Capítulo 3 / Recuento de los daños

2 0 0
                                                  

Al día siguiente...

Mientras Bernardo se encontraba aseándose en el baño, la chica finalmente despertó. Desde que se había dormido la tarde de ayer y hasta las tempranas horas de la fresca mañana del día siguiente, la chica no había dejado de permanecer en el quinto sueño. Y no, no era porque estuviese plenamente cansada o no haya tenido noches sin poder dormir bien. De hecho, no tenía idea del por qué había dormido de más. Al menos de forma consciente.

Pero tarde que temprano la chica tenía que despertarse, como quiera que sea.

Se levantó de la cama, sintiendo una gran necesidad de asearse, cosa que hizo, naturalmente después de que Bernardo haya terminado de hacer lo propio. Más tarde, se encontraría platicando con él sobre su relación con Sergio y el cómo éste pretendería resolver su actual situación.

— Necesito mostrarte algo—le dijo Bernardo—. Esto es lo que hará que podamos resolver tu situación con Sergio de una vez por todas.

— ¿Y qué cosa es, si se puede saber? —decía ella intrigada por lo que le iba a mostrar Bernardo, lo que sea que fuera.

— Esto que ves es lo que me llevó a encontrarte, Patricia—le dijo, mostrándole su maletín del tiempo, alzándolo con una de sus manos en frente de ella.

— ¿Tu... maletín? —decía ella extrañada—. No entiendo.

— Verás, cuando te dije que vine del futuro, no te mentí en absoluto. Este es el objeto que me permite viajar a través del tiempo, y mira que lo hace de manera discrecional. Esto que ves es una máquina del tiempo. Con esto me puedo teletransportar a donde quiera, en alguna parte del tiempo, ya sea en el pasado o hacia el futuro. Incluso en porciones ligeramente cortas del presente y en universos paralelos.

— Guau—expresó ella, sin dar crédito a lo que acababa de oír—. O sea que lo que me estás diciendo es que esa maletita que tienes en la mano es... ¿Una máquina del tiempo? ¿Hablas en serio? Porque como que hoy amaneciste de broma, Bernardo.

— No, señorita, esto que le muestro es de verdad una máquina del tiempo. No me cree, ¿verdad?

— Ah si, claro, le creo. ¿Y el DeLorean dónde lo dejó usted, caballero? —bromeaba la mujer.

— Jaja, chistosa—contestó Bernardo—. No, ya en serio, aunque te pueda parecer un mal chiste, en verdad te digo que esto es una máquina del tiempo. Es la razón del por qué estoy yo aquí, en tu época, cuando no debería de estar aquí. Con este maletín vamos a hallar la posible causa del por qué entre Sergio y tú pasó lo que pasó.

— Bueno, ya. Entonces, suponiendo que eso que tienes en la mano es una máquina del tiempo, ¿qué tan segura es viajar dentro de esa cosa?

— ¿Te refieres a viajar adentro del maletín? —rio Bernardo—. Ay Patricia, creo que la que está de broma eres tú. No viajaremos dentro del maletín, no es necesario. viajaremos fuera de ella. Y en cuanto a lo seguro, te diré es totalmente seguro viajar en esto. Es tan seguro que no provoca efectos secundarios, bueno, no más que el de un terrible dolor de cabeza si se usa por mucho tiempo. Aunque, por suerte, el dolor de cabeza que desencadena lo resuelves tomándote una simple aspirina. Y lo mejor de este equipo es que es recargable con la luz del sol. Sólo hay que exponerlo un rato a la luz solar y su batería de titanio consigue una recarga total en menos de 30 minutos. Y una vez recargada tiene una autonomía de hasta 24 horas. ¿Qué tal?

— Pues... yo diría que es algo muy impresionante, Bernardo. Pero, ¿qué haría un aparatejo como ése para resolver mi situación amorosa?

— Es que no te lo imaginas, ¿verdad? Con esto, básicamente podemos viajar en el tiempo, descubrir realmente qué es lo que llevó a tu noviecito a que te ponga el cuerno con esa otra mujer. Aunque claro que, para llegar a saber eso con certeza, habría que averiguar ciertas fechas clave, como por ejemplo, el día en que Sergio te comenzó a poner el cuerno con esa tipa, a qué horas fue y en dónde fue. Aunque no te lo creas, todo se registra en la continuidad del espacio-tiempo. Incluso los momentos más nefastos de nuestra existencia. Y en nuestro caso sólo hay que averiguar cuándo pasó lo que pasó y prevenir si es necesario. Afortunadamente ya contamos con una fecha. Vamos a empezar justamente con la fecha de ayer, a las siete de la mañana, que fue el momento en que tuviste la desgracia de presenciar a tu ex novio besándose con esa chiquilla. Descubriremos incluso si el incidente fue provocado por él o por la tipa ésa con la que se metió.

Patricio y Patricia: Después de la TormentaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora