Quod

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Jimin odia levantarse temprano en invierno, odia la nieve y mucho más aquel viento incesante de la temporada.

Sentía tanto frío que su rostro era incapaz de hacer mueca alguna, pues se encontraba tan congelado que su piel había dejado de reaccionar ante las sensaciones álgidas.

Por lo mismo se le hizo imposible rechazar el cálido café que apareció por sorpresa frente a él. Sin siquiera percatarse de quien lo dejo allí, lo tomó con rapidez entre sus manos dándole un pequeño sorbo y sintiendo como esté parecía quemar su paladar.

Miró de reojo al desconocido que había dejado la taza caliente frente él. Castaño, tez blanca, alto y con una fastidiosa sonrisa en la cara. Lo miraba expectante, seguramente esperando algo, un «Gracias» tal vez.

De inmediato se arrepintió de haber recibido el café y aún más de haberlo ingerido a pesar de que así haya calmado un poco su frío, pues ahora debería agradecer y permitirle el tener una "agradable" charla. O al menos eso haría una persona respetuosa.

Puff ¿Desde cuándo has sido respetuoso tú, Park Jimin?

Se río por su propia broma interna y decidió continuar ignorando al sujeto, quién por su parte, tampoco intentó dirigirle la palabra. Sólo se sentó frente a él, comiendo tranquilamente de su almuerzo.

Mientras se encargaba de tomar su café y acabar aquel sándwich que ya tenía consigo, la incomodidad apareció. Acostumbraba tanto a estar solo que la presencia del contrario terminó por desagradarle. Sobre todo, las miradas que le dirigía cada cinco segundos, quizás no le veía directamente pero si se daba cuenta de ello. Los redondos ojos del más alto parecían no querer apartar la mirada de Jimin.

-¿Qué miras? -Bufó con desdén, observando fijamente al chico quién se sobresaltó apenas escuchó hablar al mayor.

-Eres lindo -Respondió rápido con una amplia sonrisa en sus labiales, mostrando sus grandes dientes que no tardaron en llamar la atención de Jimin- Soy Jungkook.

Esa respuesta no se la esperaba y más que avergonzarlo, le molestó de sobremanera.

Si su fin es fastidiarme la mañana, lo está logrando.

-¿Puedes dejar de molestar aquí y esfumarte a otro lado?

-Mmh no, creo que seguiré molestando aquí.

Pero qué diablos...

Frunció el entrecejo mostrando su molestia, no bastaba con invadir su espacio personal, ahora también resultaba ser irritantemente irónico.

Sólo es hoy Jimin, no te exasperes.

Aunque la hora de almuerzo pareció aún más horrible gracias a la inoportuna presencia del mocoso, no se sintió más aliviado al sentir la campana para entrar nuevamente a clases. Ahora tendría que soportar a personas aún más descaradas.

Pero tranquilo, es tu último año.

Jimin se fue echando humos, sin siquiera agradecer por el café que lo salvó de morir congelado. JungKook, por su parte, esbozó una de sus mejores sonrisas en toda la mañana. No se equivocó en haberse acercado al chico lindo.

-

El camino a casa se volvía cada vez más largo. Jimin no tenía ninguna entretención aparte de ir pateando cada piedra que se le cruzaba.

Pese a ser las tres de la tarde, el frío seguía presente. Tal vez su vida es así, él es frío entonces estaba destinado a que todo lo demás sea de igual forma.

De pronto pensó en Jungkook, el chico raro que le dio el café. Él no era frío y lo pudo apreciar en el momento que lo miró. Todo en él parecía ser cálido, su sonrisa, su mirada, su voz. Algo que Jimin jamás podría disfrutar.

Frigidum || Jikook/KookminStories to obsess over. Discover now