Prólogo.

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Jao nai oey .






Una vieja leyenda es contada, una melodía interminable sigue tocándose, las almas atrapadas piden ayuda, los demonios se divierten.

Los más ancianos advierten a los jóvenes tener cuidado; no salir en la madrugada, cuando el silencio es la única compañía ,cuando la luna roja brille en lo alto del cielo, cuando las escaleras rojas aparecen.

Más de una vez han llegado a oídos del pueblo las desapariciones de jóvenes que vagaron en luna roja y no regresaron más.

Los que han escapado del lugar a donde llevan las escaleras rojas, cuentan.

Dicen que mientras subes más alto ya no puedes ver hacia arriba porque una luz roja no te permite ver y tienes que cerrar los ojos.

Que al abrirlos estás en una isla, el mar que lo rodea es azul oscuro, que al querer buscar tierra sólo puedes ver el océano que te rodea.

La única opción es seguir avanzando por las escaleras, al llegar al final, un hombre con un traje verde te recibe.

Es muy atractivo, pero no puedes recordarlo una vez que te vas, te lleva dentro de una manción hecha de roca ,que pareciera haber sido hecha con las rocas que rodean la isla.

Te encuentras con un lujoso y moderno lugar, lleno de mujeres y hombres hermosos, y de personas atraídas por lo que hay en la isla.

Hombres y mujeres te rodean, llevan poca ropa y te sedúcen para que te dejes llevar, pero el lugar en sí es misterioso.

En cuánto más tiempo pasas allí ,descubres los horrores de ese lugar, lo que una vez viste hermoso en los rostros de los hombres y mujeres que estaban allí, desaparece casi por completo.

Sus cuerpos siguen siendo atrayentes peros sus rostros revelan que no son criaturas humanas, ojos rojos y rostros demoniácos te esperan.

Quieres salir y regresar a casa pero la salida está cerrada.

Intentas salir por ventanas, puertas o agujeros, pero es inútil.

Hasta que encuentras las escaleras rojas, bajas por ellas y regresas al lugar donde estabas.

Los que han regresado, han dicho que es muy difícil encontrar las escaleras.

Porque no sólo son los jóvenes atractivos los aue te detienen, si no también otras tentaciones que te sedúcen en tu mente.

Es como si tu mente estuviese siendo manipulada, y sólo es hasta que súcumbes a la tentación o hasta que las encuentras que tu mente es tuya otra vez.




Pronto...

Red Stairs.Where stories live. Discover now