Eduardo insistió en salir a unas alitas para según eso tenerlo al pendiente de cómo iba con mi "Enamorada" , pero también compramos cervezas.

—Oye —Me acuerdo—, jamás me comentaste como te fue en tu cita.

Se queda callado un momento, mientras le da un profundo trago a su cerveza, y empieza a ver a algún punto fijo de por ahí.
Lo cierto es que no me interesa mucho, pero prefiero que no hable de Leire.

—Pues equis, hubo un momento en el que no supimos de que hablar y se puso incomodo. Y así. Supongo que a ella no le gusta hablar mucho, y me enfadó.

Ruedo los ojos por eso, se lo que se siente querer tratar de hablar con alguien y no saber que decir porque ella tampoco responde.

—Que mala onda —La verdad no me importa mucho, ya que él siempre se enfada de todo.

—Terminaste cambiando tu numero, por lo que note en la mañana —Si, ayer lo cambie no soportaba más los mensajes de ella—. ¿Y eso? 

—Dafne —Sus mensajes me asustaban, mucho—, seguía recibiendo mensajes de ella.

Pero claro no iba a confesar eso. ¿Quien aceptaría que un chico como yo le tiene miedo a una chica como ella por acoso de una manera extraña? Yo jamás lo haría.

—Pero te gustan —Hago una cara de asco y empieza a reír— Ya veo, ¿Te esta gustando la Patosa verdad? Por eso ya no le haces caso a Dafne.

Doy un trago a mi cerveza antes de responder al igual que ruedo los ojos.

—Deja de llamarla así, su nombre es LEIRE —Recalcó su nombre—, y no, no me gusta.

Definitivamente no lo hacía. Es atractiva, si. Pero a mí no me gusta nadie.

—Tu también la llamabas así hace unas semanas —Siempre me dice eso—. ¿Te acuerdas? 

—Si, si me acuerdo, pero me siento mal por haberlo dicho... —¿Yo mal? Hasta a veces me cuesta trabajo creerlo, pero quiero que el lo crea—. No estaba bien. Y no lo está.

—¿Amigo te sientes bien? —Hace una pausa—, tu nunca te sientes mal por algo que haces  y menos eres un defensor.

—Solo no esta bien —Digo entre dientes.

Bueno, algo no estaba bien, no es como que me la pase defendiendo a alguien.

—Eliot, ¿Te gusta Leire?

—¡Claro que no!, ¿Por que la preguntas? —Sabía porque lo hacía, solo quería ver con que me respondía.

—Solo te recuerdo que tienes que enamorarla a ella, no ser tu el enamorado y esas cosas no se te dan a ti, eres Eliot Valerio, el chico que puede tener a cualquier chica, el chico que esta rechazando a la buenaza de Dafne, solo no te confundas en lo qué haces y quién eres.

—No me estoy enamorando, solo me agrada y entre comillas —Tal vez no necesitaba Ed que supiera sobre eso—, y se muy bien quién soy, siempre seré quien soy.

—Si tu lo dices —Sonó muy sarcástico—. Solo recuerda, no te confundas quien es el que se debe de enamorar.

Lo único que escucho de su boca es Blah Blah Blah, ¿Quien es él para decirme todo lo que tengo que hacer en mi vida?

—Todavía no me dices los demás términos de esta apuesta. Tu motivo fue muy malo. ¿Verme humillar? Por favor Ed, ambos sabemos que no es por eso —Definitivamente no es por la humillación, algo quiere o algo desea Ed—, ya suéltalo amigo.

Empieza a reír, lo sabía. Algo desea.

—Bueno, principalmente es porque... Me quiero llevar a Dafne a la cama —Creo que puse cara de sorprendido, porque se empezó a reír—. Pero no es tan sencillo, principalmente porque ella te quiere.

—Esta obsesionada de mi —Y mucho—, y por mi tíratela. Ella no me quiere.

—Si bueno —Niega—, como dices esta obsesionada contigo y no se fija en mi, todavía, así que si te ve saliendo con alguien mas te va a olvidar y todo resuelto. O algo así terminara resultando.

—Ya entiendo mas o menos. La apuesta es enamórala. Lo que tu ganas es tirarte a Dafne. Lo que no entiendo cual es el final de la apuesta.

—Todo a su tiempo — Se encoge de hombros—, no te preocupes por eso Eliot.

—¿Pero por qué ella?

—Es mas interesante —Medio ríe—, y si hubiera sido alguien más, definitivamente esta apuesta hubiera terminado en tres días. Y lo interesante es el plazo.

Me enojo, pero antes de que le responda y si me controlaba y no lo golpeaba. Llega, Román, le di otro trago a mi cerveza.

Lo veo de arriba hacia abajo, esto se ve interesante.

—Te dije que te alejaras de mi hermana —Dice con un tono de muy pocos amigos.

Perfecto lo que mas quería un hermano celoso.

En fin. Suspiro. Como dije, esto iba a ser interesante.

La apuesta perfecta [1]¡Lee esta historia GRATIS!