51. Día 8 / De cucharita.

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Emilio.

Siento que estoy en las nubes. Joaquin esta acurrucado en mi pecho, de vez en cuando siento como deja pequeños besitos en mi piel. Ninguno de los dos dice nada, simplemente estamos disfrutando el momento. 

-¿Estas bien?

-Mas que bien. Siento raro el cuerpo. Pero supongo que es normal. - Me sonrojo. No puedo evitar sentir vergüenza al aceptar que me duele un poco el cuerpo al sentarme. 

Joaquin se acerca a mi rostro me da un pequeño beso en la frente y sale de la cama sin decir nada. Un minuto mas tarde se acerca a mi con un vaso de agua y pastillas. 

-Toma una, te hará sentir mejor.

-Me puedes abrazar también. Eso complementaria el medicamento.

-Claro que si. Me gusta protegerte y que me protejas también.

Amar a Joaquin era algo extraordinario. Que me estaba dando lecciones dignas de destacar. Mis prejuicios estaban cayendo uno a uno en este proceso. Me sentía tan bien por el equilibrio que le dábamos a las cosas. Los dos podíamos ser los mas valientes en distintas situaciones, pero muy temerosos e infantiles en otras. Nadie era mas que nadie, los roles se iban marcando conforme la comodidad de ambos hablara. Nunca me imagine que amar a un hombre me iba cambiar la vida de esta manera.





Joaquin.

Estaba en las nubes. Estaba valorando cada sensación que mi cuerpo emitía. Cada sentimiento que mi corazón procesaba. Era tan grande lo que sentía por Emilio que no podía explicarlo con palabras. De los dos yo era el más sentimental, pero su entrega me había dejado mudo. Solo podía acurrucarme en su pecho y vibrar de amor por él.

-¿Ya te dormiste Joaco?

-No. No puedo dormirme. No dejo de pensar en lo mucho que te amo.

Sentí que el cuerpo de Emilio se tenso. Me levante de su pecho intentando buscar su mirada. Quería saber que era lo que le hacia sentir incomodo de mi confesión. 

-¿Te sientes bien?

-Si, si. Es solo que me abruma todo esto. Esto es más grande que yo.

-Quiero recordarte un  par de cosas que creo que son importantes que sepas sobre lo grande que es nuestro amor. ¿Estas listo?

-Siempre estoy listo para escucharte bebé.

Me encantaba que Emilio se estuviera animando a ponerme sobrenombres cariñosos. Eso es muy él y me hace sentir bien que a pesar que sus recuerdos no vuelven, su valentía si lo esta haciendo.

-Nuestro amor es tan grande, que por mas que nos esforzábamos en ocultarnos, se nos salia por los poros. Las fans se daban cuenta. Bastaba para que saliera una nueva entrevista para que miles y miles de vídeos y acercamientos fueran publicados en las redes sociales. La producción también lo notaba. Fueron muchas las veces que cambiábamos los diálogos, pues nos ganaba el sentimiento, era mas fuerte el amor real, que el de ficción y eso se notaba. No recuerdo el numero exacto de veces que dijeron "corte" y ambos seguíamos en nuestra nube. No lo podíamos ocultar, aunque nos esforzáramos. Era un secreto a voces. Todos sabían que ahí había algo más, pero nadie lo podía asegurar, solo nosotros sabíamos que si era real.

-¿Neta? Pero... ¿Quien era el más obvio?

-Para serte sincero ambos. A mí siempre me delataban las miradas. Por más que yo intentaba no quedarme embobado cuando dábamos una entrevista, nunca lo conseguía. Para cuando menos pensaba me descubría a mí mismo suspirando por lo bonito que hablabas. Me regañaba en mis adentros. Me repetía una y otra vez que volteara hacia otro lado, hacia el publico, pero no había falla mis ojos siempre eran llamados por los tuyos, y eran incontables el numero de veces que sin querer nos mirábamos al mismo tiempo. 

-Es que soy un galán, como no te quedarías embobado. - Emilio bromeo, como siempre quería aligerar el ambiente con una de sus bromas.

-Debo confesarte que iba mas allá de eso. Me llamaba tu esencia. Esa manera que tenías de transmitir cada uno de tus pensamientos. La facilidad para dominar las distintas situaciones que se te presentaran. La agilidad con la que le dabas la vuelta a ciertas preguntas incomodas y lograbas salir bien librado de ellas. Me embobaba tu seguridad, la luz que desprendía tu sonrisa en cada broma que hacías, tus gestos, tus ojos enchinados cuando te reías, la forma de mover tus manos cuando explicabas, eso era lo que me llamaba.

-Te amo Joaquin y me hace sentir bien escuchar lo bonito que hablas de mí. Neta me conmueve muchísimo.

Mis ganas de abrazarlo despiertan. Y a pesar de que estábamos muy cerca en la cama. Acorto mucho mas la distancia y me acurruco en él. 

-También te amo Emilio. Mucho. Mucho.





Emilio.

Me encantaba escuchar las historias que Joaquin tenia para contarme, pues consideraba que esos momentos no unían. Me hacían volver a vivir los sentimientos pasados y atesorarlos en el presente. 

-Cuéntame lo que yo hacia para delatarnos.

-Tú lo hacías todo Emi. No se si era intencional o tu inconsciente actuaba por ti. Pero por más que intentabas no podías evitar quitarme las manos de encima. Cuando no tocabas mi rodilla, me abrazabas, tomabas mi mano. Me cuidabas y protegías de todo tan descaradamente. Siempre cuando salíamos de cuadro yo te regañaba y te pedía que disimularas mas. Tu solo te reías.

-Estoy orgulloso de cuidarte siempre. Me pone feliz haberlo hecho aunque me exhibiera. Tu lo vales Joaquin. 

-También lo agradezco Emilio, pero en su momento si era un poco alarmante. Los dos teníamos miedo y no queríamos que se nos notara todo lo que nosotros le estábamos agregando al guion. No queríamos revelar que estábamos escribiendo nuestra historia por nuestra cuenta.

El bostezo de Joaquin me hace quedarme embobado. Era tan tierno.

-Hay que dormir platicador. No quiero que mañana me culpes de tus ojeras.

-¿Podemos dormir de cucharita?

-De cucharita sera mi bonito.

Joaquin acomoda su cuerpo delante del mio. Yo le abro mis brazos para que tome una de ellos de almohada y se acomode lo mas cómodo posible. Lo atraigo a mi cuerpo lo mas que puedo. Quiero sentirlo cerquita. Mis manos en su cintura y rostro en su cabello. La comodidad me invade. Me siento en las nubes. Un par de respiraciones profundas y me dejo llevar por el sueño, deseando que no amanezca nunca, para poderme quedarme siempre así, con mi Joaquin.



10 días - EmiliacoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora