Capítulo VIII

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Habitación de terapia donde se encuentra Sergio.

González. ¡Sergiooo! Buen día.

Sergio pestañea, pero no hace más nada, tampoco contesta

González. Ya hace dos semanas que estás dormido.

Sergio. ¿Cómo?

González. Que ya estaba por llamar a algún príncipe para que te besara.

Sergio. Mientras que no me traigas uno de los sapos de su laboratorio.

González. Bueno, tu sentido del humor está bien, creo.

Sergio. Mejor que nunca.

González. Agarrá este espejo.

Sergio. ¿Tan despeinado estoy? A Daniela no le gusta así.

González. No es eso, ¿te acordás como estaba tu piel?

Sergio. Ah... sí. -Se mira al espejo-. Está bien, es decir, normal. ¿Por qué era verde?

González. "Solucioné esto con hormonas, y células madre de homosapiens, humano. Todavía sos verde y tenés escamas, pero llegué a producir un antídoto que contra-arresta. Siempre vas a tener antídotos acá, esas cosas no son difíciles de conseguir acá.

Sergio. Espero que sea así de sencillo como Ud. dice.

González. No te preocupes Sergio. Cuando domines tus habilidades podrías tener el color que quieras, podrás adaptarte; además de tu piel, tu organismo entero cambiará de color y de materia, con la cual tengas contacto.

Sergio. Y ¿cómo?, ahora estoy tocando la pared y no soy de cerámica.

González. Mirá tu manito...

Sergio. Oh! No la veo, pero mi brazo sí está en dirección a la pared.

González. Dejala ahí. Voy a examinarla.

Sergio. Sí, no la muevo -dice temblorosamente-.

González. Bueno, no la veo, pero según el perfil sí, es decir, no es transparente, según la vista del "depredador" se hace "invisible", se la ve como las cosas que están en el fondo, en este caso los azulejos de la pared.

Sergio. Sí, leí lo que me dieron sobre los camaleones.

González. Oh ohh... Ahora sé que la tarea la hacías.

Sergio. ¿Qué otra cosa puedo hacer acá adentro? No me tomo un paseo hace ya unos buenos meses.

González. Y si estuvieras en la cárcel, ¿estarías pensando en pasear?

Sergio. Okey, ganaste.

González. No se trata de ganar o perder. Al menos así lo veo yo.

Sergio. Tiene razón. ¿Satisfecho?

González. Tal vez, pero estás mejor. Ya podés sacar la mano de la pared.

Sergio. ¡Dr.!

González. ¿Qué pasa?

Sergio. Vea mi mano.

González. Gracioso. Sabés que desde acá no la veo.

Sergio. Quiero que se acerque...

CamaleónWhere stories live. Discover now