría a esa presentación dispuesta a dejar babeando a cualquiera.
-vale..
-levántate pendeja. Vamos a romper corazones -vale se levantó y luego de quitarse la arena de su cuerpo me extendió su mano- O la tomas o te arrastro. -tomé su mano y me levanté rápidamente.
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-muy elegante.
-no, no te queda.
-algo más sexy.
-demasiado.
-me gusta, ¿A ti no?
-es horrible.
-te queda hermoso.
-a mi me quedaría hermoso
-no es tu estilo
-está para una rumba.
-¡quiero ese pantalón!
-oye.. no está mal
-¡Ese!
Fueron algunas de las palabras que me comentaba vale mientras fuimos a distintas tiendas y le mostraba lo que para mí, era buena opción para ir a la presentación. ¿Cómo se supone que debía ir? No sé. Pero sé que quería algo lindo y que no fuera tan de fiesta pero tampoco tan formal. ¿Me entiendo?
Cuando por fin pude encontrar algo que tanto a vale como a mí nos gustó mucho al fin tenía con qué ir. Y estábamos justo a la hora. Nos fuimos rápidamente al hotel de nuevo para prepararnos. Me duché, me vestí y me maquillé (con ayuda de vale)
-ay gorda... ¡Estás muy linda! -sonreí al verme al espejo.
-¿Estás segura de esto?
-¿Segura de que? Tú irás, la pasarás bien junto a tu gran hermana y lo que pase después.. que pase -su tono de voz cambió completamente al decir esto último.
-¿Sabes dónde están las entradas? -pregunté recordando que calle nos había dejado las entradas en alguna parte.
-dijo que en su cuarto, pero no sé dónde -fuimos al cuarto de calle y apenas entrar capté el aroma de su perfume en toda la habitación. Obviamente le mandamos un mensaje a calle preguntando. No íbamos a llegar y revisarle el cuarto buscando las entradas.
"En el escritorio o en la estantería"
Respondió y nos dividimos para buscarlas. Vale en el escritorio, yo en la estantería. ¿No podía haberlas dejado sobre la cama?
Me puse a revisar de la parte más baja subiendo para los estantes de más arriba. Libros, notas, cosas de calle, pero no encontraba las malditas entradas. En una falta de paciencia (ya que vale tampoco las había encontrado y se había ido a buscar en el comedor por si de casualidad estaban ahí) le dí un leve empujón al estante haciendo que las cosas que estaban en la parte más arriba, casi al borde se cayeran sobre mí tirando todo lo que traían dentro al suelo.
-tiene que ser una broma -protesté. Me senté en el suelo para poder empezar a recojer todo lo que había tirado. Habían unas fotografías muy lindas de calle con su familia, me quedé viendo una en específico de calle junto a un caballo. Estaba foto era de hace unos años. Se veía muy linda. hasta que caí en cuenta que no debía ver sus cosas y seguí guardando las fotografías y todo lo demás que había tirado. libretas, hojas sueltas, pulseras y lo que parecían ser cartas. Por desgracia algunas libretas cayeron abiertas y unas hojas se doblaron, espero no se moleste. Trataba de arreglar una hoja que se había doblado y sin querer me puse ver lo que tenía escrito en esta. Lo que parecía ser una canción que estaba incompleta. Cuando me rendí continúe para hacer lo mismo con otra libreta. Al tratar de doblar la hoja me di cuenta que tenía mí nombre escrito al final de esta. ¿Por qué calle tenía mí nombre escrito?
Yo es por ser chismosa... Pero en ese momento no se me ocurrió otra cosa que ponerle a leer lo que tenía escrito. ¿Y si era otra canción? A lo mejor era la que me cantó en mi cumpleaños y por eso traía mi nombre.
Nadie nunca entendería que me muero por estar con ella de todas las formas posibles. Pero que esa es precisamente la razón que me asusta lo suficiente como para no ser capaz de hacerlo. Poché es una mujer. Yo soy una mujer. ¿Cómo tomarían eso lo demás? Nos tomarían como locas. Cómo que es algo temporal. ¿Que dirían mis padres si supieran? Me detestarían. Y no dudo en que Juan Carlos haría lo mismo con ella. Me duele tener este maldito miedo cada vez que la veo. Cada vez que cuando está pensando en algo se muerde el labio y me quedo viendola como idiota.
¿Calle me veía sin que yo supiera? ¿Cuando hacía eso? ¿Por qué nunca me di cuenta?.. ¿Por qué lo hacía?
No entendía nada. No sabía cuándo había escrito eso y muchas preguntas me estaban matando. Me puse a analizar la hoja y me di cuenta que su letra estaba diferente, como si hubiera escrito esto de manera apurada y con mucha fuerza. Pasé mis dedos sobre si letra y de notaba lo cargado que estuvo el lápiz.
Perdón. Pero seguí viendo lo que tenía escrito. Pasé unas páginas para ver lo que escribió más adelante. Esta vez estaba vez escrito con letra más ordenada y el lápiz más ligero. ¿Estaba mal leer esto? Por supuesto. Pero en ese momento no pensé en la privacidad de calle ni en las entradas. Quería saber qué pensaba de mi. Que tenía escrito de mí.
NECESITO ESCRIBIR ESTO.
necesito contárselo a alguien.
Estaba con María José fuera de la escuela. Ella estaba llorando. Yo no podía dejar de ver sus ojos, que hasta llorando se veían hermosos. Quería darle mí apoyo pero no sabía cómo, no sabía que hacer. En un momento no sé que pasó. No sé por qué lo hizo. No sé porqué la dejé Pero me pidió perdón y no entendiste de que hablaba hasta que me besó. ME BESÓ. Dejé que me besara. Pero luego sentí miedo. ¿Y si nos veía algún maestro o alguien que conocía a nuestros padres? Me alejé de ella queriendo llorar. Viendo su cara de confusión y me levanté y no sé que le dije. Creo que no dije nada. Me fuí, me fuí y la dejé ahí. LA DEJÉ DESPUÉS DE HABERME BESADO
El beso.. no quería recordar más ese beso. Pero no pude evitar la sonrisa que se formó en mis labios al pensar en eso. Pasé unas cuantas páginas queriendo saltarme todo lo relacionado. Vi que había un post-it pegado a una página. Lo leí antes de seguir saltandome más hojas.
Si ella lo vió. Si ella lo ve, no es tan imposible y tal vez existe una mínima posibilidad de ser cantante.
Caí algo que había escrito dos páginas más adelante. Esta vez, un escrito normal.
Ojalá no piense que no la quiero con todo mí ser, porqué me sentiría horrible. Ojalá no dude en que siquiera se me llegó a pasar por la cabeza una idea de dos mujeres juntas, que se aman, que no le tienen miedo a lo que diga el resto. Que no me quedé embobada viendo sus ojos aceituna. Que no repasé el momento en que me besó, Muchas veces.
Muchas veces... ella también pensaba eso. Me fuí a las últimas dos hojas donde tenía escritos. Ahora escrita con una letra más diferente. Más calmada, más ordenada, más segura de si misma. Y era algo más concreto que las otras cosas que eran pensamientos o sucesos resumidos.
Volví a leer todo. Y quiero aclarar muchas cosas para mí misma de las que he aprendido. Y que espero, la D de antes se sienta orgullosa. Primero, un beso es de dos. Las dos tuvimos la culpa. Las dos nos besamos y las dos nos quedamos segundos disfrutando de ese beso. Si las dos llegamos a ese momento, era porque en algún momento, se nos pasó la misma idea por la cabeza. Porqué sentimos lo mismo. Y no dudo, en que ella también tuvo miedo. Segundo. Yo amo mucho a mí familia. Pero tengo que aprender, y estoy orgullosa de saber, aunque fue de mala manera,que mí felicidad no es negociable. Que no debo dejar de ser quien soy, que no voy a dejar de amar a quien amo y no voy a dejar pasar a una persona con quién quiero estar independiente de lo que mí familia piense. Mucho amor les podré tener, pero yo ya soy adulta. Yo tengo derecho a elegir, a tomar mis propias decisiones. Y si les gusta, bien. Si no, también. Pero eso no me hará cambiar. Porque no dejaré que ellos vivan por mí.
Tercero. No dejaré que mis sueños, mis deseos o mis metas se vean limitadas por las opiniones de mis padres. Yo amo la música. Quiero dedicarme a la música. Y si mí padre no está de acuerdo con eso, no dejaré que me haga ser alguien que no quiero ser. Si quiero ser un payaso, si quiero ser bailarina, si quiero ser CANTANTE, lo voy a ser. Porque es algo que yo quiero. No el. Cuarto. Me gustan las mujeres, también los hombres, pero que me guste uno o que me guste otro no tiene nada de malo. Y no tengo que tener miedo de lo que opine fulanito porqué no tiene nada de malo. Y tengo que aprender a ser feliz.
-hablé con calle y... ¿Poché? -vale entró a la habitación haciéndome tirar la libreta lejos de mí. Seño fruncido, boca semi abierta, moviendo su mirada de la libreta a mis manos, de mis manos a mi rostro y de mi rostro a libreta. Con su teléfono en mano que anteriormente estaba encendido ahora lo guardaba en su bolsillo.. me había visto.
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POV NARRADOR
Valentina y María José se encontraban en primera fila esperando la presentación de aquella castaña que hacía latir el corazón de una ex peli azul. Esta, que se encontraba impactante ante la presentación de Daniela, era animada por su hermana a que se tranquilizara. Minutos después unos ojos avellana se encontraron con unos ojos aceituna a unos metros de distancia. Pero que sin saber, hacía sentir un pequeño cosquilleo en ambas. Daniela, en cuanto apenas salió del escenario con micrófono en mano, sonrió al escuchar tantos gritos de emoción ante sus espectadores. Para posteriormente empezar a cantar una de las primeras canciones que había hecho, y que para ella era realmente importante.
Como le escribo una cancion al destino
Y le pregunto lo que quiere conmigo
Yo sueño con darle a la gente canciones que sienten
Para que las canten conmigo 🎶
Caminaba a paso lento dirigiéndose a un extremo del escenario para luego darse la vuelta y hacer lo mismo del otro lado. Sus ojos brillaban ante las luces que la alumbraban, pero también por la emoción y la felicidad de hacer lo que ella tanto quería. Algo que no pasaba desapercibido por unos ojos aceitunas que miraban atentamente cada detalle, cada gesto, pasa perfección en la persona que tenía delante.
Por eso quiero comerme a mordisco el mundo entero
No me importa empezar desde cero, de abajo hasta el cielo
No quiero fama tampoco dinero
Solo quiero que la música sea mi vida
Encontrar la que tengo escondida, que estaba perdida
Y la unica salida es hacer lo que quiero 🎵
Una sonrisa se formaba en el rostro de Daniela al escuchar a la gente cantar junto a ella. No era la primera presentación que tenía. No era la primera vez que se encontraba cantando frente a la gente. No era la primera vez que escuchaba a la gente gritar sus canciones. Pero se seguía emocionando como en el primer día que pisó un escenario. Seguía sintiendo los mismo nervios como la primera vez que una un pequeño pitufo la hizo cantar frente a unas personas. Seguía sintiendo la alegría de que ese pitufo la estuviera viendo.
Unas para reír, otras para llorar
Unas para vivir y otras para olvidar
Unas que suenan en la radio y te emocionan
Otras que te recuerdan a otra persona
Hay para millones y para poquitos
Unas que te vuelven el dia más bonito
No es que yo te quiera, es que te necesito
Perdona mi música, sin ti no existo 🎶
Hagamos un pequeño salto en el tiempo..
Daniela ya llevaba tres canciones desde que apareció en ese escenario, ya había perdido los nervios. Ahora era ella y la música. Era ella siendo ella, y haciendo lo que a ella le gustaba.
La noche ya estaba cayendo y solo quedaba unos pequeños rayos del sol que se veían en la lejanía del lugar. Esta vez, a diferencia de la anterior, esta canción era más animada. Con una mezcla de hip-hop y rap. La gente saltaba a la vez que cantaba y lo que comenzó como un lindo concurro se convirtió en una fiesta con todo el público.
Quédate
Que las noches sin ti duelen
Tengo en la mente las pose'
Y todos los gemido'
Que ya no quiero nada
Que no sea contigo
Quédate
Que las noches sin ti due-e-e-e-len
Tengo en la mente las pose'
Y todo lo que hicimo'
Que ya no quiero nada
Que no sea contigo 🎶
Daniela se divertía a medida que iba cantando. Dando saltos, moviéndose de un lado a otro, corriendo de vez en cuando y sonriendo cómo en mucho tiempo no lo hacía.
Bebé, solo avisa
El sábado teteo, el domingo misa
Estoy a ver si me garantiza'
Que te me pegas como quien graba con Biza
Y vi salir a los amigos del party
Y el se me pegó
Mirándonos a los ojos
No al reloj
Y nos fuimos en Uber al apartamento
En privado me pedía que le diera un concierto
Le dije que por meno' de un beso no canto 🎵
Daniela soltó un beso hacia el público y algunas personas gritaron haciéndola sonreír más de lo que ya lo hacía. Su mirada se volvió a conectar con la de Maria José a quién le guiñó un ojo haciendo que esta se sonrojara.
Y nos fuimos en una
Empezamo' a la una
Y con la nota rápido
Nos dieron las tre'
Perreamos toda la noche
Y nos dormimo' a las die'
Ando rezándole a Dios
Pa' repetirlo otra ve' ...🎶
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El show ya había terminado. Daniela, quién aún se encontraba con toda la adrenalina y alegría de la situación, se encontraba caminando entre las mesas buscando poder encontrar a sus acompañantes.. sobre todo a una. A quién vió junto a su hermana sentadas frente a un gran ventanal que daba directo a la hermosa noche que había ese día. La luna estaba radiante.
Una vez llegó junto a las hermanas las saludó con toda la emoción posible recibiendo los elogios y abrazos de ambas chicas.
-Muchas gracias!! Gracias por haberme acompañado -decía Daniela quién se encontraba abraza a Valentina.
-gracias a ti calle -una voz le hizo alzar la mirada a la pequeña ojos de aceituna que tenía en frente. Y Daniela, quién con la poca luz y la felicidad del momento no había caído en cuenta de lo linda que estaba María José. La vió de pies a cabeza. Se quedó apreciando su rostro. Se quedó viendo aquel labial rojizo que traía que le quedaba perfecto para sus carnosos labios.
Valentina se separó de aquel abrazo y Daniela cayó en cuenta de lo que estaba haciendo. De lo que estaba pensando. Pero aunque quiso olvidarse no podía dejar de apreciar la belleza de poché.
-¿Bailamos? -comentó valentina viendo cómo en medio de aquel lugar había un espacio lleno de gente bailando.
-me encantaría -Dijo Daniela viendo a María José, quién apartó la mirada que aquellos ojos avellana que la buscaban.
-mira! Un chico lindo. Yo voy.. a ver qué tal -y sin que ninguna de las dos entendiera Valentina corrió sin sentido alguno perdiéndose entre las parejas que bailaban.
-¿Bailamos? -preguntó María José haciendo que Daniela quitara la vista de las personas en busca de Valentina para verla a ella. Había extendido su mano en petición de baile, la cual Daniela gustosa aceptó.
Cuando se integraron entre las parejas ambas se quedaron viéndose unos segundos. No sabiendo que hacer. Si tomarse la mano, si de la cintura, si de lejos.
Y en ese momento cambió la canción que sonaba de la cual ninguna había caído en cuenta para empezar a sonar "perfect" al rededor de todo el lugar. Poché, a quién le pareció perfecto el momento, llevó a cabo su plan. Y antes de pensarlo dos veces tomó las manos de la castaña entre las suyas para colocarlas en su cintura con rapidez, para posteriormente poner ella sus manos al rededor el cuello de la castaña. Daniela, algo sorprendida por la acción de su compañera no dudó en sostener con fuerza su cintura.
Ambas mantenían su mirada oculta de la otra. A ambas les latía el corazón de manera inexplicable. Pero a ambas les gustaba estar en esa situación. Junto a la otra.
-¿Habías bailado esta canción con alguien más? -preguntó poché, tratando de que esa pregunta calmara un poco los nervios que sentía.
-con nadie -susurró la castaña acercándose un poco más a ella haciendo que poché sintiera como se le erizaba la piel.
-¿Por qué? -preguntó poché de la misma manera, acercándose un poco más.
-esta canción es especial. No se baila con cualquiera.
y el silencio volvió a formarse entre ambas. Pero esta vez sin los nervios. Mirándose a los ojos y sin tener miedo que meter la pata.
-I will not give you up this time
But darling, just kiss me slow -cantaba Daniela al compás de la canción. La mirada de la castaña cayó en el labial de poché una vez más. Y por inercia sujetó con más fuerza su cintura.
La respiración de poché se empezó a acelerar. Sabía que le estaba viendo los labios, lo sabía. Y dejándose llevar por sus pensamientos hizo lo mismo. Atrayendo un poco el rostro de Daniela con sus manos.
La canción seguía sonando, pero ya ninguna la escuchaba. Ambas, viendo los labios de la otra, sujetándose con más fuerza. Sus pechos, que subían y bajaban. María José, quién se mordía el labio tratando de contraerse las ganas que tenía de besar a la castaña, habló centímetros antes de que sus labios se juntaran.
-leí tu diario.
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CANCIONES
Quiero - Aitana "la última"
bzrp music sessions, vol. 52