Capítulo XX: ACORRALADOS

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La Uisce se sentía como un campo de guerra. Los civiles de Agua, al menos los que no alcanzaron a abandonar el planeta cuando aún podían, patrullaban las calles, esperando el momento en que los Eidans lograran pasar sus barreras. Las risas habían muerto y el miedo estaba impregnado en cada bocanada de aire.

Urien paseaba por la casa, por la sala desierta, la cocina solitaria y el impecable cuarto de Ian. ¿Cómo fue que sucedió todo aquello? ¿Cómo fue que nadie lo vio venir? Pero más importante, ¿cómo fue que Ian se dejó atrapar por aquella gente? Y lo más importante, ¿por qué le querían a él? ¿Era acaso posible que todo eso estuviera relacionado con todo lo referente a su pasado recién descubierto? Sí, Urien creía que era posible, al menos mientras más vuelta al asunto le daba, era la única explicación razonable que lograba encontrar.

Se sentó en la cama de Ian, rememorando tantas tardes de ocio que habían vivido. Los juegos y retos, los chistes y silencios de respeto. No tenían la misma sangre, ni siquiera un remoto parentesco familiar, pero no importaba, porque habían vivido juntos desde siempre, Ian era su hermano, una de las personas más importantes de su vida y aunque su relación estuvo tensa las últimas semanas, Urien sabía que sin Ian su vida no sería lo misma.

La puerta se abrió y por un momento irreal Urien creyó que sería su hermano, haciendo desaparecer todas las pesadillas de las pasadas horas, pero no era él. Era Shannen, su pequeña hermana Shannen.

—Él está bien —ella dijo, con tanta seguridad que por un instante Urien casi se regañó por dudarlo—. Mamá encontrará la manera de traerlo.

—Quisiera poder hacer algo. —Él dijo, mirando las manos en su regazo. La muchacha se sentó a su lado y le tomó el hombro.

—Lo que ellos piden no tiene sentido. ¿Para qué te querrían a ti? Es absurdo. Pienso que están jugando con mamá. Quieren volverla loca, eso es todo.

Urien miró a Shannen y pensó en que ella no sabía nada de nada. Todo sobre su pasado y sus padres. Desde que él se había enterado no tuvo un segundo para procesarlo y pensó que quizás si se lo contaba a otra persona podría comenzar a asimilarlo; así que lo hizo. Le habló a Shannen sobre sus últimas conversaciones con Ian y al principio ella parecía no poder creérselo, pero luego de unos instantes de silencio, la verdad calló sobre ellos como la más pesada de las cargas.

 Le habló a Shannen sobre sus últimas conversaciones con Ian y al principio ella parecía no poder creérselo, pero luego de unos instantes de silencio, la verdad calló sobre ellos como la más pesada de las cargas

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Los minutos y las horas seguían su curso, pero la vida de Shannen se sentía como suspendida en el tiempo. Presa en su propia ciudad, con la incertidumbre de la muerte tras las barreras de la misma y un hermano amado en las garras del enemigo. ¿En qué momento sucedió? Un día estaba planificando una festividad, recibiendo visitantes de afuera, y días después allí estaba, mordiendo sus uñas, con el corazón a mil.

—Shannen, tienes que venir. —La muchacha dio un respingo. Estaba sentada en la banqueta afuera de su casa cuando su primo Mika se detuvo tras de ella y le susurró aquello.

Voluntad de Tierra [Razas #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora