Capítulo 1: The purple concert

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Al día siguiente, un castaño fanático de los comics estaba yendo en dirección de una universidad.
—¡los chicos se van a sorprender mucho! —pensó en su mente entusiasmado. Cuando llego fue rápido al aquel laboratorio y cuando entro llamo a sus amigos— ¡chicos, chicos, chicos! —dijo entre brincos

—¡Por un demonio, Fred!—El japonés salto, golpeó sin querer la mesa, y las herramientas meticulosamente ordenadas cayeron al suelo, estaba trabajando en un proyecto nuevo, las piezas eran tan pequeñas y estaba tan concentrado que el susto que le dio su amigo no fue pequeño.

—¡Hiro! ¡Te dije que te prestaría mis herramientas con la condición de que no desordenaras nada!—Le gritó el moreno al chico de cabello azabache, casi colapsando al ver el desastre.
—el castaño se estremeció provocando que su estado emocional bajara...cosa que no le pasaba mucho— lo siento chicos, yo sólo les iba a contar que compre boletos para un concierto... —dijo, y la coreana pelinegra lo interrumpió.
—ya, ya entendimos. —hablo Go go estando totalmente concentrada en su proyecto.
bajo su mirada sintiendo sus ojos cristalinos y decidió irse para darles un tiempo, pues, se encontraba algo sensible...
Honey había salido del laboratorio para ir a la cafetería por algo de beber, ya estaba caminando de vuelta al laboratorio cuando se encontró con su amigo Fred—¡Pensé que no vendrías hoy!—Exclamó de alegría y sin pensarlo dos veces envolvió al chico en un asfixiante abrazo.
—¡Honey! —tartamudeó sorprendido por aquel abrazó—hola... ¿cómo estas con tus proyectos?, Lamento si tarde en llegar. —pregunto el friki.
—¡Geniales! Los chicos han estado algo irritados estas últimas semanas... los proyectos finales se acercan, de verdad están estresados, ya estoy cansándome de ver a Hiro golpeándose la cabeza contra el escritorio...—la rubia soltó una pequeña risa.
—aja... Hace ahora fui ahí y no me recibieron bonito. —comento triste Fred— les dije que habia comprado boletos para un concierto... —balbuceó.
—¿Un concierto...? ¿Cual concierto?—Le pregunto al castaño con total tranquilidad.
—de BTS, Honey —respondió Fred,saco dos boletos de su bolsillo y se los mostró.
La latina Casi derrumbó su café encima de toda su ropa, sus ojos se abrieron enormemente que casi se salían de su lugar, se quedó en silencio algunos segundos mientras miraba completamente asombrada aquellos boletos.—...¡Por Dios! ¿¡Cuándo los compraste!?—Gritó eufóricamente, su sonrisa delataba su felicidad.
—¡hoy!, hoy justamente sera su concierto por primera vez en San Fransokyo y no quiero ir sin ti. —le sonrió— ¿vienes? —ofreció.
—¿¡Hablas en serio!? ¡La pregunta ofende, claro que voy! ¡Dios mío, pensé que ya estaban agotados! ¡Eres increíble!—Puso una de sus manos en el hombro del chico, sacudiéndolo con algo de brusquedad y mucha emoción.
—este comenzó a reír entre una linda sonrisa—¡bien!, A las 7 te recogeré para ir al concierto. —comentó.
—¡Gracias Fred, te quiero !—No pudo resistirse a darle un último abrazo a su amigo, luego se despidió eufóricamente de él y fue casi saltando de felicidad hasta su espacio de trabajo.
—y mientras que el se quedo solo en el sitio, prefería ya no causar problemas y no le gustaba para nada ver a sus amigos enojados.

La espera para acabar sus cosas de hoy y ser libre para poder irse de la universidad, fue tortuosa, ansiaba el momento en el que su mejor amigo y ella estuvieran parados en aquel concierto cantando como si sus vidas dependieran de ello. Y aún que fueron largas horas, por fin era el momento de irse a casa y arreglarse.
Ahora Honey estaba vistiéndose para la gran noche, se quería bien divina por cualquier cosa. Uno nunca sabe, ¿no?
La pelinegra entro a la casa agotada y al ver a su amiga arreglada se sorprendió— wow... ¿a donde crees que vas? —le preguntó.
—A tener la mejor noche de mi vida, Go go... ¿Fred no les dijo que había comprado boletos para un concierto? —Le pregunto a la chica mientras terminaba de darse los últimos retoques del maquillaje.
—ehh.. sí, pero no estoy tan interesada en sus asuntos ahora. —dijo la pelinegra mientras que se quitaba los zapatos.
La rubia soltó un suspiro al mismo tiempo que negó con la cabeza—A veces creo que tú y Hiro son demasiado crueles... —susurro muy a lo bajo.
—me iré a bañar, diviértete. —contó yendo inmediatamente al baño.
Tan solo rodó los ojos al escuchar la voz de la pelinegra “es una amargada” no pudo evitar pensarlo. La espera fue corta, y a las siete en punto ya estaba en la puerta de entrada, sujetando su lightstick y esperando a su mejor amigo.

De vuelta al pasado Donde viven las historias. Descúbrelo ahora