♡Taehyung y tu♡

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Taehyung...

No era la primera vez que tenía esa sensación que la dejaban poco tranquila. Volteó más de una vez buscando una respuesta a esa inquietud, pero simplemente no desaparecía. Buscó en cada rostro algún indicio que le dijeran a ella que corría peligro, pero simplemente no había nada. Quizás se estaba volviendo loca.

Dobló en una esquina, no era precisamente la que la llevaba a su casa, pero quiso intentar una vez más. Sostuvo entre sus manos la cruz que colgaba de su cuello, aquella que le había dado su padre antes de que se vaya a vivir a California por cuestiones laborales.

El miedo la consumían por dentro, intentaba verse tranquila y caminar lo más normal posible, pero era algo que estaba lejos de su alcance. Miró una vez más a sus espaldas pero simplemente nada había allí. Basta de pruebas por hoy.

Cuando llegó a su casa la sensación había disminuido, aunque no se sentía precisamente a salvo. Pensó una decena de veces en volver con sus padres, pero eso sólo le demostraría a su madre que era la cobarde que le dijo que era antes de irse de Seattle.

Preparó la cena, más bien la había recalentado, con eso de ir a la universidad y trabajar el tiempo era otra de las cosas que habían desaparecido de su vida. Agradecía la compañía de un pequeño pez que se había comprado porque la casa venía con una pecera gigante. Le hablaba en ocasiones, últimamente se sentía más sola de lo que en verdad estaba. Quizás por eso había crecido su paranoia.

Cuando por fin se había dignado a cerrar los ojos las cosas no habían mejorado.

La puerta se abre con delicadeza. Como cada noche que iba a verla dormir, se había convertido en un hábito un poco enfermizo, pero simplemente no podía dejar de verla.

Se acercó a ella con cuidado, acarició una de sus piernas que se encontraban al descubierto. Cerró sus ojos llenándose de su calidez. Más de una vez había tenido la necesidad de empotrarla ahí mismo, pero solo se ganaría su odio y no era precisamente lo que buscaba, aunque el sabía que jamás lo miraría de otra manera.

El peso a un lado de su cama la habían asustado. Agradeció la poca iluminación que entraba en su habitación y abrió solo un poco los ojos para notar una presencia a un costado. El corazón se le había acelerado de tal manera de que temia que aquella persona lo escuchara, pero decidió que lo mejor sería mantenerse en la posición que estaba, esperando no espantar aquel sujeto.

No supo muy bien cuanto es que había estado ahí, sabía que estaba hablando, pero estaba sumida en el miedo y le era imposible escuchar lo que decía. Se levantó con sumo cuidado y solo hasta ese momento se removió. Cuando rodeó la cama notó que era un hombre, no podía verlo con claridad. El sujeto depositó un beso en su mejilla y solo pudo sentir náuseas.

(T/N) Se había mantenido despierta lo que restaba de la noche, no era capaz de cerrar un solo ojo a pesar de que su cuerpo se lo pidiera casi a gritos. En su cabeza solo estaba la imagen de aquel hombre rodeando su cama. Ni siquiera sabia como había ingresado, nadie tenía las llaves.

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En la mañana se veía como un zombie, las ojeras rodeaban sus ojos como enormes aureolas y el cansancio a penas la permitían mantenerse al ritmo.

Entró a la primera clase, nadie la había notado así que se sentó al final del enorme salón. Tomó apunte solo las veces que creyó necesario y en ocasiones desviaba la mirada a los presentes.

Cuando la clase había terminado solo se dirigió a su trabajo, era simplemente un día normal con la diferencia de que está vez sabía que alguien la seguía. Pero en su cabeza ya había ideado un plan.

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