Prólogo

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Toda mi vida he imaginado historias, exageradas. Imagino historias con lo que pasa en el día. Por ejemplo, si veo a una persona, imagino como sería conocerla, su voz, todo.

Ahora, si veo a alguien que se me hace atractivo, la historia es aún más exagerada. Me imagino una forma realmente romántica, ridícula, ficticia, para conocer a esa persona.

En fin, soy rara.

¡Aja! Ahí va otra de mis víctimas. Me encontraba en el parque con mi mejor amiga Holly, la cual me contaba sobre su novio, el que de hecho estamos esperando.

- Fue tan lindo. Todo estuvo lleno de velas y la cena estuvo deliciosa. -Me dice emocionada.

- Que bien que la pasaste genial. -Le digo sonriente.

- No te deprimas. Luego llegara el indicado.

Ok. ¿Me noto deprimida, luego de haberle sonreído? No se porque pero me molesta. Todo el mundo piensa que nomas porque tienen pareja, estoy deprimida.

No me importa tenerlo. Nomas de pensar que todos los días lo tenga que ver, hablar con él por teléfono hasta no poder mas. Suena como una mascota.

- No me deprimo. -Le digo.- ¿No puedo estar feliz por ti?

Estaba por responder a mi pregunta cuando de la nada aparece Sergio, su novio.

- Hola bebé. -Le dice a Holly luego de darle un beso fugas.- Hola Wendy. -Dice y besa mi mejilla.

- Hola. -Le respondo.

Sergio es un gran muchacho. De hecho lo conozco desde antes que Holly. Se podría decir también que me gustaba. Claro eso nunca se lo contaría a Holly, aunque fuera de algo pasajero. Estoy feliz por mi amiga y su novio, que en verdad es buen tipo.

- Bueno. Debo irme. -Les digo cuando nos quedamos en silencio, el cual decía... incomodidad.

- ¿No quieres que vayamos por una nieve primero? -Me pregunta Holly, notandose un poco preocupada.

- No gracias. -Le digo levantandome de la banca en la que me sentaba.- Nos vemos tórtolos. -Digo ya en camino a la parada del autobús.

Y así llegué a esperar el autobús a las cuatro de la tarde. Había una que otra persona esperando, por lo que empecé a inventar mis historias.

Había una señora con dos hijas. Una de ellas parecía de 10, mientras que la otra lucía de 8. Las dos vestían bonito así que invente una historia de época. En ella, bailaban en un gran salón festejando el regreso de algún familiar.

Y así es como les invento vidas a las demás personas. No es normal lo que hago, pero me gusta trabajar mi mente en algo que no sean problemas.

El viaje a mi casa fue corto, de alrededor de unos quince minutos. Al llegar entro directamente a mi cuarto.

Mis padres se encontraban de viaje así que no tenía a quien saludar. Sus empleos eran ocupados y la que normalmente me hecha un ojo cuando están de vieja es mi tía Emma. La cual desde hace dos semanas no viene. Normalmente se queda los sábados, pero ahora no se a aparecido.

A lo mejor mis padres lo hicieron a propósito. A lo mejor quieren dejar que tome mis propias decisiones, o quieren saber como me comporto cuando no están y... ¡por eso hay una cámara escondida detrás de éste florero!

Levanto de inmediato el florero, como si fuera de vida o muerte. Pero obviamente no había nada ahí.

- Estas loca Wendy. -Digo en voz alta.

Dejo el florero en su lugar luego camino hacía mi cama. Me sentía sola. Claro. ¿Quién no lo estaría? Mis hermanas casi no las veía y todo gracias a sus esposos e hijos.

¿Por qué no?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora