Capítulo 2 / Tres verdades

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Minutos después...

— Aquí es donde usted se aloja, ¿eh? Es lindo—dijo Patricia, ya una vez dentro de la habitación de hotel de Bernardo—. Tiene buena pinta, no sabía que los que vienen del futuro les vaya tan bien, tanto que hasta tienen para pagarse un alojamiento de lujo como éste.

De momento, Bernardo no dijo nada, sólo se limitaba a escuchar a la chica de manera bastante paciente, como si esperara el momento oportuno para hablar y decirle a la chica las razones por las cuales estaba él allí.

— Linda cama, es un buen lugar como para desfogarse con elegancia. ¿No lo cree? —seguía ella hablando—. Aunque sépase que ya antes alguien ya me había traído a uno de estos lugares y el final, como usted sabrá, pues...

— Escucha, Patricia—interrumpió Bernardo—. No la traje aquí para lo que usted está pensando en este momento. La traje aquí porque de momento no tengo otro lugar donde llevarla. La otra opción era llevarla a comer en un restaurante, pero debido al estado en que se encuentra, consideré mejor traerla aquí. Y dada la cara que ha estado poniendo durante el camino, mientras había estado contándome una parte de su vida personal, el baño está allá por si tiene ganas de...

Ni tardo ni perezoso, Patricia se fue justamente hacia el baño, seguramente porque ya había empezado a sentir los horribles efectos del trago que había ingerido, que incluían desde mareos hasta vómitos. Y unos minutos después, la chica ya se había sentido mucho mejor. Tanto que, incluso hasta lo peda se le había quitado. Bastó con lavarse un poco la cara con agua fría después de la vomitada para sentirse mucho mejor.

— Así que vienes del futuro—comentó Patricia sentada a lado del chico unos minutos después— ¿Y cómo es la vida allá en ese futuro del que vienes? ¿Sigo viva aún o ya me morí, estoy casada con alguien? ¿Ah, y qué era lo que me querías contar con tanta insistencia, que no pudiste hacerlo en el camino?

— ¿Cómo decírtelo de tal manera que no te afecte demasiado, Patricia? —respondió Bernardo rascándose ligeramente la parte trasera de su cabeza.

— Pues yo creo que deberías empezar por el principio, cariño. Y eso de que me va a afectar, pues obvio lo hará, ya con tanta tontería que me has dicho en el bar, no me podría sentir más afectada—dijo ella—. Así que anda chamaco, lo que tengas que decirme dímelo ahora o calla para siempre. ¡Jaja! Calla para siempre—bromeaba la chica—, eso es lo que deberían hacer todos los putos hombres que se la pasan engañando a las mujeres todo el pinche tiempo. De hecho, deberían morirse todos de una maldita vez.

— Ok, entonces empezaré por decirte que, al parecer, y por lo que me ha contado mi madre—empezó a contar Bernardo—, todo empezó hace muchos años, más o menos cuando usted había roto su relación con un tal Sergio Baltazar.

— Espera—interrumpió la chica—. Al decir hace muchos años, usted se refiere hace poco. Porque justamente hace un momento rompí mi relación con el malnacido de Sergio. Sergio Baltazar. Nunca llegué a pensar que ese pendejo me haya estado engañando con otra mujer, y lo peor, con una más joven que yo. ¿Puedes creerlo? Y yo aquí como su pendeja, sin saber lo que había estado pasando con él, mientras lo idolatraba, lo llenaba de besos y caricias y más caricias, lo mimaba, lo quería, lo amaba. Para después... —suspiraba ella, para luego proseguir—. Debí haberlo vigilado un poco más de cerca o al menos debí haberme cerciorado de que él estuviera entregado a mí y sólo a mí y no con esa malnacida hija de puta. En fin, continué, ¿y luego?

— Bueno, como te decía, mi madre me contó algo sobre todo esto hace poco. Ella me contó que habías terminado con ese sujeto precisamente porque te había engañado con otra mujer. Que nunca superaste dicha situación y que no sólo rompiste con él, sino también acabaste en una profunda depresión. De hecho, aunque no lo creas, ella me contó que estuviste a punto de morir. Y no fue muy a propósito que se diga. Una bebida casi te provocó la muerte, según había dicho el doctor que te diagnosticó.

Patricio y Patricia: Después de la TormentaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora