Capitulo sesenta

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Me encontraba totalmente devastada, hundida en el dolor y la desesperación. El tiempo pasaba muy lento al mí alrededor, podía observar a las personas hablando a mi lado pero no entendía nada de lo que decía. Me sentía tan mal, me dolía la cabeza y mi corazón estaba tan chiquito que ya no lo sentía. Había pasado la noche en el hospital a la espera de noticias sobre James. Todos se encontraban aquí, ubicados en el sofá, otros hablando por teléfono y otros habían ido a descansar a causa de pasar toda la noche esperando respuestas. Yo no quería moverme de la silla donde me encontraba, no al menos hasta que me dijeran que mi James estaba en perfecto estado, había mucha duda y suspenso en el lugar. Todo era tan deprimente que no podía dejar de llorar. Lo que había sucedido en el día de ayer había pasado a segundo plano ante la situación, yo solo necesitaba saber que él se encontraba bien, la mortificación me estaba matando por dentro. Sebastián tomo mi mano e intento decirme algo, solo observe como su boca se movía, pero no quería escuchar, no podía escuchar, solo asentí y él se levantó de inmediato.

Luego de cinco minutos mi hermano apareció nuevamente a mi lado, traía con él un café grande y me lo entrego delicadamente, yo tome un sorbo y sentí inmensas ganas de vomitar, se lo devolví de inmediato y él puso mala cara. Apoye mi cabeza de su hombro y volví a perderme en mis pensamientos. Las horas pasaban y pasaban y nosotros seguíamos sin recibir noticias. Penélope regreso por la tarde acompañada de will y Andrés, entregándome una bandeja con comida, yo me queje pero fui obligada a comer. Un médico se acercó captando la atención de todos, informándonos de inmediato que James se encontraba en cirugía, deberían controlar un derrame que tenía por dentro y nos darían noticias sobre los resultados al final del día. Yo solo quería llorar, la preocupación no me dejaba pensar en otra cosa. Will me abrazo con fuerza y solloce en su pecho mientras apretaba de su franela.

- ¿DONDE ESTA MI HIJO?- Grito desesperada una señora mayor al llegar a la sala de espera, por un momento no le preste atención, luego de un rato de observar sus rasgos me di cuenta que era la madre de James. ¡Oh la madre de James! Ella estaba perfectamente arreglada, su rostro era tan hermoso a pesar de su edad, dándome a saber porque James había heredado aquellos rasgos. Ella se removía nerviosa y lloraba mientras se encontraba con Mauricio. El la abrazo con fuerza y lloro con ella. Pase alrededor de media hora observándola, veía como fruncía su ceño repetidamente al hablar con Mauricio y tocaba mucho su cabello mientras quejidos salían constantemente de su garganta. Ella me observo y Mauricio también lo hacía, compartieron varias palabras sin dejar de observarme, poniéndome nerviosa. En cuestión de segundos observe como se acercaban a mí.

-Emma, conoce a la mama de James Christine. -Ella me observa con media sonrisa, me levanto y extiendo mi mano, pero ella no la toma, se acerca hacia mí y me abraza fuerte. Yo le correspondo y siento como comienza nuevamente a llorar, no logro evitar hacerlo también.

-Mucho gusto Christine, lamento que nos hayamos conocidos en estas circunstancias- Quito una lagrima de mi rostro y ella me extiende una toallita, la tomo de inmediato.

-Mi hijo que me hablado mucho de ti querida- Toma mis manos entre las suyas y apoya su dolor con el mío. -Todo estará bien, mi bebe es fuerte. Tengo un muy buen amigo que el cirujano y ya viene en camino para encargarse directamente del caso de mi hijo.

-Oh esa es muy buena noticia- La abrazo nuevamente y ella me corresponde- ¡Él va a estar bien!- Le doy apoyo y me siento mejor conmigo misma.

Christine y yo pasamos la tarde charlando a la espera de noticias sobre James, ella me cuenta anécdotas divertidas sobre él y nos hace reír a ambas en varias ocasiones. Todos salieron por un momento, unos a descansar y otros a hacer diligencias relacionadas con el carro de James. Un doctor se acerca y nos informa que todo ha salido bien en la operación y no podemos evitar gritar con emoción. Por lo menos el dolor en mi corazón a cesado y ha dejado de dolerme la cabeza, la presencia de la madre de James me ha hecho sentir mucho mejor. Lo tendrán en observación por unas horas y al final de su turno nos dejara noticias antes de que acabe la noche. Ante las buenas noticias decidimos dirigirnos a la cafetería y cenar juntas. Christine se ubica delicadamente sobre una de las sillas cerca de la entrada del cafetín y le hace señas a un chico de la caja para que se acerque.

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