(Editando)
Taehyung, un estudiante común, jamás pensó que un simple favor lo arrastraría al implacable mundo del entretenimiento. Rodeado de falsas amistades, presión sofocante y peligros ocultos, pronto descubre que la fama no es tan brillante como...
— Muchas gracias por lo de hace rato, de verdad te lo agradezco. —
Taehyung ya se había inclinado en una reverencia, dejando al pelinegro ligeramente sorprendido ante el gesto de gratitud. Sin darse cuenta, una sonrisa se dibujó en los labios del chico, aunque rápidamente la borró.
— Ya te dije que no tenías por qué agradecer, vete tranquilo. —
— ¿Por qué? — Taehyung notó cómo el otro lo miraba con asombro, y pronto se dio cuenta de lo que había preguntado, casi como si fuera un reproche.
— Quiero estar solo. —contestó el pelinegro con un tono de incomodidad, metiendo una de sus manos en el bolsillo de la chaqueta, como si comprobara que algo seguía allí.
— Oh... Igual no tenía por qué meterme. Lo siento. —murmuró.
Sus ojos se detuvieron un instante en aquel gesto.
Una sonrisa tenue y algo nostálgica apareció en sus labios. Hacía años que no veía a alguien hacer eso. Su padre solía juguetear de la misma forma con el paquete de cigarrillos antes de alejarse para fumar.
Así que lo entendió de inmediato.
Observó cómo el pelinegro se dirigía hacia el sofá de la habitación y soltó una pequeña risa.
— Tranquilo, tu secreto está a salvo conmigo.
Sin decir más, Taehyung le dedicó una última reverencia antes de salir, asegurándose de cerrar la puerta detrás de él. Al hacerlo, dejó a Jungkook con otra sonrisa en los labios.
El rubio salió apresurado del lugar, sintiendo sus mejillas arder por aquel encuentro con ese desconocido. Rápidamente cubrió su rostro con las manos, intentando ocultar el sonrojo que invadía su cara. Se sentía tan estúpido por su comportamiento, y el alcohol solo hacía que se sintiera más mareado. Esperaba que aquel chico tan misterioso lo olvidara pronto.
— ¡Kim Taehyung! ¿¡Dónde demonios has estado!? —
Rápidamente apartó las manos de su rostro y vio a un chico pequeño de cabellera rubia dirigiéndose hacia él, claramente furioso. Parecía que de su cuerpo emanaba fuego de lo enojado que estaba, lo que hizo que Taehyung considerara por un segundo darse media vuelta y huir. Lamentablemente, el pequeño fue más rápido.
— Hola, Jimin...
Nunca se imaginó a sí mismo en un lugar como ese, rodeado de celebridades y personas importantes. Sin duda, había llegado muy lejos.
— Nada de "hola", ¿dónde has estado? Hoseok no ha dejado de fastidiarme por tu culpa. —
La pregunta era simple: "¿Dónde habías estado?". Pero la respuesta era tan complicada que ni él mismo la recordaba con claridad. Así que tendría que retroceder un poco... Antes de haber conocido al guapo pelinegro, e incluso antes de haber llegado a la fiesta.
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