uno

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La mujer llamó a la puerta, pero no había nadie en casa. Entonces miró a la nena de rizos rubios que estaba sentada en los escalones de la entrada con su pequeño vestido blanco, plagado de flores y su mochilita. Un gorro adornado con flores ocultaba su rostro que escrutaba el lugar con gran intriga. 

-Peny,- dijo ella arrodillándose frente a la nena de tres años, con un nudo en la garganta y otro en el estómago, intentando convencerse de que todo iría bien.- voy a irme, ¿si? Acá vive tu papá, a él se le hizo tarde y yo no puedo esperarlo. Mi avión va a irse.

-¿Mi papá?- preguntó ella con su dulce voz infantil, asomando los ojos y dejando que el sol le llene el rostro.

-Si, mi amor. - dijo con los ojos llenos de lágrimas, apartando la mirada. La abrazó con fuerza y besó sus mejillas, su cabello, su frente. Presionó sus manos con cariño y se puso de pie. - Te quiero.

-¿Y mamá? 

-Ella va a venir luego. - dijo la joven acomodándole el pelo y aprovechando para secarse disimuladamente las lágrimas.

-Atios tía. Te quelo.- dijo ella rodeándola con sus pequeños brazos.

La mujer le besó la frente y salió corriendo al auto, sin poder evitarlo. La nena se quedó sentada con su mochilita, su vestido, una pequeña valija a un lado y el gorro que la cubría del sol y la llenaba del aroma de las flores.

-¿Pero qué...?- preguntó él bajando del auto a los pocos minutos y sacándose los lentes oscuros.- Hola, nena,  ¿qué haces acá?

-La tía Juli dijo que acá etaba mi papi. Mami va a venil mas talde. Tomá. - le tendió el pequeño sobre que había dejado su tía Juli, tal como ella le había indicado.

Él lo tomó rápidamente en sus manos y lo abrió con el ceño fruncido. La pequeña se encogió en sí misma ante el gesto tan bruto.

Harry:
Sé que Megan nunca te contó nada. Ella no quería distraerte de tu carrera. Peny es tu hija. Sé que suena difícil pero hacé las cuentas y vas a ver que es así. Tiene tres años, los cumplió hace dos días.
No quería causarte problemas pero no puedo hacerme cargo de ella. Estoy yéndome del país y mis papás no saben de ella. Megan falleció el mes pasado y tu hija te necesita.
Lamento que sea así como te enteres y que no pueda dedicarle más tiempo a todas tus preguntas.
JULI JONSON.

Harry, enorme y corpulento como ella lo veía desde su lugar, se pasó las manos por el pelo, frustrado. Empezó a hacer cuentas y si, podía ser. Podía ser todo un engaño o no serlo. ¡Podía ser su hija! Maldijo por lo bajo y volvió a mirarla.

-Vamos adentro. - le dijo a la nena tomando la pequeña valija y quitándole el sombrero, logrando que varias flores cayeran.

-Quielo a mi mamá. - dijo ella con lágrimas en los ojos, recogiendo las flores y guardándolas en sus bolsillos con los pétalos para afuera.

-No, no llores nena. Vamos a esperarla adentro, ¿si?-dijo y le colocó una de las flores en el cabello, intentando calmarla.

Ella asintió tomándole la mano. Harry la miró de reojo nervioso. Entraron a la casa y él la sentó en el sillón y le prendió la tele. Mientras ella rearmaba el arreglo floral en su sombrero, él tomó su teléfono.

Vengan ahora. Tengo un problema- Harry.

Se acomodó el pelo una, dos, ocho, cien veces. La miraba mientras ella cabeceaba, sin prestarla atención a la televisión. Era pequeña, diminuta. Los pies no llegaban a colgarle fuera del sillón porque a penas llegaban al extremo. Cuando sus compañeros de banda llegaron, la pequeña estaba dormida.

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