~June~

By Valerivgb

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Una estudiante común y corriente. Un profesor agotado de la rutina. Nada en común, salvo la monotonía asfixia... More

Prólogo
1. Primer día
2. Finales de Marzo
3. "Gracias por no aplastarme con tu auto"
4. Exigiendo respuestas
5. Inesperada casualidad
6. Extraña manera de sellar promesas.
7. Puntadas y cicatrices
8. "Fingiendo" ante la trabajadora
9. Los casilleros son testigos
10. Avril y el chico intimidante
11. Primera ¿cita?
12. Profesor de natación
13. Sacrificio por amor
14. Secreto compartido
16. "Te quiero"
17. Cenas y preguntas
18. Peleas
19. Avril trama algo
20. Scottsdale
21. Ésta no es una noche cualquiera
22. Un anillo, un brazalete y una coincidencia
23. Graduación
24. Accidente
25. El rompecabezas está completo
26. Hoy empieza lo que ya se terminó
27. Un te amo sin respuesta
28. Culpabilidad
29. Vida y muerte
30. Soledad como oxígeno
31. Sed de venganza
32. Doloroso adiós
33. Corazones rotos
34. Paredes frías, camas vacías
35. Adrenalina
36. Cómplice
37. No todo sale como se planea
38. "Tienen derecho a permanecer en silencio"
39. Día decisivo
40. "Bienvenida al infierno"
41. Tres errores
42. Una luz que no mengua
43. Nuevo comienzo
44. No más mentiras
45. Dolorosas verdades [penúltimo capítulo]
46. Malas raíces [Capítulo final parte I]
46. Final
Epílogo.
Agradecimientos

15. Conociendo tu pasado

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By Valerivgb

-¿¡QUEEE!?-, gritan ambos al mismo tiempo.

-¿Como es que quieres terminar... conmigo?- Pregunta Avril incrédula mientras arquea una ceja y se cruza de brazos.

Las palabras se le atoran en la garganta y se encuentra preguntando algo más que obvio. -¿Como puedes estar embarazada?-.

Avril lo estudia durante unos segundos y añade con sorna; -Cariño tú perfectamente sabes como quedé embarazada.

Él entorna los ojos y piensa en como Avril puede permanecer tan serena en un momento así. -¿De la última vez que lo hicimos? Hace aproximadamente 3 semanas - inquirió Mark en busca de respuestas. -¿Como te diste de cuenta?

-Verás mi período no es irregular, así que en cuanto noté que se había atrasado de una vez acudí con mi doctor. Él me dio la mejor noticia que alguien puede recibir, al principio me mostraba reacia a creerlo porque somos tan jóvenes pero poco a poco fui saliendo del asombro.

Mark frunció el seño al imaginar a Avril con sus tacones de 20 centímetros y un bebé en brazos. Quedó horrorizado de sólo pensarlo

-Por si no me crees. . . -en voz baja añade; -que es probable. -Aquí traje los resultados de la consulta y una prueba de embarazo -comenta sacando de su cartera una cajita blanca con letras y detalles en rosa -Iré al baño un momento.

Con pasos lentos se dirige hacia el baño y cuando entra, Mark siente los nervios a flor de piel y espera en lo más profundo de su ser que no sea cierto ya que le causará mucho daño a Anna. . . Los minutos que Avril demora son de extrema agonía para él y sin percatarse sus manos están empapadas de sudor, las limpia rápido con su pantalón y sigue en la espera de que la chica salga del baño.

Al escuchar el chirriante sonido de la puerta ser abierta, Mark siente su corazón latir con rapidez... Después la vislumbra con una extensa sonrisa en el rostro. -¡¡VAS A SER PAPÁ!!- grita con emoción mientras camina con la prueba entre sus dedos.

Al llegar donde está Mark deposita la prueba de algo que los unirá de por vida en sus manos, él con deliberada lentitud la acerca a su rostro y puede confirmar que será padre. Ya que el pequeño aparato marca dos rayitas.

Sus labios se sacaron y perdió la movilidad del cuerpo al saber que unos simples resultados cambiaron su vida completamente..

Dos rayitas. . . "Vas a ser papá". . .

¿Realmente va a ser papá? ¿Debería estar feliz? Muchas preguntas se hace, sin embargo permanece quieto como un búho silencioso.

-Di algo. ¿Estas bien?- pregunta ella con rostro inexpresivo. Toda la emoción y alegría que sentía se esfumó al ver el rostro dubitativo de Mark.

-Avril desearía estar a solas-. Comenta levantando su vista para observarla. Ella se encuentra molesta por su descaro al echarla educadamente -Por favor -murmura.

-Ok. Volveré- responde ella, toma su cartera con rapidez y haciendo el mayor ruido posible con sus tacones bajos sale dando un portazo. Al minuto Mark escucha el motor encenderse y puede respirar tranquilo.

La frase permanece plasmada en su mente y se repite como un disco rayado. Bufando se dirige a la cocina a servirse un trago y así pensar con mayor claridad. . . ¿Como se lo dirá a Anna? Mejor dicho ¿Se lo piensa decir? Después de darle vuelta al asunto durante un par de horas llega a la conclusión de que es mejor ocultarlo por un tiempo. Varias punzadas de culpa atraviesan su pecho al estar consciente de engañarla de esa forma pero tan sólo imaginar la idea de perderla lo enferma.

Mark ha escuchado un sinfín de personas decir que enamorarse requiere tiempo y él está completamente seguro que se enamoró de esa chica sólo al posar su mirada en esos ojos color esmeralda, en ese momento supo que se enamoraria una y mil veces más de ella.

Al despertarse Mark lo primero que siente es un terrible dolor de espalda debido a una mala noche provocada por el sofá. La jaqueca que viene consigo no se desaparece hasta ducharse con agua tibia e ingerir unos waffles instantáneos. Con una pequeña resaca decide que por hoy es mejor conducir.

Se estaciona unas pocas casas después de la de Anna y espera a que salga. Los minutos transcurren hasta que ella cruza la puerta y gira su rostro en dirección a casa de Mark, él sonríe para sus adentros y la detalla. Su uniforme está impecable, la falda deja a la vista una pequeña parte de sus piernas definidas, en cuanto a su camisa, está perfectamente arreglada dentro de la falda. Su mochila a simple vista es pesada en comparación con su delgado cupercito, así que cuando se encamina a la escuela Mark sabe que debe hacer su aparición.

Toca el claxon un par de veces hasta que ella voltea a ver que auto está arruinando su tranquilo camino a la escuela. Mark con sus comisuras elevadas de manera sensual le sonríe desde su asiento y la invita a subir, -Ven.

Anna se derrite y feliz de verlo rodea el auto para luego abrir la puerta, lo saluda efusivamente con un beso en los labios y al ver la reacción de Mark se sonroja.

-Me hace feliz verte -Comenta él sonriendo aún más al verla con sus mejillas teñidas de rosa.
-¿Que asignaturas tienes para hoy?- pregunta conduciendo lentamente.

-Idioma, Arte y tu clase- Responde imaginando una escapada romántica con Mark donde alguien cercano los observa y se encuentran envueltos en problemas que tendrán que superar para probar si su amor es verdadero. Suelta un suspiro y Mark la observa de soslayo sin apartar la vista de la vía.

-¿Te gustaría salir justo... -Observa la hora en su móvil -...Ahora? -Quiero enseñarte algo.

-No- Suelta repentinamente ella -Digo... Es arriesgado alguien podría vernos y estaríamos en problemas, tú más que todo -. Su cerebro reacciona completamente diferente a lo que imaginó. <<¿Porqué decía eso?>> Pensó. "Es más fácil pensarlo que hacerlo" le respondió su subconsciente.

-Anna no me importaría estar en problemas por ti... -Responde él con sinceridad. En este momento no le importaría que alguien los viese juntos. -Además, si no cambias de parecer tendré que secuestrarte.

Anna bufó molesta y sin decir nada dirigió su vista a la ventanilla, el sonrió y añadió -Eso pensé-. A lo que Anna contestó con una mirada asesina.

El trayecto es largo y el sol se eleva cada vez más haciendo una mañana soleada. Como casi todo automóvil de Phoenix tiene aire acondicionado el calor abrasador no afecta tanto.

Mark estaciona el vehículo frente a una casa claramente abandonada, el físico está deteriorado, las puertas lucen inseguras y el techo inestable.

Al bajarse la brisa caliente los recibe como todos los días y Mark emite un sonido de sorpresa.
-No había estado aquí desde hace años -le comenta a Anna mientras la guía a la puerta.

Ella un poco confundida no pregunta nada pero se hace una idea del lugar, al observar el rostro consternado de Mark sospecha que sitio es. Él saca unas llaves de su bolsillo y prueba con una para intentar abrir la puerta, repite éste proceso un par de veces hasta que la puerta emite un click. -Me sorprende que aún funcione -bromea él y luego entrelaza sus dedos con los delgados de Anna.

-Este es el lugar donde viví toda mi infancia- comenta él inhalando el polvo que cubre cada mueble del vestíbulo. -Aquí pasé la mejor etapa de mi vida-.

Anna sonrió mentalmente al confirmar que sus ideas eran acertadas, El brillo que destellaron las pupilas de Mark al llegar fue inconfundible. Ese brillo sólo puede significar que una cosa es muy especial, repentinamente recordó que sus ojos siempre estaban de esa manera cuando estaban juntos y volvió a sonreír pero esta vez sus pómulos se elevaron al igual que sus comisuras.

-¿Por qué te mudaste?- Pregunta ella al mismo tiempo en que las tablas de las escaleras crujen debajo de sus zapatos. Mark posa su mano en la cintura de Anna para sostenerla en caso de que los escalones lleguen a sus últimos momentos. Ella siente esa oleada de calor pasar por su pecho y disimuladamente mueve el cuello de su camisa para refrescarse un poco, siempre sucede lo mismo cada que Mark toca alguna parte de su cuerpo.

Él sin percatarse de lo que sus manos provocan en la joven continúa subiendo y se prepara para hablar; -Todo era realmente perfecto hasta que mi padre murió, no contábamos con muchas comodidades como podrás observar pero éramos completamente felices, mi madre era ama de casa y cada vez que papá llegaba siempre lo recibía lanzándose en sus brazos y besándolo. Era increíble que después de muchos años de casados siguieran tratándose como jóvenes enamorados -Mark hace una pausa para abrir la puerta de lo que fue su habitación -Cuando papá murió en ese terrible accidente de tránsito, las cuentas se elevaron ya que no teníamos dinero para absolutamente nada. Fueron tiempos difíciles. . . -la voz de Mark se quebró y Anna tomó su mano entre la suya para darle apoyo mientras se sentaban en la cama sin embargo él se adelantó y la sentó sobre su regazo, escondió su cabeza entre la cabellera castaña de ella. Aspirando su fragancia corporal que lo enloquecia de una manera enorme, sin poder evitarlo depositó un suave beso en su cuello y sintió como la joven tembló por un momento.

Anna quiso levantarse para que Mark no escuchara sus desenfrenados latidos pero no quería alejarse de él; -Lo siento mucho -se disculpó con sinceras palabras por no haber preguntado antes. ¿Y tu mamá? -Preguntó haciendo un ademán para levantarse a explorar la habitación.

-En su debido momento te contaré -respondió él dirigiéndose a la ventana para observar el cielo despejado y rememorar a su padre.

Anna camina al armario que se encuentra al lado de la cama y al abrirlo varias cajas caen al suelo y con ellas más polvo, el aire se vuelve bruma gris y se encuentra tosiendo. Mark mueve sus manos para dispersar el polvo y aleja a Anna del armario pero no sin tomar antes una caja.

-Deberíamos irnos ya, te puedes enfermar con tanta suciedad -comenta él avergonzado de no pensar en eso antes. Si ella se enfermaba no podría cuidarla ya que no pasaban mucho tiempo juntos.

-Espera unos minutos más ¿sí? -hizo un puchero para convencerlo y al final, éste no se pudo resistir así que añadió: -Sólo cinco minutos.

Anna se sienta en la cama con la vista fija en Mark y él le guiña un ojo dándole su aprobación para que saque las cosas de la caja. Ella taciturna a su alrededor abre un álbum de fotos, sorprendida observa una foto de él a la edad de 8 años. Su vista viaja de la foto al Mark que está junto a la ventana.
-Eras muy guapo... ¿Que te ocurrió?-, bromeó ella al observar la seriedad de su acompañante.

-Aún lo soy -respondió él con autosuficiencia.

Ella instintivamente se levanta y deposita un beso en sus labios. Caminan hasta las escaleras y antes de comenzar a bajar él la detiene. -Quien llegue primero abajo decide que comeremos. ¿Aceptas el reto?- propone Mark desafiandola.

-¿Estás mal? Las escaleras están en deterioro. Podemos caer si un escalón se rompe -Responde ella haciendo una mueca al observar los escalones.

-Si te da miedo está bien. Entiendo - Responde él con tono burlón.

Ella le responde con una mirada fulminante y baja las escaleras a toda prisa sin molestarse en ver que la siga. Él rápidamente pasa por su lado y unos pocos escalones antes de llegar ella siente la derrota así que debe jugar un poco sucio para ganar. Desde el escalón en que se encuentra salta a la espalda de Mark haciéndolo perder el equilibrio y estamparse al suelo, ella por estar encima de su espalda no recibe ningún golpe sin embargo Mark no opina lo mismo.

Anna se levanta y con voz autoritaria le dice: -¡Gané! Así que escogeré lo que vamos a comer.

-Literalmente yo toqué el suelo primero -se queja Mark colocándose forzosamente de pies.

-Da igual, yo elegiré -responde ella acomodando la falda de su uniforme.

Los huesos de Mark sonaron cuando estuvo de pies con esa pose intimidante, con pasos lentos caminó hacia Anna y antes de que ella se percatara sobre lo que ocurría la tomó por la cintura para colocarla encima de su hombro como si fuese un saco. Distraído sitúa una mano en sus muslos para sujetarla y la posición de sus manos en un lugar tan sensible envía un hormigueo por todo eI cuerpo de Anna.

Mark camina a la salida con la chica colgada en su hombro, al salir le da un golpe en la cabeza con el umbral y tratando de contener la risa se disculpa.

Ella escupe una sarta de palabrotas nunca antes dichas lo que hace reír más a Mark. Él continúa su camino hasta el auto y abre la puerta para meter a la chica dentro, ésta vez sin querer le da otro golpe pero antes de que la chica se defienda cierra la puerta del auto dejándola con la palabra en la boca.

El camino transcurre rápido y Anna siente la necesidad de preguntar por la mamá de Mark pero prefiere quedarse en silencio y darle el tiempo que necesite. Cuando Mark estaciona el automóvil su boca forma una gran O. Ya que se encuentran el la Zona Alta de la ciudad, donde no hay casas pequeñas como la de Anna, ni grandes como la de Mark. Todas son manciones, lujosas, enormes, hermosas y sobre todo caras. Una manción como la que tienen frente podría costar hasta 700.000$.

-¿Quién vive aquí? -Pregunta Anna.

-Una tía -explica él mientras se apoya en su auto. Anna lo imita y procede a escuchar. -Tenía 12 años cuando nos tuvimos que mudar aquí por falta de dinero. Tía pensaba que era mejor que vivieramos todos juntos para que no nos sintamos solos, sin embargo yo me sentía muy sólo y comprendía que mamá estaba sufriendo quizás más, así que traté de comportarme lo mejor que pude para no ser una carga en ésta casa. A los meses las cosas parecían que iban a mejorar ya que mamá consiguió un trabajo como mesera en un restaurante que quedaba cerca -Anna escuchaba atenta y hacia sonidos de vez en cuando para hacerle saber que prestaba atención -Un día no quiso despertar para ir al trabajo así que llamé a nuestra tía y ella notó que al lado de la cama había un pequeño frasco con pastillas. . . Eran antidepresivos.

Los ojos de Anna se abrieron con horror y observó a Mark tan profundamente que pudo ver y sentir el dolor de esos hechos en carne propia. -Detente si no puedes, yo entiendo Mark -susurró ella.

-Ese día hubo mucho ruido, ambulancias, policías, la repetición de la muerte de papá. Sólo fue en ese momento que caí en cuenta que mamá no despertaria jamás -Una espesa lágrima rodó por la mejilla de Mark y antes que cayera al pavimento Anna la besó con ternura.

-Me sentí traicionado Anna, ella nos dejó a la intemperie. No le importó lo que podía suceder con mis hermanos y conmigo, fue débil y prefirió no seguir cargando con su dolor. - la voz de Mark estaba cargada de rencor, de un odio que aún no ha podido descargar -Sólo habían pasado 5 meses desde la muerte de papá, sólo 5. Yo he cargado con ese dolor por años y ella no pudo con 5 malditos meses Anna -Ahora estaba gritando con la voz enfadada, las venas del cuello y de la frente se marcaban notoriamente y sus manos formaron unos puños.

Anna tomó sus puños entre sus delicadas manos hasta que éste aflojó, luego colocó sus manos en las mejillas de Mark e hizo que la mirase con atención. -Escucha- dijo ella-. Mark desvió la vista hacia la calle -Escucha y mirame -repitió con voz calmada.

-Tal vez tenía sus razones, estoy segura que si se fue de esa manera y sin despedirse de ustedes es porque sabía que estarían en buenas manos, como las de tu tía. Ella los cuidó ¿no es así? Les enseñó muchas cosas que ahora están reflejando, tú por ejemplo eres una persona magnífica, sincera, solamente llegaste a mi vida y le diste sentido. Y te agradezco por eso, le agradezco a esa "débil mujer" como tú le dices y a tú papá por traerte al mundo.

-No sabes lo que dices -murmuró Mark al escuchar la palabra "sincero". Sin embargo envolvió a Anna en un fuerte abrazo pidiéndole disculpas por lo que está haciendo.

Ella se alejó sólo un poco para sostener su intensa mirada y luego le respondió: -No tienes porqué disculparte cariño - se abrazaron de nuevo hasta que él se sintió mejor para continuar. Ella no deseaba alejarse de sus brazos pero tuvo que hacerlo pues debían irse.

-Si te hace sentir mejor puedo conducir yo-. Propuso Anna sonriendo.

Él dudó un momento y le preguntó arqueando una ceja; -¿Y tú sabes conducir?-.

-Que no tenga auto no significa que no sepa- respondió ella rodando los ojos. -Sigueme para mostrarte.

Con superioridad intenta abrir la puerta del piloto y enseguida suena la alarma. Mark con la llave apaga el ruido y se introduce rápidamente dentro para no dejar a la chica sola en el auto.

Ella se coloca el cinturón de seguridad y le sugiere a Mark que haga lo mismo. -¡Vaya! sabes como utilizar el cinturón de seguridad.

Ella le dirige una mirada de desaprobación y con una sonrisa añade; -Haré como que no dijiste nada.

Nerviosa sujeta el volante con fuerzas y presiona con el pies el primer pedal que supone serviría. -Ese es el freno Anna -susurra Mark preocupado por la seguridad de su auto que tanto le ha costado.

-Ya lo sé. Solo estaba probando para ver si tú lo sabías-. Responde ella sin mirarlo.

-¿Sabes para que sirve esa palanca?- pregunta Mark entrecerrando los ojos.

-Por supuesto -responde ella preparándose para presionar el otro pedal.

-¿Para que sirve? -interroga Mark.

-No preguntes, tú debes saberlo -contesta ella con una sonrisa pícara en el rostro -Ahora sí ¡sujetate!

Al decir eso confirmó lo que Mark sabía, no sólo no sabe conducir sino que también aprenderá con un auto nuevo. -Cariño si no sabes puedo enseñarte. . . Otro día. . . Cuando tengas tu propio auto ¿sí? -pregunta Mark con voz suplicante.

-Vamos despacio Anna, no toques nada. Procura mantener el volante fijo-.

Ella asiente y conduce en línea recta, sin percatarse que a unos 50metros hay un audi q7 color negro estacionado frente a una enorme propiedad, Mark tampoco lo ha notado pues está más pendiente de lo que ella toca dentro del auto que de lo que hay fuera. Cuando levanta la vista observa que hay muy poca distancia entre los dos autos y grita repentinamente -¡Frena!- Lo que hace a Anna saltar desde el asiento y hacer caso. Ella presiona el pedal fuerte y gira el volante para esquivar lo cual ocasiona que ambos cuerpos se impulsen de lado por el impacto y cuando Mark levanta la mirada observa que rompió una de las luces del audi.

-Hora de cambiar puestos-. Comenta cuando la alarma del auto empieza a sonar. Ambos abren las puertas y se dirigen al lado contrario.

-Dañaste la parte delantera de mi precioso vehículo -Dice Mark mientras conduce para salir de ahí lo más pronto posible.

-Con estas casas enormes ¿quien deja un auto fuera? -pregunta Anna restándole importancia al asunto de que dañó un audi.

-Las personas que tienen muchos autos en el garaje -Contesta Mark de forma obvia.

Llegamos a "Phoenix College", una universidad y Anna no tarda en preguntar; -¿Que hacemos aquí?

-Las fotografías no le hacen justicia. El lugar es increíble. -Añade ella mirando que desde la entrada se aprecia parte del campus.

-Entré con una beca en ingeniería ya que mis notas eran perfectas y me gradué el año pasado con honores -Explica él sonriendo con orgullo.

-Felicidades, es la mejor universidad del estado. Cualquier persona no puede entrar aquí pero ¿Por que eres profesor ahora?- Pregunta con curiosidad observando jóvenes salir y entrar.

-Es un favor personal que le hago a la directora, pero también me gustaría ayudar a los estudiantes con buenas notas a conseguir una beca en esta universidad.-comenta él. -De tu curso sólo te ayudaría a ti, a la insoportable de Cristina, a Selena y David.

-Pero tú eres mi prioridad, si sólo me dieran una beca sería para ti -Habla él cargado de entusiasmo. Los delgados brazos de Anna lo aprietan fuerte así que le corresponde el abrazo con más ganas.

-Un último lugar que quiero enseñarte-. Mark retoma el volante hasta llegar a un edificio alto e imponente, se dirige al estacionamiento donde se encuentran una variedad de otros autos nuevos. Al bajarse del vehículo un joven de estatura media se dirige a ellos con una sonrisa amplia en el rostro. Anna tímida observa a Mark en busca de alguna respuesta acerca del sitio.

-Joe tiempo sin verte -saluda Mark dándole un apretón de manos y leyendo su mirada acerca de quien es la joven que está a su lado -Ella es mi novia -añade colocando una mano posesitivamente alrededor de la cintura de la chica.

Anna sintió sus mejillas calentarse ya que no estaba preparada para ser presentada como su novia, recordó sus fachas de colegiala y el rubor se extendio aún más, eso sin contar que se encontraba presionada bajo la mano firme y grande de Mark

-Mucho gusto, soy Joe. Encargado de la seguridad en el estacionamiento -el joven extendió su mano y Anna hizo lo mismo.

-Anna McLaren. Un placer -dijo con su voz tímida. Eso de presentarse y conocer gente nueva no es lo suyo.

Mark notó la tensión de la chica y se despidió para entrar al ascensor. -¿Pasó algo Anna?- preguntó una vez los dos solos.

-No sabía que me presentarías como tu novia además observa mi ropa parezco una niña de secundaria -responde Anna frunciendo los labios.

Mark presiona el botón 4 y la sujeta de los hombros -Tranquila sólo haré algo rápido y nos vamos a comer ¿sí?

Anna suspira pesadamente, las puertas del ascensor se abren dejando a la vista un piso repleto de hombres y mujeres de cartón. Típicos empresarios en trajes con una vida vacía y una agenda llena. El lujo y la limpieza del lugar hace que sobresalgan los detalles como muebles y cuadros.

-Bienvenida a Sargent & Lundy aquí ayudamos a generar y trasmitir energía a otras empresas- comenta Mark evaluando la reacción de Anna.

-¡Wow! -.

Caminan hasta el pequeño lugar de la recepcionista, la cual también los recibe con una amplia sonrisa en el rostro. -¡MARK! Que gusto volver a verte, pensé que no volverías - La mujer dirige la mirada a la jovencita que no contrasta en el lugar -Que mal educada soy. . . Es tu ¿Hermana? ¿prima?- Pregunta.

Mark entrelaza sus dedos con los de Anna y luego levanta la mano. -Mi novia.

-También me alegra verte Darla ¿se encuentra el Sr. Drake?-. Inquiere Mark

-Si, ya le hago saber que estas aquí-. La recepcionista marca a la oficina del jefe y después de unas cuantas palabras le hace señas a Mark para que entre.

-Dame un minuto cariño -susurra él en la mejilla de Anna y ella asiente.

La gente camina con maletines y documentos en mano sin quitar la vista de la joven colegiala. Anna observa disimuladamente a la gente e intenta mantener el contacto visual pero no lo consigue. Esa gente es intimidante y su vista clavada en Anna la hace sentir más pequeña.

No han pasado 5 minutos cuando Mark abandona la oficina con una sonrisa en el rostro. Se despiden de Darla y van directamente al ascensor de nuevo.

-Eso fue rápido -dice Anna y las puertas se cierran. -El lugar es impresionante. Te admiro -admite ruborizada.

-No lo hagas, tú también lograrás cosas grandes si te lo propones -.

Salen del ascensor, se despiden del vigilante y se dirigen a un restaurante de comida mexicana.
Ordenan tacos y mientras comen el teléfono de Mark suena, el lo saca de su bolsillo para ver quien llama, el móvil se ilumina con la foto de Avril y su nombre. -Ugh -bufa él.

-¿Que pasa?-. Pregunta Mark con molestia.

-Voy a tu casa luego-. Responde ella para luego finalizar la llamada sin dejarle tiempo a Mark para negarse.

-¿Quién era? - Pregunta Anna sin prestarle mucha importancia al asunto.

-Del trabajo. . . Debo llevar unas cosas. Pero nada importante.

El almuerzo transcurre entre risas y al ver la hora ambos se sorprenden de lo tarde que es. -Será mejor que nos vayamos ya -sugiere ella.

Una vez dentro del auto Mark la observa con esos habituales ojos chispeantes y ella le sonríe con ternura. Al llegar ambos se despiden y Anna añade algo más; -Gracias por confiar en mí.

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