La pregunta me dejó helada, el ofrecimiento a cambio de que Alexander quedara en libertad hizo eco en mi corazón.

- Su libertad ¿a cambio de qué ?

- Mmm ... -me miró espectante mientras se acercaba.

- Si lo dejas libre y lo envías de vuelta al mundo terrenal...yo...

- ¿Te quedarías aquí conmigo ?

- Pero quisiera saber... -me tomó de la cintura con suavidad quedando a centímetros de mi boca, una sensación extraña recorrió mi espalda.

- Si quieres saber sobre tu antepasado, bueno...ella .... -acarició mi mejilla izquierda con sus quemantes dedos, esquivé sus caricias- ...Ella tenía tu dulzura, tus bellos ojos y...

- ¿Cómo murió ?... -me soltó de improviso y me dió la espalda.

- Yo... la ví llorar desconsolada por Alexander esa tarde, Milena escapó en esa oportunidad y yo aproveché de ir con ella para brindarle apoyo, al verla tan triste mi corazón se deshizo y le ofrecí mi amor... -su voz se quebró al relatar los episodios.

- ¿Y qué pasó?

- Ni siquiera me oyó, sólo pedía la presencia de Alex, él la abandonó para poder alejar a Milena, ella no entendió que sólo sería temporal. 

- Pero la mataste... -se volvió con furia hacia mí y fuertemente me tiró sobre la cama.

-¡ No lo hice!... sólo me fuí, volví al día siguiente y ya estaba muerta, no había rastros de nada, talvez su corazón no pudo con tanta tristeza...¡no lo sé!... -gritó de forma desmedida, pude sentir su alarido de desdicha y desconsuelo.

- Dios mío... -susurré, sus manos tomaron mi rostro, sus ojos azules plasmados de dolor imploraban mi respuesta.

- Sé que no me crees, y siento las miles de preguntas en tu mente, los latidos de tu corazón, tu terror hacia mí, si pudieras ver mi interior sabrías que yo... -se quedó en silencio y cerró sus ojos.

- Yo sólo deseo que Alex sea libre, y que viva la vida que se le fué negada...

- ¿Quieres que vuelva a ser mortal?, ¿qué te hace pensar que yo tengo ese poder ?

- ¡No lo sé ! ... -grité y comencé a sollozar.

- Puedo dejar nuestro pacto sin efecto, eso sí lo puedo hacer...

- ¡Te lo imploro!... -caí sobre mis rodillas suplicándole, él en una maniobra incomprensible me levantó suavemente.

- No es necesario suplicarme... lo haré si te quedas conmigo para siempre.

- Está bien ...-me senté en la cama, mirando hacia el frío piso de cemento, sólo pensaba en que por fin después de tantos años mi amado estaría libre.

- Pero ¿qué pasará con Milena ?... -pregunté con tristeza.

- AAh yo no puedo hacer nada...

- Pero ella está obsesionada con él, ¡es capaz de matarlo!

- Talvez...

- No... -se me acercó sobre la cama.

- Ella es un demonio poderoso Diana, hace siglos fuimos socios, pero ella cometió un error, se mezcló con mortales muchas veces, y uno de ellos fué tu Alex!, se divirtieron un buen tiempo hasta que un día él terminó con ella, Milena jamás aceptó eso y el resto ya lo sabes.

- ¿Milena nunca fué humana?

- No...y Alex no lo supo..en fin, eso es pasado... -acercó nuevamente su rostro al mío, mi cuerpo temblaba de espanto.

- Por favor...no... -su boca tomó la mía sin reparo, me besó pero yo no le respondí, al ver mi rechazó se levantó con furia cambiando a su forma bestial.

- ¡Jamás saldrás de aquí!...algún día tendrás que aceptarme!... -sus gruñidos provocaron terror en mí, cerré los ojos pensando en sus palabras, al abrirlos Gabriel se había esfumado y comencé a llorar.

- Alexander mi amor, donde quieras que estés sé felíz!...por favor que nada malo le pasé Dios mío!... -grité y el eco retumbó en las paredes de piedra, esas que me acompañarían para siempre en mi encierro.

El sueño me venció y me desplomé sobre la cama, al cabo de unas horas pude percibir su figura asomarse sobre mi cama, como una espesa y suave niebla se introdujo entre mis sábanas, subiendo por mis piernas, recorriendo hacia arriba por mi cuerpo hasta llegar a mi boca, sus labios tibios humedeciendo los míos, lo abracé para perderme en sus besos mientras sus rizos acariciaban mis mejillas, quise introducir mis manos por debajo de su camisa negra, desabotonándola lentamente, la candidez de sus movimientos sobre mí hizo que instintivamente me abriera sólo para él, sintiéndolo dentro mí tan placentero, llevándome hasta la gloria, moviéndonos al mismo ritmo, suave...suave...suave...

- Mi amor!

- ssshhhh...te amo... -volviendo a besarnos mientras el néctar se mezclaba dentro nuestro, descargando el verdadero amor al fin, sus manos aún temblorosas envolvieron mi cintura con ansias.

- Te sacare de aquí... -susurró en mi oído, dejándome embriagarme por su aliento.

- Es muy peligroso que estés aquí...

- El soborno es bien recibido en el infierno ...no te preocupes por mí...-se hizo a un lado para acomodar su ropa.

- Te amo.. -murmuré abrazándolo por detrás.

- Y yo..... y no dejaré que él te haga daño...

- Por favor no te arriesgues por mí... -insistí.

- Volveré por tí amor... -me besó y se marchó entre las penumbras de la noche, mi pecho latía alborotádamente, pero ya no sentía temor, talvez había luz de esperanza después de todo.

................. Continuará ....

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