Capitulo 20

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Me levanté por las leves caricias que sentía por mi cabello y rostro, en otro momento me hubiera vuelto loca o hubiera pensado que era un asesino pero antes de que sucediera mi mente recordó que no estaba sola y ni siquiera estaba en Boston, estaba en París junto a Christopher...

-Buenos días princesa- dijo suavemente y comencé a abrir mis ojos, estirar mi cuerpo por la cama sintiéndome, sin querer admitirlo, fuera de lugar.

-Buenos días- borré esos pensamientos que trataban de arruinar mi momento con el y le proporcione una de mis mejores sonrisas.

Vi como se levantaba solo con su pantalón de dormir y se dirigía a una mesa que había en la gran y ostentosa habitación en la que nos estábamos hospedando, regreso con una bandeja hasta el tope de comida y vergonzosamente mi barriga gruñó un poco.

-Come muy bien, un día largo nos espera.

-¿A dónde me llevaras?- pregunte tomando un plato de huevos revueltos y el hizo lo mismo.

-Quiero llevarte a unos lugares que debes de conocer.

Desvió su mirada y pude notar un leve rubor en sus mejillas ¡Estaba sonrojado! ¡Christopher sonrojado!

-Christopher ¿Sabes que vivo en Londres? Y que ya he venido a París.

No quería arruinarle sus esperanzas pero la mayoría de los "Lugares Románticos" de aquí los conocía, seria difícil sorprenderme. El tomó mi mano y comenzó a repartir caricias suaves.

-Lo tengo en cuenta, preciosa. Pensé que había quedado claro que no soy como los demás- tomó su postura arrogante y sonrío. -Nena, no voy a llevarte a donde todos llevan a su chica. Soy original.

Reí por su arrogancia y el me miro alzando una de sus gruesas cejas, se acercó peligrosamente a mí con sus manos grandes dispuestas a hacerme el peor de los daños.

Cosquillas.

-¡No! ¡Aléjate!- grite mientras corría por la habitación.

El comenzó a perseguirme pero sus piernas eras considerablemente más largas y fuertes que las mías así que logró atraparme más rápido de lo que pensé que lo haría y como si mi cuerpo fuera una pluma, me dejó en la cama y me sonrió maliciosamente.

-¿Que vas a...?- no logre terminar mi frase ya que había tomado uno de los tantos pastelillos para plamarlo en mi rostro haciendo que todo su merengue se esparciera por mi rostro. -Oh no, no lo hiciste.

Mi boca estaba en una buen formada "o" y lo miraba de la forma en que el payaso de lt miraba a sus víctimas.

-Aunque me des miedo con esa mirada, si lo hice.

Agarre un jugo de naranja sin que se diera cuenta y lo derrame encima de su pecho, el jugo estaba frío y su torso desnudo. Había salido mejor de lo que esperaba, mi risa de bruja diabólica salía de mi garganta y ahora el sorprendido era el, punto para mi.

-¡Gane!

-Si, ganaste y en París a los ganadores se les da un abrazo- dijo mientras abría sus fuerte brazos haciendo que sus músculos del abdomen se estirarán haciendo que mi mente en vez de alejarse, se retuviera en sus fuertes abdominales.

Caí.

-Eso es mentira ¡Aléjate! ¡Fuera, fuera!- grité saliendo de las imágenes de su torso sudado por... pero ya era tarde, su pegajoso cuerpo estaba unido al mío.

-¿Me estas tratando como a un perro?

-No...

-Si lo estas haciendo, castigo.

Dentro de tiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora