Capítulo 17: Confrontación

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* Este capítulo tiene un vídeo con música para ambientarlo, si gustas reprodúcelo para oírlo

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* Este capítulo tiene un vídeo con música para ambientarlo, si gustas reprodúcelo para oírlo. 



«13:28:29 єб».

Un grito estremeció la Treceava Hora. El origen era Nora.
El manto de su espalda se había expandido hasta asemejar alas carmesí, plagadas de fauces que se abrían y cerraban sin descanso. Cada boca distorsionaba el aire, generando ondas que desgarraban el espacio alrededor. El simple hecho de mirarlas causaba repulsión. Su cuerpo estaba cubierto por aquella membrana negra que ahora parecía una armadura orgánica, mientras sus cuernos se erguían amenazantes y las garras de sus manos crecían como cuchillas vivientes.

Nora avanzó unos pasos. Enterrando sus alas en la tierra, aplastó y destrozó a varios gusanos ocultos bajo el suelo. Las bocas de las alas devoraban con ansia la energía de los demonios, absorbiéndola en un festín grotesco.

De pronto, una de esas alas fue cercenada. La energía contenida en ella se disipó en el cielo descolorido. Frente a Nora estaba Néstor. Su brazo derecho se había transformado en una cuchilla del mismo tono oscuro que su piel. Su postura era firme, imponente, libre de miedo.

—Tu locura acaba aquí, humana... No... ya dejaste de serlo hace mucho tiempo —dijo con solemnidad. Las manos de Néstor se deformaron en espadas cortas—. Vengaré a mis hermanos.

Se lanzó contra ella.

Los movimientos de Néstor eran casi invisibles, cada corte liberaba nuevas cuchillas que se multiplicaban en el aire, desgarrando las alas de Nora pedazo a pedazo. La arrinconó contra una roca, aumentando la velocidad hasta que sus ataques fueron tan violentos que pulverizaron la piedra tras ella. Entonces formó con sus manos una maraña de púas y las arrojó como una descarga letal.

Pero Nora golpeó el suelo con sus alas, creando un impacto tan brutal que abrió una zanja de diez metros de profundidad. Néstor logró apartarse a tiempo.

—¿Eso es todo? —Nora se alzó entre el polvo, con voz burlesca—. Si eres la última defensa de Fragas... qué decepción.

La piel que la cubría había sido arrancada en varias partes, revelando fugazmente el cuerpo de Selena oculto debajo, desnudo, intacto. Con rapidez, la membrana se regeneró, replegándose y cubriéndola de nuevo.

—Qué crimen más horrendo... —escupió Néstor, con los ojos encendidos de ira—. Usas un cuerpo ajeno para saciar un amor enfermo. Los humanos son la mayor amenaza sobre la tierra... y aun así los envidio. Su terquedad por mantener un ideal los hace únicos.

Lismatus: Treceava HoraWhere stories live. Discover now