—Por favor, tomen asiento, será un viaje muy largo —habló en inglés una dulce voz de una joven a través de un altavoz.
En ese momento, con mis recién cumplidos dieciséis años, me encontraba en un avión de Londres con destino a Corea. Mis padres y yo anteriormente vivíamos en Inglaterra, a pesar de que ambos eran coreanos siempre les apasionó este país. Cuando yo era algo más pequeña mis padres se separaron y mi madre se mudó de vuelta a Corea, dejándome sola con mi padre. Yo no le guardo rencor, no es como si se hubiese olvidado de mi. Cada día hablábamos al menos una vez por teléfono, y, recientemente, mi madre me dio la gran noticia de que se iba a volver a casar. Parecía tan alegre que acabo contagiándome su felicidad y quise ir a vivir una pequeña temporada con ellos apareciendo por sorpresa, ya que yo no le dije nada de que me iba a presentar allá hoy. Todo esto, por supuesto, con el permiso de mi padre.
—Perdone, ¿puedo sentarme aquí? —preguntó, alejándome completamente de mis pensamientos, y de esta forma, conseguir devolverme a la realidad. Un hombre con rasgos asiáticos —al igual que yo—, de probablemente unos cuarenta años, se encontraba algo incómodo al ver que posiblemente el que era su asiento estaba ocupado por mi bolso. Avergonzada, agarré rápidamente mi bolso y lo coloqué en mi regazo.
—L-lo siento —le respondí inclinando ligeramente mi cabeza, acompañando con este gesto mis palabras de disculpa.
—No te preocupes. —Sonrió amablemente y dio un largo suspiro, aliviado. El hombre era algo obeso y supuse que por haber estado un largo período de tiempo de pie tendría las piernas entumecidas.
Yo le devolví una de mis mejores sonrisas y me coloqué los auriculares que tenía conectados al móvil en las orejas, para después apoyar mi cabeza al lado de la ventana. Comencé escuchando Treat Your Better de Shawn Mendes y lentamente fui cerrando los ojos. Siempre que escuchaba música tenía la necesidad de hacer esto, de alguna manera era estimulante, como si la música atravesara mis oídos y se metiera dentro de mí.
—Pe-perdona. —Me desperté siendo agitada por el señor de rasgos asiáticos que se había sentado a mi lado—. Ya hemos llegado a Corea. —Me había quedado dormida, y no era un pequeño rato el que había estado así, si no horas.
—¡Oh! Muchas gracias por despertarme. —Agarré mi bolso y bajé del avión. Después de varios minutos logré encontrar la salida del aeropuerto—. Wow... —automáticamente me quedé sin palabras ante tan bello paisaje, pero el hambre irrumpió en mi estomago y no pude admirar por más tiempo esas hermosas vistas de Busan desde la salida del aeropuerto—. Será mejor que vaya a un restaurante a comer algo —me dije a mí misma en voz alta.
Comencé a andar en busca del primer restaurante o cualquier lugar que detectaran mis ojos en el que mi boca pudiera saborear cualquier cosa comestible. Por suerte, no muy lejos del aeropuerto se encontraba una pequeña y encantadora cafetería, en ella predominaban el marrón, precisamente porque toda ella estaba hecha de madera, y el rosa pastel por distintos adornos u objetos de ese color que hacían que el lugar se viera terriblemente adorable. Sin pensármelo dos veces, entré a aquel local que se veía tan bonito. Me senté en una de las mesas situadas al lado del enorme ventanal. No tardan demasiado en venir a atenderme.
—Buenos días. ¿Qué desea? —pregunta amablemente una empleada con dos extensas coletas a los lados y un lindo uniforme blanco y rosa.
—Un café y un cruasán, por favor —pedí con una dulce sonrisa.
—Enseguida se la traigo.
Mientras esperaba observaba por el gran ventanal a la gente que transitaba por las calles. Cuando giré la cabeza, mirando al frente de donde estaba sentada, hice contacto visual con un chico de cabello oscuro que se sentaba justo en la mesa de delante mía, él estaba volteado hacia mí, pero cuando cruzamos miradas enseguida giró su cabeza de vuelta al frente. Se me hizo tan adorable que no pude evitar soltar una risilla, él se percató de esto y volvió a voltear hacia mí, mostrándome una pequeña sonrisa apenada. Pero entonces la camarera llegó con el café y mi cruasán, tapándome la vista que tenía a él, cuando ésta acabó de dejar mi pedido en la mesa, el moreno ya no se encontraba en aquella mesa. En cuanto acabe la pasta y el café, pagué lo que debía y me marché.
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Brothers Conflict | Park Jimin | +18
FanfictionLos padres de _____ se separaron cuando ella tenía tan solo 13 años y le tocó quedarse en Londres con su padre. Un día le llega un mensaje de su madre diciéndole que se va a volver a casar. _____ decide ir a Corea para convivir un tiempo con su madr...
