Única parte

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Era un tranquilo verano del noventa y ocho, yo tenía quince años cuando mis padres me mandaron a un campamento, ya que según ellos, era para hacerme más sociable (...) Pues yo me la pasaba siempre sola escuchando música o haciendo de las mías, me gustaba estar en mi mundo. Para que no le sintiera tan sola, mandaron a mi mejor amiga conmigo, se llamaba Olivia, y a comparación mía ella era más charlatana y menos distraída.
Mis papás pensaban que era perfecta para que me ayudara a hacer más amigas. Ella se la pasaba mayormente en la iglesia para ayudar, me acuerdo que los padres eran bastantes ortodoxos con la religión cristiana, tanto, que cuando yo iba a la casa de Olivia, me hacían estudiar la biblia...o rezar cada vez que comíamos.
Era imposible estar tranquila, al menos para mí, me sentía muy abrumada. Olivia notó esto, por supuesto, yo no era la única abrumada, también ella. En la salida de la escuela, la mamá siempre la atrapaba estando con un chico. Todavía recuerdo la cara de espanto que había puesto, y la cara roja de Olivia muerta de vergüenza.
En una tardecita, mientras nos columpiábamos ella juntó toda la confianza que tenía en mí para decirme un secreto. Sin duda confesó que le gustaba un chico de sexto (...) Pero le daba vergüenza ir con él, dijo que no tenía oportunidad. No sólo por eso, sino también por sus padres, porque cada vez que un chico se le acercaba, principalmente el padre, los espantaba.
Durísima, durísima la situación de Olivia. Asimismo, en el viaje ella estaba como nerviosa y emocionada, porque estar lejos de sus padres, significó vivir la libertad que la empoderó. Yo iba al lado de la ventana, concentrada en el viaje, pero Olivia parecía que tenía pulgas en todo el cuerpo; no se quedaba quieta. Sin embargo, los primeros días pasaron tranquilos y muy divertidos, era un campamento sólo para niñas. Había que admitir que todo era perfecto. Claro, pero supongamos eso, porque después de una semana, una chica engreída y muy impulsiva comenzó a hablarle mucho a Olivia.
Al principio no notaba nada fuera de lugar, no hasta que ella comenzó a buscarla seguido...y eso...eso era bastante raro. Olivia no era de juntarse con chicas tan brutas como esa, Lara se llamaba, me enteré por una conversación. Gracias a Dios que siempre fui observadora, ya que Olivia tenía ciertas actitudes raras, sí, raras. Siempre quería estar cerca de Lara, siempre, cada vez que era hora de almorzar, durante las actividades, en todo.
Pero lo más raro, era cómo reaccionaba Lara, no sabía cómo explicarlo, ella quería tener la atención de Olivia a toda costa. Se me hacía bastante pesada y caprichosa. En una caminata, veía cómo en un costado Lara tenía la mirada clavada en Olivia. "Esa chica está loca", pensé. Peculiarmente, hubo un rumor entre todas sobre un cercano campamento de chicos pasando unos arroyos. La emoción de hacer algo prohibido nos cegó a todas.
Durante el trayecto, Olivia se encontraba en una crisis de ansiedad, sus labios color carmín soltaban malos pensamientos. Yo la calmaba pero no resultaba de nada, se la pasó todo el camino mirando hacia atrás, como si estuvo buscando algo que realmente calmara su inquietud. Al llegar, nos pusimos entre risitas detrás de unos arbustos. Las siluetas de los jóvenes nadando en el lago iluminado por la luz de la Luna. Todas cuchicheaban entre sí (...) Pero entre todas esas voces, no se escuchaba la gélida de Olivia.
Asustada fuí a buscarla, estaba todo el bosque en penumbra, la linterna apenas funcionaba. Comencé a seguir unas huellas, por detrás de una cabaña ajena. Pero antes de seguir, me quedé quieta contra la pared de maderas; una fuerte discusión se escuchaba, esa voz...era Olivia. Finalmente ella se va por otro lado, enojada, con una impotencia visible desbordando. No pude entender lo sucedido, no hasta que Lara apareció detrás de mí, había gritado del susto, mi linterna iluminó su rostro lleno de tristeza (...) Era algo parecido a lo que tenía mi amiga, la misma impotencia y el mismo enojo.
Me acuerdo que de sus ojos desbordaban lágrimas finas. Hasta en esa situación, ella era bruta e impulsiva, "¿Qué mirás vos, nena?" Me dijo luego de empujarme e irse. Era raro, muy raro, esa chica siempre fue extraña, siempre se destacó entre las demás por su carácter, por su forma extraña de ser como la de un hombre. Olivia nunca me quiso contar lo que sucedió ese día, eso también fue raro. Pero lo más raro de todo, fue el hecho de que al ver el rostro de Lara, ella tenía en la mejilla, una marca color carmín.


 Pero lo más raro de todo, fue el hecho de que al ver el rostro de Lara, ella tenía en la mejilla, una marca color carmín

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⏰ Last updated: May 21 ⏰

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