1. bienvenido

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Chan sabía perfectamente lo difícil que era encajar en un ambiente nuevo así que ya no se quejaba; a esas alturas ya estaba más que acostumbrado a ir de un lugar a otro por el país y a siempre ser el nuevo, pues el trabajo de su padre les impedía establecerse de manera concreta en cualquier lado.
Por eso cuando en su primer día de clases en su escuela nueva, un grupo de chicos mayores comenzaron a meterse con él a la hora de la comida, simplemente respiró profundo mientras los escuchaba idearse toda clase de apodos para él...


Se encogió de hombros cuando uno de ellos le preguntó si estúpido le gustaba más que algún otro de los apodos que se habían estado planteando por los últimos quince minutos, entre los empujones y golpes que le daban en los brazos.

-Honestamente me da igual, se nota que no eres muy creativo y que es lo mejor que puedes hacer - Chan se encogió de hombros, ni siquiera le dio tiempo a reaccionar cuando sintió un puño hundiéndose en su estómago con mucha fuerza, o al menos la suficiente para sacarle todo el aire y dejarlo de rodillas en el suelo.


Chan se esperaba que comenzaran a lloverle golpes, patadas, cualquier cosa; pero nada de eso ocurrió, por lo que alzó el rostro, curioso por ver qué sucedía... esa fue la primera vez que le vio.



-¿No tienes nada mejor qué hacer, Dongmin? -

-Yoon Jeonghan en persona, chicos - Dongming, quien parecía ser el líder de aquel grupo, sonrió. Cruzó los brazos a la altura de su pecho y se quedó mirando a la delgada y delicada figura que acababa de hacer acto de presencia -¿Qué pasa, princesa? ¿Me extrañas incluso a la hora de la comida y tienes qué venir a buscarme cuando estoy torturando sanguijuelas? -


Yoon Jeonghan.


Chan miró con asombro cómo esa figura delgada y delicada se acercó hasta el chico que anteriormente le había golpeado en el estómago.

-Claro que te extraño - Jeonghan se acomodó un par de largos mechones de cabello castaño detrás de las orejas y esbozó una sonrisa pequeña. Se acercó hasta Dongmin y, sin dudarlo, en lo que fueron cuestión de segundos, tomó al más alto por la nuca y le empujó hacia abajo al tiempo que levantaba la rodilla, estrellándole el rostro con la misma. -A veces simplemente necesito recordar cómo se ve un idiota, me gusta tenerte a la vista -

-¡Puta! - Dongmin se dobló de dolor, sujetándose el rostro con ambas manos, la nariz le estaba sangrando de manera abundante.

Jeonghan se encogió de hombros.

Dongmin se giró, sosteniéndose la nariz con ambas manos, sangre escurriendo por su barbilla y se echó a correr en dirección a la enfermería. Al menos eso supuso Chan, ¿a dónde iba con tanta prisa sino? Sus otros dos amigos le siguieron y entonces él se quedó sólo con Jeonghan.


-¿Estás bien? - Aquella figura alta y delicada se agachó para quedar a su altura, dedicándole una mirada atenta, se notaba su preocupación.

Chan asintió con la cabeza. -Sí, gracias... -

-Esos idiotas - Jeonghan rodó los ojos con fastidio -Si vuelven a meterse contigo avísame, los pondré en su lugar. Levántate, vámonos -

-¿A dónde? - Chan ladeó el rostro en un evidente gesto de confusión, pero de cualquier modo ya estaba poniéndose de pie y siguiéndole.

-Ya casi acaba la hora de la comida, ven -

Sin Salida [SEVENTEEN]Stories to obsess over. Discover now