Abrí los ojos y me quedé paralizada. No sabía quién era. No recordaba mi nombre, ni dónde estaba. Estaba acostada en la oscuridad, sintiendo cómo el cuerpo me pesaba toneladas, hasta que el cansancio me ganó y volví a caer en un sueño profundo.
Cuando desperté de nuevo, ya había algo de luz. Estaba en un cuarto que se caía a pedazos. El papel tapiz se despegaba de las paredes dejando ver los ladrillos, y el piso de madera estaba manchado de mugre y moho. La puerta estaba cerrada a mi lado.
Me senté en la cama con esfuerzo; me dolía todo el cuerpo. Frente a mí había un mueble viejo con un espejo. Me levanté por inercia, escuchando cómo la madera crujía bajo mis pies descalzos. Cuando me vi el rostro, solté un jadeo de puro horror.
Tenía un ojo morado y los labios partidos. Mi mejilla estaba de un rojo intenso, casi violeta. Estaba muy delgada, con el cabello negro enredado sobre los hombros. Mis ojos azules se veían apagados, como si llevaran días sin dormir.
¿Esa era yo? No lograba entender qué me había pasado para terminar así.
De pronto, el silencio se rompió. Alguien empezó a golpear la puerta con una fuerza bruta.
—¡Espero que hayas reflexionado, maldita! —gritó una voz desde el otro lado. El corazón me dio un vuelco y retrocedí instintivamente—. ¿Por qué cerraste la puerta? ¡Te he dicho mil veces que no lo hagas!
Los golpes se volvieron más violentos. Quería entrar a toda costa. El miedo me decía que, si esa puerta cedía, yo estaba perdida.
—¡Abre la maldita puerta! —empezó a patearla. La madera no iba a aguantar mucho más.
Y entonces, se abrió de un golpe.
Un chico de unos veinte años apareció en el umbral. Por un segundo me quedé bloqueada; era realmente guapo, de esos que parecen sacados de una revista. Pero esa impresión se borró en cuanto dio un paso hacia mí. Me miraba con un odio tan profundo que me dejó helada. No podía dejar de temblar.
—Parece que no tuviste suficiente, ¿verdad? —me soltó con desprecio.
No tenía ni idea de quién era. Tenía el aspecto de un chico normal, de los que invitan a salir a las chicas y son populares en la escuela, pero mi instinto me gritaba que él era un monstruo.
—¿Quién eres? —logré preguntar con la voz rota y seca.
Él se acercó más. Tenía la mandíbula apretada, furioso.
—Te lo voy a recordar.
Vi cómo levantaba el brazo y, un segundo después, todo volvió a ser oscuridad.
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Nueva novela! :3
No se que voy a hacer con tanta historia :v
Voten y comenten!
-Foxy
STAI LEGGENDO
Dos vidas
Mistero / ThrillerNo sé si es real. Las dos lo parecen,pero ninguna es igual,sólo él. Él siempre está.
