Naomi Solace estaba, como de costumbre, regresando a Austin luego de darse un tour de año y medio por Estados Unidos. Había recorrido todo Texas en su adolescencia luego de huir de la granja donde había crecido, aunque había dejado ya de considerar aquel lugar como su hogar.
Estaciono su Mitsubishi Mirague 1993 en el primer puesto de comidas que encontró, en los asientos de atrás se encontraba su único hijo, en el asiento de seguridad totalmente dormido con sus juguetes esparcidos por los demás asientos traseros. Naomi tuvo que sacar con delicadeza a su muchachito para no despertarlo, Will era un bebé de sueño pesado, pero tenía ese detalle de levantarse cuando ella menos lo quería despierto.
Naomi, que solo llevaba dos años siendo madre, aún no lograba desenvolverse adecuadamente en su papel, seguía enredándose cuando debía cargar a su hijo y a la pañalera de este al mismo tiempo, incluso se alcanzó a dar en la frente con uno de los bordes del coche. Cerró las puertas de su auto con una patada y se alejó hacía el mostrador rezando porque tuvieran algo decente que servirle, aún le faltaban unas seis horas antes de llegar a Austin y no quería tener a un bebé llorón por falta de suministros.
En el mostrador una mujer con cara de los mil demonios se acomodaba el cabello en lo que parecía una rejilla, Naomi colocó su mejor sonrisa de amabilidad – Buenos días ¿Qué hay en el menú?
La mujer bufó, a Naomi le daba la impresión de que no debían felicitarla por su atención al cliente – Comida ¿Quiere o no?
Vale, ese lugar no debía tener mucha clientela. Naomi trato de equilibrar a Will con un solo brazo para husmear la pañalera con el otro, para su desgracia, su cartera no estaba allí... Lo que significaba que debía haberla dejado en el coche ¡Maldito fuese el día en que rechazó tarjetas de crédito! Naomi trató de buscar más a fondo, aunque solo logró que se le cayera la pañalera y una cantidad de cosas rodara por el suelo, casi sintió pena de sí misma. Se agachó para recoger las cosas, pero un pequeño y suave sollozo terminó por sazonar su situación.
Will se había despertado, estaba con sus ojos abiertos y cristalinos mientras balbuceaba cosas, Naomi trató de evitar su rutinario llanto post siesta, pero fue un fracaso total, inmediatamente le cambio de su posición inicial empezó a llorar (Y no eran ruidos melodiosos como los que causaba su padre, n-o) – Vamos Willy, cariño, mamá está aquí. No pasa nada.
El bebé continúo en lo suyo, ignorando las sutiles suplicas de su progenitora para que guardara silencio, incluso contempló la idea de solo recoger sus cosas y largarse de ahí cuando la mujer del mostrador estuvo de repente agachada a su lado recogiendo lo que se había desperdigado y metiéndolo nuevamente en la pañalera, a continuación ayudo a Naomi a ponerse de pie.
– Mmm... ¿Gracias? – Dijo Solace mientras recibía la pañalera acompañada de una sonrisa amarga que le regalaba la mujer esa.
– Mi hermana parió hace poco ¿Sabe? Su marido también era imbécil. Se lo duro que ha de tenerla.
Naomi contempló la situación con incertidumbre, pero aceptó la extraña amabilidad de la mujer (Que le regalo un buen plato de comida gratuito junto a una compota para Will), por alguna razón que Naomi aún no entendía su hijo solía causar empatía inmediata en las demás personas u animales cuando le miraban a los ojos... También estaba ese espeluznante y llamativo detalle de que los girasoles en su dirección cuando pasaba cerca (Una anciana que lo presencio dijo cosas sobre el mesías), pero ella estaba convencida de que su pequeño solo era excepcionalmente lindo, y ya.
Nada extraño o paranormal.
Terminada la comida y el intercambio de agradecimientos Naomi volvió a su destartalado auto azul (Aunque ahora estuviera empezando a rayar lo gris, originalmente era azul), acomodó a Will en su silla especial, le alcanzó su abeja de peluche y ocupo su puesto de conductora. Comprobó que su cartera estuviera en la guantera, la puso en la pañalera y prosiguió a poner algo de música, en otros tiempos el country y Lana del Rey habrían dominado su radio, pero solo Disney mantenía de buenos ánimos a su bebé, por lo que nuevamente y desde hacía mucho colocó el CD infantil que un hermano le había comprado cuando aún estaba embarazada.
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Solace
FanfictionNaomi Solace afrontando la maternidad con más inconvenientes de los esperados y Will Solace creciendo a su ritmo, viviendo sus cosas. << Estas bellezas de personajes, escenarios y parte base de la historia pertenecen al maravilloso Rick Riorda...
