We've updated our Content Guidelines.
Review the latest guidelines to keep sharing stories safely.

☞Prólogo

23 5 0
                                        

❛La oscuridad es el mejor aliado si uno no quiere que lo vean❜

.
.
.

Era de noche. Una noche fría y oscura en Japón. Dentro de unas horas, sería lunes, el típico día de quejarse del sueño que uno tiene o de lo mucho que queda para que llegue el fin de semana. Pero ese lunes sería diferente. Al menos si todo salía según lo planeado.

Observó la mansión que tenía ante sus ojos. Las paredes estaban decoradas con elegancia, pintadas de azul; se veían cinco ventanas, todas ellas con pequeñas terrazas repletas de crisantemos y geranios, con cortinas azules claras que no dejaban ver el interior. Era una casa bonita, aunque tal vez algo sombría, como... áspera. Como si toda esa belleza fuera un espejismo para esconder la realidad sobre la familia que habitaba allí, pero una casa bonita al fin y al cabo.

Y esa noche, iba a ser allanada.

Si todo salía según el desastroso plan que tenía en mente —lo cual era mucho esperar, siendo sinceros—, todos estarían durmiendo y nadie le escucharía forzar los grilletes de la ventana derecha del segundo piso. Nadie se daría cuenta de que llevaba un cuchillo escondido, con el que pensaba arrebatarle la vida al miserable que dormía allí.

El pitido de su reloj le avisó de que había llegado la hora. Acababan de dar las doce de las noche. Era, oficialmente, lunes, un lunes que marcaría las vidas de muchas personas.

Al ser experto en escalada libre, sin muchos problemas logró llegar hasta la ventana del segundo piso. Haciendo uso del clip que llevaba en el bolsillo —todo estaba muy cuidadosamente preparado, sí—, forzó los grilletes que cerraban a cal y canto la ventana por fuera. En cuanto notó que empezaban a ceder, se guardó el clip en el bolsillo y empujó lentamente el cristal para entrar a la habitación.

De momento todo iba sobre ruedas. Había conseguido entrar sin alertar a nadie, aunque eso no tenía mucho mérito. Había allanado tantas casas que a esas alturas se consideraba profesional en el tema.

Decidió hacerlo rápido; a pesar de todas las prácticas que había hecho, pasar al acción era algo mucho más difícil. Sabía que podía derrumbarse llegado el momento clave, y eso estropearía lo que llevaba tantos meses preparando.

Yamato Tenzō dormía plácidamente con la almohada encima de la cabeza y tapado con la sábana hasta la cintura. Parecía un ángel allí tumbado, tan tranquilo, a la merced de sus enemigos.

Le apuñaló una sola vez, en el cuello. Él abrió los ojos de golpe, y pareció darse cuenta de lo que le estaba pasando. Trató de gritar, pero la sangre que se agolpaba en su garganta a causa de la cuchillada se lo impedía. Lo único que podía hacer era morir, mientras miraba incrédulo el rostro de su asesino.

Sin embargo, él no se quedó allí mirando cómo su víctima apelaba los últimos segundos de vida que le quedaban. Subió de un salto al alféizar de la ventana, y agarrándose al cristal, preparado para bajar, se dirigió a Yamato por última vez.

—Asume las consecuencias de tus actos.

No esperó más; aterrizó en la hierba con un golpe seco, y, mientras corría todo lo que le permitían las piernas para alejarse de esa casa, se planteó qué debería hacer para que no le culparan a él.

La idea le cruzó la mente como una estrella fugaz: hacer que otro pareciera culpable de ese crimen. Y curiosamente, ya tenía dos personas pensadas, que tenían cuentas pendientes con Yamato y que habrían estado encantadas de hacer el trabajo sucio. Ese mismo trabajo sucio del que él se había hecho cargo la madrugada de ese lunes tan especial.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jan 31, 2018 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Blood Game【Naruto】Stories to obsess over. Discover now