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HoSeok, un ladrón que sólo roba los fines de semana, entra en una casa un sábado por la noche.
TaeHyung, el dueño, un treintañero guapo e insomne empedernido, lo descubre in fraganti. Amenazado con la pistola, TaeHyung le entrega todas las joyas y cosas de valor, y le pide que no se acerque a JiMin, su niño de tres años. Sin embargo, JiMin lo ve, y HoSeok lo conquista con algunos trucos de magia. HoSeok piensa:
«¿Por qué irse tan pronto, si se está tan bien aquí?»
Podría quedarse todo el fin de semana y gozar plenamente la situación, pues el marido, Jeon JungKook, -lo sabe porque los ha espiado- no regresa de su viaje de negocios hasta el domingo en la noche.
El ladrón no lo piensa mucho: se pone los pantalones del señor de la casa y le pide a TaeHyung que cocine para él, que saque el vino de la cava y que ponga algo de música para cenar, porque sin música no puede vivir.

A TaeHyung, preocupado por JiMin, mientras prepara la cena se le ocurre algo para sacar al tipo de su casa. Pero no puede hacer gran cosa porque HoSeok cortó los cables del teléfono, la casa está muy alejada, es de noche y nadie va a llegar. TaeHyung decide poner una pastilla para dormir en la copa de HoSeok. Durante la cena, el ladrón, que entre semana es velador de un banco, descubre que TaeHyung es el conductor de su programa favorito de radio, el programa de música popular que oye todas las noches, sin falta. HoSeok es su gran admirador y mientras escuchan al gran Benny cantando Cómo fue en un casete, hablan sobre música y músicos. TaeHyung se arrepiente de dormirlo pues HoSeok se comporta tranquilamente y no tiene intenciones de lastimarlo, ni violentarlo, pero ya es tarde porque el somnífero ya está en la copa y el ladrón la bebe toda muy contento. Sin embargo, ha habido una equivocación, y quien ha tomado la copa con la pastilla es el. TaeHyung se queda dormido en un dos por tres.

A la mañana siguiente TaeHyung despierta completamente vestido y muy bien tapado con una cobija, en su recámara. En el jardín, HoSeok y JiMin juegan, ya que han terminado de hacer el desayuno. HoSeok se sorprende de lo bien que se llevan. Además, le encanta cómo cocina ese ladrón que, a fin de cuentas, es bastante atractivo. TaeHyung empieza a sentir una extraña felicidad.

En esos momentos un amigo pasa para invitarlo a comer. HoSeok se pone nervioso pero TaeHyung inventa que JiMin está enfermo y lo despide de inmediato. Así los tres se quedan juntitos en casa a disfrutar del domingo. HoSeok repara las ventanas y el teléfono que descompuso la noche anterior, mientras silba. HoSeok se entera de que él baila muy bien. HoSeok le propone que bailen una pieza y se acoplan de tal manera que bailan hasta ya entrada la tarde. JiMin los observa, aplaude y, finalmente se queda dormido. Rendidos, terminan tirados en un sillón de la sala.

Para entonces ya se les fue el santo al cielo, pues es hora de que el marido regrese. Aunque TaeHyung se resiste, HoSeok le devuelve casi todo lo que había robado, le da algunos consejos para que no se metan en su casa los ladrones, y se despide de los dos hombres con algo de tristeza. TaeHyung lo mira alejarse. HoSeok está por desaparecer, pero TaeHyung lo llama a voces. Cuando regresa le dice, mirándole muy fijo a los ojos.

— El próximo fin de semana mi esposo va a volver a salir de viaje.

El ladrón de sábado se va feliz, bailando por las calles del barrio, mientras anochece.

Ladrón de Sábado [one-shot]Stories to obsess over. Discover now