Capítulo 18 Mi primera vez

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Willy sentía las firmes manos de Vegetta rozar su piel de una manera que le hacía perder la cabeza, subían y bajaban por su espalda haciéndole gemir levemente. Continuaban en aquel apasionado beso en que sólo se separaban por falta de aire y al instante volvían a unir sus labios. Willy dejó caer la tortuguita, ya que aún la tenía entre sus manos.

-Mi regalo. - se quejó un poco Vegetta entre beso y beso.

-Luego lo recojo. - le susurró al oído haciendo que un escalofrío se hiciera presente en él. Le mordió el lóbulo de la oreja y volvió a su boca a besarle de nuevo hasta dejarle sin respiración.

Vegetta acarició la espalda de Willy lentamente, pasó sus manos por su torso, las sacó de la camiseta y la tomó de los extremos levantándola lentamente hasta quitársela y tirarla bien lejos. Quedó mirando embobado su torso desnudo, lo acarició con delicadeza y de nuevo se lanzó a la boca de Willy. Se separaron, le cogió de la mano y casi a tirones lo llevó a su habitación, pegó un fuerte empujón para abrir la puerta y lanzó a Willy con poca delicadeza a la cama. Pasó sus piernas a cada lado de su compañero mientras le miraba con la mirada llena de deseo y lujuria. Comenzó a abrirse los botones de su camiseta ante la mirada expectante de Willy y éste, desesperado, le pegó un tirón a la camisa y la lanzó poco importa dónde. Estando ya ambos sin camiseta Willy comenzó a deslizar sus manos sobre el torso perfectamente definido de su compañero con la boca entreabierta sintiendo una sensación electrizante que le hacía desearlo aún más.

-¿Te gusta lo que ves? - dijo con la voz algo más grave de lo que era común en Vegetta mientras pasaba sus manos sobre las de Willy para que le acariciara con más fuerza.

Willy simplemente asintió, estaba algo nervioso y temía equivocarse, pero ese chico le inspiraba seguridad en todo momento.

Samuel se acercó de nuevo a los labios de Willy y comenzó a besarle de manera salvaje y, poco a poco, comenzó a bajar a su cuello. Le daba leves besos y algún que otro muy húmedo dejándole marca haciendo que Willy gimiera de placer. Se sentía sucio al emitir esos ruidos, pero Vegetta le volvía loco y le hacía sentir cosas jamás imaginadas.

Samuel continuó un poco más besando lentamente el cuello de su compañero e hizo un recorrido de besos por su pecho hasta toparse con un pezón. Comenzó a presionarlo con sus labios haciendo que Willy arañara la cama mientras arqueaba la espalda por puro placer. Samuel lamió de nuevo su pezón haciendo que gimiera y pidiera que continuara, que siguiera. Bajó de nuevo haciendo un camino de besos por su torso y haciendo que Willy emitiera un mar de gritos de placer y deseo.

Bajó hasta toparse con sus vaqueros que quitó rápidamente dejándole en boxers. Lamió la fina tela de estos, no pudo resistirse al ver el bulto que oprimían, haciendo que Willy se sintiera sucio de nuevo emitiendo esos ruidos no muy propios de él. Continuó lamiéndolo mientras Willy intentaba silenciar sus gemidos mordiéndose el labio inferior, aunque era casi imposible, Samuel sabía lo que hacía, arqueando la espalda de placer entre gemido y gemido.

En un momento, Samuel ya se estaba quitando los pantalones despacio ante la mirada de deseo de su compañero, quedando con la misma ropa que él en este momento. Se acercó de nuevo a sus labios y comenzó a besarle de manera salvaje mientras pegaba pequeños caderazos haciendo que sus erecciones se rozaran y los excitara aún más. Le mordió el labio inferior, se miraron a los ojos y volvieron a besarse mientras despeinaban sus cabellos con las manos algo temblorosas.

De un empujón, Willy se quitó de encima a Samuel y se puso él arriba tomando el control. Samuel sonreía a la espera de lo que pudiera hacerle ahora que se encontraba en su antigua posición. Le comenzó a besar y con una mano le tomaba de la nuca mientras que con la otra acariciaba el torso de Vegetta hasta llegar a sus boxers, comenzó a masajearle por encima de estos y metió la mano dentro sintiendo algo que encendió por completo a ambos. Comenzó a acariciar por dentro de sus boxers mientras se alejaba de los labios de Samuel y sonreía al ver como este se removía bajo de él intentando no soltar ningún gemido.

El hilo rojo WIGETTA¡Lee esta historia GRATIS!