La noticia del nuevo trabajo de mi papá arruinó mi vida por completo. Les dije a mis padres qué no estaba de acuerdo con los planes de mudarnos a Corea pero como siempre nunca me hicieron caso. Ellos decían qué nos iría mejor y qué era un lugar perfecto para comenzar desde cero ya qué mi padre había perdido su trabajo en los Estados Unidos. Ahí estaba mi vida no en Corea. Quería qué mis padres me dejaran en los Estados Unidos ya qué casi cumplía los 18 y ahí ya eres mayor de edad pero ellos me dijeron qué la familia siempre tenía que estar unida.
Mi padre me había dicho qué nos estaríamos quedando con su hermano menor mientras nos ajustábamos. Nunca había visto ese tío mío solo en fotos.
"¡Ugh! ¿Enserio tenemos qué vivir aquí?" Me quejé de nuevo.
Mi madre ya estaba irritada de mis quejas qué solo me ignoraba. La verdad no la culpo ya qué en todo el vuelo me estuve quejando. Ellos durmieron todo el vuelo para no escucharme.
"Te gustará," mi padre trató de convencerme.
Mi padre me entrego mis maletas para después caminar así la salida del aeropuerto. Cuando salimos mi papá parecía buscar a alguien ya qué giraba para todos lados.
"¿Le dijiste a qué hora llegaríamos?" Mi mamá le pregunto a mi papá.
"Si, se lo dije como veinte veces pero ya sabes cómo es." Respondió mi padre un poco irritado.
Mi papá giró de nuevo para todos lados con la esperanza de encontrar a alguien.
"Ahí está," mi papá dijo sonriendo.
Giré mi cabeza para encontrarme con un chico de unos 23 o 24 años. Traía una gorra negra, unos jeans azul marinó, convers negros y un suéter negro qué traía a una chica desnuda. Él se acercó a nosotros sonriendo.
"Hermano, cuanto tiempo sin verte." Dijo dándole un gran abrazo a mi papá.
"¿Enserio tienes qué usar ese tipo de ropa?" Mi papá dijo.
Él se rió a carcajadas.
"Hay menores presentes," mi papá añadió.
"Sigues de aburrido," él dijo.
"No, solo qué mi hija es menor de edad y no quiero qué vea esas cosas." Mi padre explicó.
Él me miró de pies a cabeza mordiéndose el labio inferior. Me sentí tan incomodo qué solo bajé la mirada.
"No me digas qué tu hija nunca se a mirado desnuda," él dijo.
Mi papá giró los ojos frustrado.
"Dejen de pelear y ya vámonos qué quiero descansar," interrumpió mi mamá.
Mi papá y él tomaron las maletas y nos dirigimos a su carro del año. Me preguntaba en qué trabajaba para traer un carro del año. Mi padre siempre decía que era un irresponsable.
Todos nos subimos a su carro. Mi madre y yo nos sentamos atrás mientras ellos se sentaron al frente. Me sentía un poco incómoda ya qué él me miraba por el espejo. Para evitar verlo decidí mirar por la ventana. No voy a mentir el lugar era hermoso. A lo mejor cambiarnos no fue tan mala idea.
