Epílogo / Final Alterno No. 2

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— ¿Qué está pasando? ¿Sergio? ¿Qué está pasando?—decía la chica, quien ya no sabía en dónde estaba ni qué onda con lo que estaba sucediendo. Una vez más el miedo la invadió, pero sólo fue cosa de momento, pues recordó que no tenía nada que temer y que todo aquello era tan temporal como aquel mal rato que había tenido hace unos momentos.

Tras haber pasado por aquella oscuridad, llegó a una especie de cuarto, muy grande por cierto y muy oscura. No se podía ver nada a la vista, salvo una luz que salía de arriba y ésta iluminaba un atrio, que se hallaba justo a unos pocos metros de distancia de Patricia.

— Me pregunto en dónde estoy ahora. Esto no se parece en nada a lo que me dijo Mauro hace un momento—dijo ella. (Y sí, no se parecía nada a lo que yo le había dicho hace un momento, jeje)

La chica se fue acercando hacia aquel atrio. Notó que encima del mismo yacía un libro grueso y grande, sin nada en la portada más que la ilustración de un marco, con un fondo en blanco, así sin más. Patricia no tenía idea de qué hacía allí dicho objeto y peor aún no sabía dónde estaba ahora ella, si en la realidad o en otro sueño o ilusión de su propia mente. Sólo sabía que ya no estaba en aquella habitación de hospital, y que ver aquel libro la desconcertaba por alguna razón extraña. No tenía idea de qué era ni por qué estaba allí.

— Me pregunto qué será este libro—dijo, sintiendo ahora mismo una curiosidad por saber su contenido. Notó que sobre el lomo había una pequeña nota que decía: "Échame un vistazo, si puedes".

Y entonces Patricia fue abriendo el libro y revisando su contenido. Y lo que vio le pareció bastante sorprendente y a la vez extraño. El libro no tenía demasiados párrafos escritos. Más bien era una especie de álbum fotográfico, todas las fotos venían acompañadas de una oración que servía de referencia, pero esas oraciones no pasaban del primer renglón.

Y a medida que fue viendo aquellas fotografías, cada vez se fue sintiendo más y más asombrada, porque aquellas fotografías eran de todos los recuerdos plasmados en la mente de la chica, recuerdos que iban desde su niñez hasta su vida actual.

Lo curioso de aquellas imágenes era que no eran estáticas. Todas ellas se reproducían, causando movimientos dentro de los cuadros, como si fueran más bien videos cortos plasmados sobre papel. Cada imagen evocaba una especie de película que pasaba justo delante de quienes las veían fijamente y por al menos unos diez segundos.

Y fue así como la chica estuvo viendo toda su vida a través de aquellas fotografías, sin detenerse y hasta llegar a las últimas páginas de aquel extraño y mágico libro.

Había visto todo lo que le había pasado en toda su vida: Desde que nació, conoció a ciertas personas de su infancia, de su adolescencia, aquella fuerte discusión que había tenido con su padre el día en que se fue de la mansión, el inicio de su carrera de pintora... Hasta vio la imagen que la mostraba a ella tomando en aquel bar en el que había estado. Y fue testigo de lo que sucedió tras haber tomado aquella bebida.

Fue testigo de su propia situación al verse en aquel bar, tomando aquella bebida que le había pedido al bartender. Y fue que notó lo que no había visto antes: Tras haber tomado aquella bebida, empezó a alucinar, hasta que la imagen de la fotografía se volvió totalmente negro. Lo único que alcanzó a mirar antes de desmayarse era a un grupo de personas vestidos de azul, con una cruz blanca en los brazos. Ella misma se había visto inconsciente, y de cómo era llevada hasta el hospital, terminando en una cama muy parecida a la que había estado hace un momento.

Y de allí, la página había acabado.

Al dar vuelta la página, vio que ésta sólo contenía una foto. Estaba a punto de mirarla, cuando alguien se le acercó y le dijo:

Patricio y Patricia: Después de la TormentaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora