Boruto abre la puerta de golpe, cerrando con un gran estruendo su habitación.
— Maldito viejo —aprieta sus manos hechas puños— Nunca está en casa, siempre está regañandome ¡nunca cree en mi! ¿quien se cree que es? no por ser el Hokage....
Sigue refunfuñando, tirando enojado su bandana ninja en la cama, con la adrenalina recorriendo por sus venas, toma la decisión de ir a la biblioteca de su casa, esperando encontrar algo para demostrarle a su padre que si puede ser un ninja capaz de realizar jutsus propios
— Si solo pudiera... —murmura, llevando sus manos hacia los bolsillos de su pantalón.
Un leve brillo llama su atención, parando en un pasillo en específico de la biblioteca, escalando hasta llegar a la ultima estanteria.
— Esto si que está alto, dattebasa —no puede evitar decir al mirar hacia abajo, pronto centra su atención a lo que buscaba, un pergamino envuelto en una tela negra con un símbolo dorado en ella— ¿Que es esto?
La voz de su madre interrumpe su travesura, haciéndolo tambalear y casi tirar el pergamino.
— ¡Boruto! Ya llegamos a casa —la voz de Hinata se escucha hasta la biblioteca— ¡Tu hermana te ha traído algo!
— ¡Y-ya voy, dattebasa! —intenta bajar lo más rápido que puede del estante antes de que su madre aparezca en la biblioteca.
Hinata lo mira extrañada al ver a Boruto recargado en un estante, mientras una de sus manos se esconde en su bolsillo y la otra está detrás de su cabeza en una posición relajada —Asi que, estabas aquí, tu padre estaba preocupado cuando saliste así de su oficina.
El rubio hizo una mueca ante la mención de su padre —Ya sabes cómo es el viejo, dattebasa...
— Boruto —Hinata se acerca— No deberías ser así con tu padre, él trata de hacerlo bien, pero también es el Hokage y...
— No quiero que tú pongas las excusas por él, mamá —Boruto desvía la mirada de los suaves ojos de su madre— El viejo sabe lo que está haciendo mal y lo sigue haciendo.
— Boruto...
— Nunca seremos más importantes que la aldea, somos su familia, dattebasa y prefiere encerrarse en esa fea oficina —habla bruscamente frunciendo el ceño, para Hinata es inevitable no ver el reflejo de Naruto
Antes de que Hinata pudiese responder, la voz de Himawari acercándose los hace girar hacia la puerta.
— ¡Nii-san, mamá y yo compramos mucho helado hoy! ¡Y compramos tu favorito! —Himawari sonríe a su hermano mayor al entrar en la biblioteca — ¿Ocurre algo, mamá?
— No es nada... Boruto, ve a lavarte las manos y ayuda a tu hermana a poner la mesa mientras yo prepararé la cena
Boruto asiente ante la orden de su madre, esperando que ella y su hermana salgan de la biblioteca para soltar todo el aire que estaba reteniendo debido a que casi lo descubren, sonríe cuando sus dedos perciben el pergamino en el bolsillo de su pantalón, más tarde averiguará de que pergamino se trata.
— ¡Himawari, yo pongo los platos, dattebasa! —es lo primero que grita cuando sale de la biblioteca.
— ¡La última vez también lo hiciste tú!
— ¡Tu eres muy pequeña para esos platos tan gigantes! —Boruto le responde de vuelta al entrar al baño para lavar sus manos.
— ¡Eso no es excusa, nii-san!
Hinata sonríe al escuchar a sus hijos, ella corta las verduras con mucha concentración pero sus ojos perla destilan en brillo de preocupación cada vez que recuerda a Boruto hablar así de su padre.
Aún intentando explicarle el porqué Naruto no puede estar tanto tiempo en casa, Boruto parece no tener razonamiento alguno y cada día parece menospreciarlo más, a veces se siente mala madre por ello.
— Mamá... —Himawari llega a su lado, observándola con preocupación— ¿Estas bien?
Hinata no lo entiende hasta que nota las gotas saladas bajando por sus mejillas, rápidamente las limpia y sonríe.
— Solo estaba pensando —le sonríe a la pequeña niña de ojos azules.
Boruto a lo lejos la observa sin moverse, con una de sus manos sobre la mesa tras dejar el último plato, sus ojos azules pasan de su madre a prestar atención sobre la mesa, cuatro platos, su madre siempre decía que el cuarto era por su padre, un día de esos podría llegar cansado y ver la mesa preparado para él lo haría feliz, claro, eso nunca había ocurrido pero no tenía corazón para discutir con su madre sobre el tema.
— Boruto nii-san —Himawari llega a su lado luego de estar con su madre— ¿Crees que papá llegué hoy a cenar?
Boruto se mantiene en silencio antes de contestar —Nunca viene, Hima.
— Si, pero tal vez hoy... —la ojiazul baja la mirada.
— No entiendo porque siempre esperas al viejo, tu sabes que nunca llega para la cena —se mordió la lengua para evitar decir algo más.
Himawari no respondió, aún con la mirada en el suelo —Algún día papá vendrá y lo esperaremos con su ramen favorito.
Esta vez fue Boruto quien no respondió al ver la sonrisa de su hermana tras terminar aquella frase.
— Lo que tú digas, dattebasa —llevo sus dos manos detrás de su cabeza mientras miraba hacia otro lado.
Nunca iba a terminar de entender el porqué su madre y hermana se esmeraban por esperar a su padre, teniendo el conocimiento de que el Hokage se la pasaba en su oficina y que, con mucho esfuerzo llegaba a dormir a casa.
Incluso, cuando se lo pidió explícitamente, solo por su hermana, su padre solo envío un clon de sombras y arruinó el cumpleaños de Himawari.
No importaba él, para Boruto siempre iba a ser más importante su hermana menor, pero nunca perdonaría ese día, aunque Himawari ya lo había olvidado, él no podía hacerlo.
— Esta lista la cena —la aterciopelada voz de Hinata hizo que ambos hermanos girarán a observar a su madre.
— ¡Que bueno, dattebasa! ¡Me moría de hambre!
— ¡Espera, Boruto nii-san! ¡Hoy me toca servir a mi!
— ¡Eso es mentira, yo recuerdo que tú serviste la última vez!
— ¡No! ¡Fuiste tú!
Hinata sonrió suavemente observando a sus dos hijos discutir sobre la cena, negando se acercó para servirles la cena por su cuenta, regalandoles una sonrisa antes de servirse a ella misma y sentarse a comer junto a sus hijos.
KAMU SEDANG MEMBACA
pergamino perdido
Fiksi PenggemarBoruto Uzumaki roba un pergamino de la biblioteca de su padre, enseñándoles el nuevo jutsu a sus amigos gennin. Aunque el jutsu parece fallar, pronto se encuentran misteriosamente transportados al pasado, en la época en que Sasuke Uchiha dejó la ald...
