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LIAM
¿Recién me doy cuenta de que la amo? ¿Justo cuando posiblemente la podría perder? ¿Cuándo tal vez no la tenga de nuevo junto a mí? De verdad fui tan ciego al creer que sólo me gustaba o era una simple obsesión. Un capricho, por así decirle a lo que antes pasaba, la verdad siento cosas por ella que no lograría expresar en palabras, ¿todo el tiempo estuve así y estuve todo el tiempo tan estúpido? Al parecer los instintos de mi prima eran sumamente correctos y yo trataba de huir de ellos como el perfecto cobarde que deseaba ser.
No era una decisión tenerla, era mi obligación tanto como cuidarla, ¡Dios! ¡La amo! ¡Amo a Charlie McCabe! ¡A la pequeña niña que vi un día de niños y luego de nuevo a esta edad! ¡La amo con toda el alma, con todo mi corazón!
Juro que la tendré de nuevo entre mis brazos, aunque para ello deba luchar constantemente. Quizá eso puede ser un sueño, pero no, es mi meta, mi meta es tenerla de nuevo junto a mí, por siempre. Yo sé que las cosas parecen estar terriblemente, hasta podría llegar a decir catastróficas, pero cuando hay amor de verdad, nunca es tarde.
Entiendo que se fuera, pero ahora pago mi condena, estando así...tan solo. Sin ella pareciera que las cosas carecen de sentido.
Me percaté que había confesado mi amor por Charlie frente a todos los de ahí, Will (que sabía muy bien que me matará más tarde, ambos no llevábamos una muy buena relación), Max (me mira con unos ojos asesinos), Alex, Daniel y Victor (que se hallan más pálidos que la nieve), y por último Drew y Verónica que sonreían victoriosos. Creo que entre familia los sentimientos y pensamientos son más intensos, por eso puede deducir que ellos ya lo veían venir de todos modos.
—Yo digo...creo que...—tartamudeé torpemente—. Will, por Dios, no me mates.
Will me miraba asombrado, luego bajó la cabeza, cuando lo veo esbozar una gran sonrisa, que me dio un toque de calor, logró hacer que sus ojos quedarán conectados a los míos y pude sentir que el aura asesina que tenía conmigo se había marchado para dar paso a algo más cálido y sincero.
—¿Sabes que luego te mataré, no, Henman? —¡ con una sonrisa en sus labios, que no mostraba más que una inmensa felicidad, supuse que entre ambos las cosas podrían arreglarse.
—Ya lo sé, ¿te puedo pedir un favor bastante especial?
—¿Qué?
—En la cara no.
Todos seguimos las instrucciones de Drew al pie de la letra como él mandó. La verdad casi no podía creer que estábamos en una misión de rescate, porque este tipo de cosas no es nada ordinario. No es como decir: "Mamá, no me esperes despierta, voy en busca de un psicópata asesino en la ciudad" y que de respuesta tuviese "De acuerdo, usa un abrigo". Las cosas dieron un tremendo giro que podría afectar a muchas personas. Esto iba más allá de nuestro control, pero algo nos impulsaba a seguir. Para mí, era Charlie, nadie más que ella y con eso podríamos ayudar a Emma. Mi hermano la verdad, aunque no lo crean, tiene ese don de liderazgo muy bien definido, en momentos donde todos estamos más que perdidos él siempre sabe qué hacer, pero no me ha dicho aun que haría yo. Nos encontrábamos más cerca de la boca del lobo.
—Bien, ¿listos todos? —Drew nos miraba en espera de una respuesta favorable.
En mi cabeza sabía que ninguno de nosotros lo estábamos verdaderamente, pero el tiempo estaba siendo nuestro talón de Aquiles, no podíamos darnos el lujo de esperar más de lo que ya habíamos estado haciendo desde un principio, así que todos asentimos con la cabeza aún con ganas de negar todo por completo
—Yo creo que sí.
—¡Andando, entonces!
Claro, antes Drew nos había llevado a su departamento, donde tenía un maletín lleno de armas, como oyeron: armas. Ese fue el momento donde comencé a cuestionarme el tipo de trabajo que tenía mi hermano, obviamente no era simplemente el tapete de investigador.
INICIO FLASHBACK
—Qué diablos, Drew. ¿A quién mataste? —la exasperación de Veronica al ver las armas que mi hermano había puesto sobre la cama se soltó como una bala mientras las repartía por tamaño, todos los hombres tragamos fuerte. Sí, ahí mismo quedó el perfecto estereotipo de chico fuerte y perfecto que todos queríamos aparentar. En paz descansen nuestras dignidades.
—Bueno, muchachos, dije que tendríamos que romper unas cuantas reglas y eso incluye el uso de armas de nivel 8, llegan a matar, claro, si saben dónde dar.
—¿Qué dices? Esto es algo atemorizante—dijo Will con la piel pálida, tenía claro que ya casi se desmayaba.
—Hablo de que tendremos una clase pequeña de disparo—cuando mi hermano sonríe de lado supe que lo que vendría a continuación no era muy bueno que digamos.
Todos tragamos con más fuerza esta vez.
FIN FLASHBACK
Clases de disparo.
No pasamos mucho tiempo dentro de la práctica, pero podía decir que podía manejar un arma. O eso es lo que esperaba.
—Yo digo que nos irá bien—mi hermano se ubica el chaleco antibalas y va pasando uno de esos a personas específicas—. Pónganse un suéter o algo que logre cubrirlo.
—¿Qué hacemos si nos disparan a la cabeza?-Will se acaba de colocar el suyo cuando hizo esa pregunta.
—No lo hará—aseguró con perspicacia—, estoy más que seguro de que él no sabe usar correctamente un arma. El blanca más seguro es pecho y espalda para alguien que duda de su capacidad de puntería, no desperdiciará municiones en querer dar a la cabeza.
—Esto no me convence—quizá Derek no quiera encestar su bala en una de nuestras cabezas—, para nada.
—No te asustes, yo ya tengo práctica con todo esto, hermanito.
Todos nos dividimos exactamente como Drew había dictado, entre eso Alex y Daniel se quedarían en espera de la policía para dejar los testimonios de los demás. Claro que tendrían que mentir un poco para que el plan que estábamos realizando funcionara, tener a unos tarados extra no servía. Verónica, por otra parte, iría a la casa de Derek y Emma a sacar información de ese malnacido, ya que ella es una experta en abrir puertas cuando se trata de tecnología, a más de archivos, Victor la acompañaría así que mientras Max, Drew y yo íbamos juntos a un lugar todavía desconocido para mí, Drew aclaró que lo diría a nosotros luego, a una hora fija nos reencontraríamos en un punto fijo cerca del puente de la ciudad.
—Drew, ¿me puedes decir ya a donde vamos, por favor?
—Yo no lo sé, hermanito, tú sí.
—Creí haberte dicho que no sé dónde están—gruño con un poco de fuerza—. No te hagas el gracioso ahora.
—Lo sabes.
—¿Qué? Acabo de decir que no sé dónde están. ¿Es que acaso estás sordo?
—Y yo dije que eras su mejor amigo y que tendrías que saber ese minucioso dato, no es elección ahora si quieres averiguarlo, dos vidas están en juego, Liam. Sólo piensa bien a dónde nos llevas—dijo él con un tono severo.
¿Cómo hallaré a Derek? Era difícil seguir la mente de ese tipo hasta cuando éramos niños, no era para nada predecible. Sólo recuerdo que nuestros juegos eran dormir en lugares aterradores para probar nuestra valentía, claro que ninguno de los dos aguantaba más de cinco minutos, pero hubo un lugar al que él amaba ir cuando jugábamos a esto.
Me quedé callado, estático.
Oh Dios...no puede ser.
Miro a mi hermano y este cuando nota mi expresión sabía exactamente lo que iba a decir.
—Ya sé dónde están.
—Así se hace, genio.
CHARLIE
—Diablos, Emma. Súbeme un poquito más—me quejé al no poder llegar a la ventana.
—No es fácil cuando tienes el doble peso de una misma en los hombros—gruñó entre dientes.
—Haz un mejor esfuerzo, porque a este paso no saldremos nunca de aquí.
Emma iba a hacerme más arriba, pero el ruido de que una puerta se abría a lo lejos nos alarmó a ambas y pusimos todo en su orden actual, Emma corrió a la cama y se acostó ahí de un sólo salto, pero sólo se quedó sentada, yo permanecí parada en mi posición, quería ver al maldito de Derek a los ojos cuando abra esa puerta.
La puerta crujió al abrirse dejando ver una sombra negra que entraba con lentitud a la habitación. Emma comenzó a temblar, aún desde la lejanía de ambas podía notarlo.
El perfil de Derek se reveló en menos de tres segundos, estaba con un atuendo totalmente negro, con un saco de capucha que no dejaba ver su cabello ni su frente. Se veía trastornado, enfermo y más por la suciedad que cubría la mayor parte de su rostro, pero eso parecía importarle un bledo.
—¿Han despertado ya, chicas? —su voz se contagió con tono dulce. Sentí un pequeño escalofrío correr por mi espalda.
—Derek—espeté con odio, cuando éste me miro sonrío un poco, luego toda su atención se fue directo a Emma.
—Hola, hermanita. ¿Cómo has dormido?
Emma se había quedado muda, no dijo nada, estaba muy asustada. Derek sonreía al ver que la intimidó de una manera aterradora. Cuando se dio cuenta de que la "diversión" con Emma se había terminado volvió a mí. Sus ojos azules, antes brillantes y dulces, estaban secos y rojos. Creo que podía sentir a la perfección ese sentimiento de repulsión.
—Charlie, ¿te he dicho que te ves hermosa a la luz de la luna? —se estaba divirtiendo al vernos ahí y creo que ahora yo era su nuevo juguete.
—Me he visto mejor, créeme—respondí, cortante.
—Ni un cumplido aceptas.
—No aceptaré nada que venga de ti.
—¿Estás enfadada? De verdad lamento todo esto—dijo él fingiendo "preocupación"—. Eso no te va bien, Charlie. Tu alegría natural se agotó, un rotundo éxito para mí. La gran Charlie McCabe está quebrándose ante mí, que divertido.
Sentí un fuerte impulso de lanzarme sobre él y golpearlo con fuerza, pero la mirada precavida de Emma me detuvo, si sólo estuviera yo no me lo pensaría dos veces, pero esta vez tenía la responsabilidad por otra persona a la que le hice una promesa.
—¿Por qué haces esto? Soy tu amiga y ella tu hermana, podrías tener muchos problemas por hacer esto—dije fingiendo confusión, no podía decir que sabía algunas cosas, era mejor fingir idiotez ante un tipo así de loco—. Sácanos ahora—ordené con fuerza.
Derek negó divertido con su cabeza y dedo.
—No lo creo, ya tengo planes para nosotros tres.
—Te lo dije—la voz de Emma sonó tan lejana y aterrada—. No nos soltará aunque se lo roguemos.
—¡Al fin hablas! —Derek se quiso acercar a ella, pero en ese momento me moví, dando la advertencia de que se quedara dónde estaba—. Bien, me agrada.
—Aléjate de nosotras.
—Esa no ha sido la mejor oración que se te ha ocurrido.
—He dicho mejores, Derek, quiero que nos saques de aquí ahora, no hay opción. Vendrán por nosotras, ya nuestra desaparición debe estar llegando a las estaciones de policía. Esto no terminará nada bien para ti.
Derek estalló en carcajadas con fuerza haciendo que Emma se fuera más a una esquina asustada, pero yo no me dejaba intimidar de él, pero sin previo aviso se acercó a mí de la manera más amenazante posible. No pude ni hacer un movimiento ya que fue más rápido, me tomó del cabello y lo jaló hacia atrás tomándome de la espalda para sacarme a rastras del cuarto.
—¡Suéltame! —me quejé por el dolor, pero entre más me quejaba más me jalaba el cabello. Quizá le agrada oírme gritar.
—Silencio, aquí nadie te escuchará, no hace falta que malgastes tu linda voz—dijo empujándome fuera ya del cuarto, cuando cerró la puerta detrás de él me condujo hacia otro cuarto que estaba, básicamente, a lado del otro del cual había salido. Era una habitación fría, oscura, pero nada más con ver una silla en la mitad de la sala, una silla que sabía para qué servía mi sangre se fue de mi cuerpo, dejándome pálida.
Derek me tiró al suelo con fuerza, mi seguridad no le importaba. No sabía qué quería al final de mí. Cuando caí me raspé la rodilla con el suelo así que por el dolor me mantuve ahí tirada.
—¿Acaso crees que soy tan estúpido para no hacer algo con la policía de esta ciudad, Charlie? —cierra la puerta de una patada—. Tengo control en cada estación y personas de la policía. Si creías que ellos vendrían por ti estabas muy equivocada. Ahora escucha, Charlie, es mejor que no trates de ser la heroína de la historia esta vez, porque si lo haces lo pagara la gente que amas. Y sé que lo que más duele es atacar a lo que amas y no a la misma persona. Es mejor ver el sufrimiento e impotencia—amenazó seguro de cada palabra que decía.
—¿Cómo es que hiciste eso? —me arrastré por el mugriento piso con desesperación.
—Soy bastante persuasivo.
—Eres un monstruo.
—¡Que casualidad tan grande! Así me decían las personas un poco antes de ser internado en secreto. Ya me decía yo por qué mis amigos no aparecían para visitarme.
Tenía control de las agencias de policía...esto no pintaba un buen escenario para Emma y para mí.
Me fui levantando del suelo con delicadeza, casi no pude evitar mirarlo con odio, pero luego mi cara se oscureció. Derek se encargó de cerrar una de las ventanas que aportaban un poco de luz a la habitación.
—Antes dijiste que era mejor ver el sufrimiento y la impotencia, ¿a qué te referías?
—No lo captaste a tiempo, que lástima.
—¿Qué quieres decir?
—Todos las están buscando, Charlie, todos incluyendo a Liam, pero esta vez dejaré todas las cosas como yo quiero. No como antes.
—¿Qué? No es verdad.
—Charlie, podemos dejar de fingir que no sabes nada de este tema. ¡Vamos! Sé que quieres hablar de Mía, de como pude matarla sin ninguna piedad—mi mirada se quedó pegada a la de él—. Pero será en otro momento. Ahora vamos por lo básico. Ellos llegarán aquí, eso lo sé, Liam los guiará, digamos que no dejaré que ningún testigo salga de este lugar, nadie sale cuando entra. Creo que deberías empezar a despedirte de ellos a la distancia, Charlie.
—Estás desquiciado.
—Estoy peor que eso. Pero...—interrumpió su propia risa—, si haces lo que diga, no les haré nada.
—¿Qué debo hacer? No importa qué, solo dime—dije asustada, Derek logró asustarme, logró bajar todas mis defensas, ahora mis fuerzas se fueron por completo.
—Bésame—ordenó.
Lo miré con miedo, ¿qué pretendía? Estaba loco, más que loco, era un maniático. No sé cómo fue que pude fijarme en alguien como él, aunque tenga esa enfermedad, no podía hacer esto, hacía esto porque es lo que quiere, no porque su enfermedad lo hace.
—¡Bésame! —ordenó con más fuerza aún, me acerqué en pequeños pasos. Debía hacerlo, no sabía cómo terminaría esto, pero ahora no tenía más opción que hacer lo que me decía.
Cuando hago que mis labios contacten los suyos despacio sentía las náuseas ya venir a mi cuerpo y más aún cuando él me presionaba a profundizar el beso. Me estaba defendiendo un poco, pero parecía gustarle que luchara contra él, pero no a tal punto de irrumpir el beso. Fue lo peor, fue una pesadilla.
Cuando por fin se alejó de mi boca lo noté sonreír de lado a lado con esa mirada de victoria insana que se cargaba. Las lágrimas advertían que estaban llegando, pero no quería que él me viera llorar.
No quería.
Cuando me soltó me volvió a dejar en el suelo y sin decir nada más se fue alejando hacía para puerta.
Cerró la puerta, pero abrió una pequeña ventanita de la puerta que me dejó ver la mitad de su cara.
—Eres mi nueva muñeca de trapo—dijo vacilante, con el tono obscuro y frío que hizo que temblara. Cerró aquella ventana y se podía oír su risa a través de la puerta.
Las lágrimas no aguantaron más y salieron en un mar entero.
Esto no puede estarme pasando. No ahora. Pero no tengo opción, lamentablemente esta era mi realidad y no tenía escapatoria.
No la tenía.
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NOTA DE AUTORA:
Hola jajajaj ¿les gusto? voten y comenten hermosuras vivientes, los veo mañana con un nuevo cap. ;)
besos Ale.