17. El Buen Samaritano

2K 140 12
                                    

 

Inmediatamente que la pólvora estalló en mis oídos apreté mis ojos cerrándolos con fuerza, con miedo de sentir nuevamente aquel dolor insoportable de una herida de bala. Pero cual fue mi sorpresa al sentir un golpe en mi pecho, algo así como si me hubieran dado un puñetazo, aunque fue como si Ángela me lo hubiera dado en forma de broma. Abrí mis ojos de sobresalto y entorné los ojos en el punto donde había sentido ese golpe.

En mi camisa había un agujero, toqué con miedo mi pecho con mi mano percatándome que mi piel estaba intacta.

El hombre aún seguía ahí al frente de mí, mirando el movimiento que había hecho en mi pecho. El hombre tenía los ojos desorbitados, estaba pálido como si estuviera viendo a un fantasma.

El solamente gimoteó con miedo, como si en efectiva yo fuera un fantasma.

Reaccioné de inmediato, debía actuar ahora que el hombre estaba paralizado, dejaría las preguntas para después. Tomé el arma del hombre y se la arrebaté de las manos como quitarle un dulce a un bebé.

Nunca había utilizado esa expresión, quizá porque no soy un chico malo.

Al tener esa arma en mis manos, supe que estaba cometiendo un error. Yo no debía tocar arma alguna, menos si procedía de un criminal. No es algo que yo supiera porque fuera un genio, lo sabia porque lo había visto en CSI.

Y pensé en un segundo que si quería hacer justicia debía de entregar estos hombres a la policía.

Le di un puñetazo al hombre por la cara que ya estaba recuperando su postura, ya que comenzaba a parpadear. El hombre cayó al suelo, inconsciente.

Recordé que la niña y su madre aún permanecían atrás de mí. Volteé mi cabeza y vi a la mujer en el suelo abrazando a su hija que estaba llorando en sus brazos.

—Llame a la policía—fue lo único que dije.

La mujer descubrió su rostro sorprendida. Tenía los ojos acuosos y su maquillaje corrido. La mujer ahogó un grito al ver el arma que tenía en mi mano.

— ¿Está vivo?—dijo ella sollozando. Su pregunta era incoherente, pero en el estado que estaba tenía mucha razón de estarlo.

—Sí, no me pasó nada—le dije a la mujer—. Por favor, llame a la policía—le dije en forma de súplica pero rápidamente tratando de que nadie estuviera observando la escena—. Estos hombres han hecho mucho daño—terminé de hablar antes de que empezara a escuchar murmullos de personas acercarse. Tiré el arma en un basurero y salí corriendo del callejón sin salida, tan rápido como pude.

—Gracias—pude oír a la mujer susurrar, pero aún así seguí corriendo tan rápido que no me di cuenta de que había llegado al otro lado del vecindario.

Caminé de vuelta tranquilamente hasta llegar a mi casa—ya que me había pasado corriendo—, desde ahí escuchaba los murmullos de las personas que seguramente estaban rodeando el callejón, al mismo tiempo escuché sirenas de policías sonar. Me alegraba que por fin se los llevaran a la cárcel donde merecían estar.

Ángela POV

Estaba cocinándome algo para comer, estaba muerta de hambre y sabía que mi madre llegaría hasta tarde del trabajo y de realizar las compras de los víveres, así que pensaba cocinar —de lo poco que había en la alacena—  algo sencillo pero que me llenara el estómago y que me quitara este dolor de cabeza que ya me estaba comenzando a torturar. No es normal permanecer con un dolor de cabeza por tres días seguidos.

Y tras de todo, debía de estudiar una belleza de materia llamada Fundamentos de la Sociología.

Al mismo tiempo que cocina tranquilamente una torta de pollo para según yo hacerme una hamburguesa con pan bagget, pensaba en la posible importancia de la sociología. Sólo que no podía encontrar una razón de porqué debía  de yo estudiarla. Lo único que pensaba es que era una materia que hacíamos porque a un genio catedrático se le había ocurrido para torturarnos y hacernos sufrir.

— ¿Ángela?—escuché la voz de mi madre mientras cortaba el pan bagget—. Ya vine.

Miré a mi mamá cuando me di cuenta de que ya estaba presente al lado mío. Su rostro denotaba cansancio, debido al largo día de trabajo y luego de eso ir de compras, pero al determinarla con más cautela me di cuenta de que su rostro  también denotaba otro sentimiento que no era solamente cansancio.

— ¿Notaste que hubo un asalto en donde vive Niall?

— ¿Qué?—pregunté en voz alta, casi gritando, pero mi voz no salía, estaba bloqueada en mi garganta.

¡Mis malditas premoniciones!

—No, tranquila—dijo mi mamá tratando de bajar mi sobresalto—. Niall no fue asaltado.

Respiré con calma, aunque aún tenía los nervios de punta.

—Asaltaron a una mujer con su bebé.

— ¡Oh Dios mío!—exclamé con asombro—. No tuvo ni el coraje para asaltar a alguien de su tamaño.

—Ángela, tú sabes que ellos buscan personas indefensas para asaltar—dijo ella con furia—. Lo que hace esa basura de la droga.

Estaba cabizbaja, pensaba lo peor en que pudo haber sucedido y la suerte que pudo haber tenido esa madre con su bebé.

— ¿Y las mataron?—mi voz tembló al hablar.

—No, por dicha, llegó un buen samaritano.

— ¿En serio?—pregunté asombrada— ¿Quién pudo tener la valentía para enfrentarse a esos tipos?

—Un desconocido—dijo mi mamá. La miré extrañada.

— ¿Cómo?

—La mujer no sabe quién fue. Solo dice que fue un chico. Gracias a él los tipos fueron atrapados.

— ¡Qué bien!—dije con una sonrisa—. ¿Al desconocido no le pasó nada?—le pregunté continuando con la preparación de mi «hamburguesa».

—No le pasó nada. La mujer dice que el solamente desapareció del lugar diciéndole que llamara a la policía—me contó mientras se sentaba en uno de los banquitos del desayunador.

— ¿Y los tipos? —la miré a ella mientras le untaba mayonesa a la hamburguesa.

—Los atraparon.

— ¿Pero cómo? ¿No huyeron?

—Parece que a los tipos los encontraron en el suelo, inconcientes.

— ¿En serio? —La miré ceñuda y ella asintió — ¿Y cómo supiste todo eso?

—Pues, la mujer lo narró y la información se filtró entre los que vieron un poco de lo que pasó.

—Aaah—dije pensativa, pero no le di mucha importancia. Probablemente los tipos habían sido noqueados por los mismos policías y eso que decía mamá eran puros chismes— ¿Quieres uno igual al mío?—le pregunté a mi mamá señalando lo que había hecho para comer.

—Pues, si solo eso se te ocurrió hacer, está bien.

Reí un poco ante mi extraña ocurrencia de preparar una hamburguesa con pan bagget.

---- 

Hola chicas 

Lo siento por la tardanza tan tarde que les hice pasar con este capítulo. Para mi fue un poco díficil arrancar después de un tiempo de no poder escribir por estar estudiando para esos examenes. 

Espero que no me odien .C 

Este capítulo no sé como me quedó así que me gustaría saber con su voto si sí les gustó y un comentario. 

El capítulo se lo dedico a PamelaHoran133 porque siempre comenta y dice cosas lindas de la nove :'D 

Ahí les seguiré dedicando capítulos a las lindas que siempre leen .) 

Gracias a todas, las amo ♥

El Chico Detrás del Superhéroe | COMPLETA ✔︎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora