Epílogo

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Dos años después.

Miami, Florida. 3 de marzo de 2017.

—Señor Johnson, siempre es un gusto hablar con usted. —Poché saludo animadamente al hombre del otro lado de la línea, mientras se acomodaba mejor en la enorme silla que una vez solía ser de su padre, el anterior jefe de Garzón Enterprises. Desde que esa oficina le pertenecía desde hace unos años, comenzó a darse un lujo que antes no había tenido el placer de disfrutar y por el que había regañado a Paula e incluso a Calle cuando solían hacerlo que era recostarse en su enorme silla y apoyar sus pies sobre el escritorio, como el típico estereotipo de una persona exitosa dueña de una de la empresa más grande del país. Si, ahora todo el imperio que Juan Carlos había construido le pertenecía. Bueno, no todo porque Calle aún seguía siendo dueña de la mitad de la empresa y todos sus ingresos, a pesar de no trabajar más allí. — ¿Cómo ha estado? Ha sido un largo tiempo. —La vida como jefe era menos difícil de lo que Poché pensó que sería, porque eso fue lo que Juan Carlos le hizo creer durante todos los años como su mano derecha, pero ahora que estaba en la cima y tenía a mucha gente trabajando para ella, por fin podía solo sentarse y relajarse. Claro, aún tenía que ocuparse de los asuntos más serios y decisiones importantes de la empresa, pero no lo suficiente como para volver a atormentar a Camila en sus largas horas de terapia. —Me da gusto oír eso. ¿Yo? Yo he estado excelente. Mejor que nunca. —Respondió la pregunta del señor Johnson con una enorme sonrisa. —Así es, ahora soy la jefa a cargo de Garzón Enterprises. Mi padre se retiró hace unos años, y ahora está desperdiciando su tiempo con Mamá, viajando de aquí para allá. Hace poco volvieron de recorrer Europa, pero sé que ya tienen planeado irse de nuevo a algún lugar de Sudamérica el próximo mes. —Comentó mientras miraba una fotografía de Juan Carlos y Martha tomada frente a la Torre Eiffel hace unas semanas, le había gustado tanto que se había tomado la molestia de hacer una copia para ella y enmarcarla. Y sus padres estaban tan enamorados que a veces la hacían querer vomitar... En el buen sentido claro, como dirían Laura y Paula. —¿Nietos? No, aun no tiene ningún nieto para malcriar. Pero estoy segura que su vida como aventurero terminara en cuanto nazca el primero. De hecho, hace tiempo que está preguntándome por uno. —A Poché le resulto cómica la pregunta del hombre y no pudo evitar reír, porque le recordó a todas las veces que Juan Carlos, Martha y en ocasiones también Lina y Mafe intentaron disuadir a ella y a Calle sobre sus deseos de tener un nieto con la excusa de que "los años pasan y nos estamos poniendo viejos". Aunque su risa murió cuando el hombre le pregunto si ya estaba casada. —Sí, me case. —Junto a la fotografía que sus padres se tomaron en el último viaje, Poché tenía en un marco más grande y más elegante que lo diferenciaba del resto, una fotografía del día de su boda, cuando ella por fin pudo darle el sí a una persona que realmente amaba, cuando le entrego sin dudarlo a Calle toda su lealtad, confianza, amor y fidelidad. La boda había sido en el enorme patio de la casa de los Garzón, el 31 de octubre del pasado año. Muchas personas pensaron que fue muy rápido, otros que la vida de casadas iba a destruir a la pareja; pero las jóvenes se amaban tanto que sabían que esos comentarios quedarían en la nada, y honestamente no necesitaban ponerle ningún título a su relación para demostrar cuanto se amaban, pero Poché es fanática de las formalidades, y Calle no tuvo que pensar mucho su respuesta la noche en que su novia le propuso matrimonio, con un apasionado beso en la boca de su amada fue más que suficiente. —No, no me case con Mario Ruiz. Gracias al cielo tengo una hermosa esposa que me ama más de lo que creo merecer. —En ese momento recordó que la última vez que había mantenido una conversación con Johnson, ella aún estaba comprometida con Mario y a punto de cometer el más grande error de su vida. —Si, tal vez pueda conocerla algún día. Pero basta de hablar de mí y volvamos a lo nuestro ¿para qué llamo? —Poché solo estaba haciéndose la desentendida, sabía perfectamente el motivo de llamada. —¿Cómo que perdió su empresa? ¿Cómo lo descubrió? —Y luego el hombre del otro lado en la línea empezó un largo relato de como la noticia de que había quedado sin nada lo tomo de sorpresa, Poché estaba a dos segundos de golpear su cabeza contra el enorme escritorio si el hombre no paraba de divagar en el teléfono. —Bueno señor Johnson, me complace informarle que su empresa ahora está en buenas manos. —El silencio del tipo fueron suficientes para que una sonrisa de victoria apareciera en el rostro de la joven. Y juraba que podía escuchar a través del teléfono como su corazón se rompía. —¿Qué esperaba? ¿Salir de la cárcel y encontrar todo tal y como lo dejo? —El señor Johnson había estado encarcelado dos años luego de que se descubriera que lavaba dinero, fue un cargo de complicidad en realidad, pero solo era cuestión de tiempo para que la justicia se entere de todos sus crímenes. Justo después de que el fuera encarcelado, la pequeña empresa que Johnson lideraba fue puesta en venta, y Juan Carlos Garzón ni siquiera dudo en gastar dinero y apoderarse de ella. —Lo lamento mucho señor Johnson, pero considere esto como el negocio que siempre quiso realizar con nosotros. Por fin se le cumplió. —La joven empresaria no sentía ni un poco de lastima por el sujeto del otro lado de la línea, sabía la clase de persona que era y no se merecía la lastima de nadie. —No, la empresa no está en venta. Y dudo que puedas comprarla de todas formas. —Tal vez Poché debió haber colgado el teléfono luego de darle las noticias, pero era demasiada educada como para soportar escuchar los insultos del hombre al que le arrebato su negocio.

Culpable Tentación [Caché]Where stories live. Discover now