Mi habitación empezaba a amontonarse con ropa de varios días, también de platos y comida y de libros. Desde que Phupho me había dicho lo que eramos, lo que yo era, todo había cambiado . Me encerré en mi habitación cuatro días sin salir, ni hablar con nadie, solo bajaba a la cocina para coger algo de beber o más comida, subirla a mi habitación y allí seguir leyendo libros de leyendas que me aclararen las ideas que tenía en la cabeza hasta el momento, tampoco me ayudaban mucho pues cada uno decía y describía las cosas diferentes, cada libro me parecía más absurdo desde que sabía la verdad.
-Quien me iba a decir que en los diez meses que recuerdo odiaba las leyendas y resulta que yo soy una de ellas, bueno que formo parte de una.
Selene había venido a verme, pero obligue a Dessa a decirla que se marchara. Dessa a veces se pasaba cada noche por mi habitación mientras me hacia la dormida y me decia que en el fondo me entendia, que era complicado, sobre todo al no saber nada y encontrarme todo de golpe, también me decía que hablaria con Drake para que poco a poco deshiciera el hechizo de mi memoria y así podría ir recordando lo que paso y toda mi vida en general. Cada vez que me decía algo de Drake me enfadaba drásticamente, lo que más me molestaba era todo lo que me había escondido, sin decirme nada, sabiendo lo que pasaba y que me podía mirar a la cara, incluso besarme, si bueno, era normal que me lo escondiese se supone que me quería, que era mi novio y solo pretendía salvarme, ayudarme. Bueno, aunque pensándolo bien si me lo hubiese contado tampoco le hubiese creído, ni ahora llego a creer completamente lo que esta pasando.
-¿Hola? -Evori entró por la puerta con su voz tímida.
-Hola enana. -La sonreí y ella vino corriendo hasta la cama evitando todos los obstaculos que habia por el suelo.
-Tata, ¿Qué te pasa? ¿Por qué ya no sales de aquí? -No me esperaba esta pregunta, Dessa me obligo a que no la dijese nada de nuestra leyenda, también la tuvieron que borrar un poco sus recuerdos, pero solo los relacionados con Nereydas.
-Me encuentro un poquito mal, estoy enferma pequeña.
-Pues ponte buena pronto, porque me aburro mucho sin ti y tu novio también.
-¿Cómo? ¿Mi novio?
-Sí, el chico ese tan guapo de pelo negro. La verdad es que da un poco de miedo, pero parece simpático. -Empece a reír por lo que acababa de decir de Drake.
-Si, la verdad es que da un poquito de miedo. -Seguí riendo y Evori esbozo una sonrisa que casi se la sale de su pequeña cara.
-Es la primera vez en días que te escucho reír... -Odiaba ver a Evori así, me odiaba a mi misma verme así.
-¿Sabes qué?
-¿Qué?
-Que ya me he puesto mucho mejor, ya no estoy malita.
-¿No? -Su cara se alegro y yo sonreí por verla tan feliz.
-Pues no, por eso voy a ponerme a limpiar mi habitación y después vamos a ir a dar una vuelta.... ¿Al parque?
-¡Si! ¡Al parque! ¡Al parque! -Se levanto de la cama, empezó a pegar saltos y a aplaudir a la vez. -Voy a decírselo a la abuela. -Antes de poder despedirme de ella, salió disparada por la puerta y escuche a lo lejos los gritos de Evori hablándole a Dessa.
Me levante de la cama, como pude, porque de estar tantos días sentada mi cuerpo estaba engarrotado, me estire como si fuera un gato y me dispuse a limpiar la habitación. Tarde más de lo que había imaginado, pero era normal con todo lo que había puesto. Evori no paraba de meterme prisa. Me duche, vestí y peine. Baje las escaleras y parecía otra, lo hacía por Evori.
-¿Lista? -Me acerque por detrás y agarre a Evori de los hombros, me agache y la di un beso en el moflete.
-¡Lista! Voy a por la mochila. -Salio corriendo a por su mochila llena de muñecos y juguetes.
-Me alegro de que estés mejor. -Me dijo Dessa.
-Bueno, lo hago por ella, sigo estando un poco aturdida.
-Lo entiendo y cuando vuelvas quiero ayudarte a entender y explicarte todo lo que pueda.
-¡Ya estoy! -Vino corriendo Evori y me agarro la mano. -Vayámonos, adiós abuela.
-Adiós preciosa. -Dessa se agacho y la dio un beso a Evori. -Adiós Daryene.
-Adiós Dessa.
Fuimos al parque más cercano, no me apetecía andar demasiado. Nos sentamos en un banco y empezamos a jugar a las palmas, yo no me acordaba de ninguna canción, ni de como se hacía, pero Evori me enseño.
-¡No! Con la otra mano tata.
-Ah, ¿con esta?
-Si y ahora la canción. “Draculina soy, medio loca estoy, todas las mañanas de excursión me voy, sapos y culebras para comer y un poco de sangre para beber, mi casa es el cementerio, mi cama es un ataúd y todas las mañanas me levantas tú” -Cuando termino de cantarla empece a reírme. -¿De qué te ríes?
-De la canción, me hace bastante gracia.
-¡No te rías! -Se cruzo de brazos y frunció los labios y el ceño.
-Lo siento enana, es que es muy graciosa.
-Bueno, es verdad. -Esbozo una sonrisa y vi que su pequeño enfado se había calmado. -¡Anda! Es Katy.
-¿Katy?
-Si, mi mejor amiga, es de mi clase. ¡KATY! -Grito, mientras saludaba y la chica que resultaba ser Katy la devolvió el saludo.
-¿Quieres ir a jugar con ella?
-Si, pero estoy contigo...
-No pasa nada enana, venga, ves a jugar con ella. -No pude decir nada más, Evori se levanto empezó a correr hacía donde estaba su compañera de clase.
Estuve vigilando a Evori durante un tiempo, pero después me ensimisme en mis pensamientos como solía hacer siempre cuando algo me preocupaba, tenía demasiado en lo que pensar, Drake por un lado, mis orígenes por otro. Todo era excesivo.
-¿Daryene? -Me dijo una voz y salí de mis pensamientos, mire hacía la derecha y vi a Devon. -Oh, si eres tú, cuanto tiempo.
-Ah Hola Devon. -Me levante y le di dos besos de simpatía en las mejillas.
-Me han dicho que has estado enferma y que por eso no has venido. ¿Estas mejor?
-Si, bueno ya estoy mejor.
-Me alegro, se te echaba de menos en clase.
-¿Ah si?
-Bueno, yo te echaba de menos.
-¿Qué? -Di un paso hacía atrás.
-Daryene me gustas y se que yo a ti, si no flirtearías conmigo.
-Pero, si yo no he...
-Si, no digas nada. -Devon empezó a acercarse a mi cara lentamente, no paraba de mirarme los labios y yo estaba en sock.
-Devon, creo que te estas equivocando...
-Shh. -Me tapo la boca con sus dedos. No podía moverme estaba completamente petrificada. Empece a tensarme y a fruncir los ojos, empece a pensar lo peor de Devon por hacerme esto y que yo no pudiese moverme, le mire a los ojos mientras pensaba en hacerle daño, en que se alejara de mi. En mi mente empezó a surgir colores, los veía dentro de mi cabeza, explosiones de rojos, azules y amarillos. Devon se llevo las manos a la cabeza y empezó a gritar. -¡Aaaaah! ¡Que dolor! ¿Qué esta pasando? -Devon se echo hacía atrás, mientras se sujetaba la cabeza y se agachaba en forma fetal para taparse. Me miro y su cara cambio y se puso blanca. -¿Qué es eso? ¿Daryene? ¿Que estas haciendo? ¡Estas azul! ¡Ayuda! - ¿Qué? ¿Qué acaba de decir? Yo no estaba haciendo nada, me mire las manos y vi que tenía como unas escamas azuladas por toda la piel. Devon empezó a correr pidiendo ayuda, mi miedo hizo que pensara en más cosas malas y Devon gritaba más fuerte. Si la gente me viera azul saldrían huyendo o a saber que me harían, me matarían, soy un monstruo. Justo cuando Devon iba a avisar a unas personas que estaban a lo lejos, algo impacto con mi cuerpo, cerré los ojos y deje de pensar en todo.
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La leyenda; Watterfall.
FantasyDaryene no recuerda nada de su pasado, lo único que la une a él es una pesadilla que tiene cada noche en el que se encuentra corriendo por un bosque, escapando de alguien o algo. Daryene vive con sus abuelos y su hermana, desde que sus padres falle...
