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Rest Calm

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Hola querid@s lectores(as)!

Para ser sincera, es el primer fanfic de The Legend of Zelda que me aventuro a publicar acá en Wattpad, y decidí hacerlo sobre un videojuego que, en lo personal me encanta jugarlo (aunque no lo hago muy seguido ya que no tengo Nintendo Switch, pero cuando me la prestan, vaya que lo disfruto jejeje). Espero algún día conseguir la NS2 y jugar al TotK. Por el momento me he inspirado para escribir sobre BotW, así que espero que disfruten lo que mi imaginación puede ofrecerles.

Si veo que a este fanfic le va bien en esta plataforma, tal vez piense en publicar los demás que he escrito, por el momento espero disfruten.

Disclaimer: La franquicia de The Legend of Zelda es propiedad de Nintendo y de Shigeru Miyamoto, la historia aquí relatada es de mi autoría. Así mismo, la imagen tampoco me pertenece, créditos a su respectiv@ artista.

Advertencia: Posible contenido oscuro y ligeramente perturbador. Se recomienda discreción.

Sin más preámbulos... comencemos!

"Debo estar despierta" ... Resonaba en su mente cual retahíla y recordatorio para no rendirse en medio del cautiverio en el que se encontraba.

"Debo esperarlo despierta" ... Repitió en su cabeza tratando de mantener la fuerza interior, aunque, para ser sincera consigo misma, esa frase sonaba más como un eco que a cada repetición se escuchaba más distante.

"¿Por qué debes esperarle despierta, princesa?", su piel se estremeció ante aquella voz grave, casi demoníaca, cuestionando lo que ella trataba de mantener como fuerza de voluntad. "Esa escoria tuvo el descaro de dormir durante 100 años sin preguntarse por un instante como estabas...", ella no podía ver al dueño de esas palabras, sin embargo, sabía perfectamente quién trataba de doblegarla y, aun así, por más que lo deseaba, no podía moverse; se sintió petrificada de terror al percibir la sensación del humo oscuro, lleno de malicia, acariciar con descaro su rostro. "Ni siquiera es capaz de recordarte, ¿no crees que mereces un caballero mejor?", intentó ignorar lo que el ente maligno insinuaba con sus palabras cargadas de veneno. Si bien su mente sabía perfectamente que nada de lo que decía era verdad, su corazón se sentía un poco roto; después de todo, ella bien sabía que el Santuario de la Vida podía dejar efectos en quienes eran curados ahí, pero ¿olvidarlo todo por completo?, todo lo que vivió y compartió a su lado, las risas, las lágrimas, las aventuras, ¿olvidarla a ella por completo? Debía admitir que su corazón dolió cuando su guardia personal ni siquiera reconoció al mismísimo rey cuando le encomendó su misión.

—¡No! —, exclamó con furia y culpa por siquiera escuchar a aquel demonio —. Él vendrá, dio su palabra, y me ocuparé de que no salgas de acá. Debo seguir esperándolo despierta... —, Aquella última frase la dijo más para sí misma, y fue así como cerró sus ojos y volvió a tratar de enfocar su mente y energía en ese recordatorio. "Debo esperarlo despierta...", repitió su cabeza con un poco más de fuerza, sin embargo, el humo no se había disipado y, para su desgracia, debía seguir compartiendo el encierro con su enemigo. Sentía que estaba volviendo a perder su recordatorio, y por más que intentó concentrarse, las partículas del humo se impregnaban con más fuerza entre sus oídos, su nariz, sus ojos y su boca. Se sintió asfixiada mientras un par de lágrimas escapaban de su rostro. Anhelaba pedir ayuda, pero su garganta ya no emitía ningún sonido. Sus ojos buscaron desesperadamente alguna salida, sin embargo su vista se fue nublando de a poco hasta que no conoció más que la oscuridad.

"¿Debo esperarlo despierta?" ...

...

Faltaba poco para llegar al castillo. No había sido nada sencillo burlar y esquivar a los guardianes que vigilaban la zona en todo momento, y aun así ahí estaba él, cabalgando a todo dar hasta parar justo frente al gran portón que daba entrada a su destino. Él sabía que eran altas las probabilidades de ir a morir; tal vez se hubiera quedado a descansar en aquella aldea al lado del mar, pero no recorrió todo el reino por nada, ni se había enfrentado a los más temibles monstruos para parar justo ahí, y mucho menos se había aventurado a atravesar la espesa niebla del bosque y reclamar la Espada Maestra para retroceder justo ahí, en donde se debatían la vida y la muerte. Sin contar con los senderos de las memorias que recorrió y revivió gracias a las fotografías de la tableta Sheikah que congelaron aquellos dulces momentos. No era tiempo de rendirse y él lo sabía. Tal vez y hasta hiciera falta recordar aun más, pero le bastaba saber que su princesa sufría por él; procuraría no hacerle esperar más.

Rest CalmHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora