Dr. Samuel Whitaker, conocido como Sam entre sus compañeros, flotaba de forma controlada sobre la superficie lunar, era un hombre de 42 años, ingeniero aeroespacial y piloto experimentado de la NASA, en este mundo donde la Global Defense Agency (GDA) y superhéroes como Omni-Man existían, los programas espaciales humanos seguían siendo impresionantes... aunque aún dependían de tecnología humana convencional para misiones tripuladas.
Sam había dejado atrás la Tierra hacía tres semanas. Su esposa, Elena, lo esperaba en Houston. Cada noche, cuando las comunicaciones lo permitían, hablaban brevemente. "Vuelve entero, Sam. La pequeña Sophie pregunta por su papá astronauta", le decía ella siempre antes de cortar
Su compañero más cercano en esta fase de la misión era el Capitán Ryan Torres, un veterano con quien había entrenado durante dos años, Ryan se encontraba en el módulo de comando orbital, manteniendo la posición mientras Sam realizaba una caminata lunar extendida para recolectar muestras
-Houston, aquí Whitaker, muestras del regolito tomadas, Ryan, ¿sigues despierto allá arriba? -"dijo Sam por el comunicador, con una sonrisa cansada dentro del casco"
-Aquí Torres, te leo fuerte y claro, Sam, no te distraigas admirando la vista y termina rápido, Elena me va a matar si te dejo allá abajo más tiempo del necesario -"respondió Ryan con su habitual tono bromista"
Sam soltó una risa suave, el paisaje lunar era hipnótico un desierto gris plateado bajo un cielo negro absoluto, con la Tierra brillando como una joya azul en el horizonte, activó los propulsores de su traje SAFER para desplazarse hacia un nuevo punto de su interés, una zona donde los sensores habían detectado una anomalía ligera
Entonces lo vio.
A unos cincuenta metros, flotando inmóvil justo por encima de la superficie lunar, había algo que no pertenecía a ese lugar
Era una figura antropomórfica, alta y delgada, de un naranja rojizo brillante que contrastaba violentamente contra el gris lunar, su cabeza terminaba en puntas estilizadas, como un casco alienígena, en el centro de su torso brillaba un cristal púrpura intenso que emitía un fulgor pulsante, donde deberían estar sus brazos, dos filamentos largos se entrelazaban en perfectas hélices dobles, como cadenas de ADN vivientes, una naranja y otra azul verdosa que no tocaba el suelo, simplemente levitaba
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Sam se quedó congelado. Su mente, entrenada para fallos de equipo, micrometeoritos y protocolos de emergencia, se negó a procesar la imagen durante tres eternos segundos
-Ryan... -"su voz salió apenas como un susurro"-Ryan, tengo un objeto visual, a menos de cincuenta metros... No... no.. no es basura espacial.. Repitió no es basura espacial.. es... es..-