Capítulo 1: "Un libro".

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   Siempre decían que desde que lees la primera oración de un libro sabes si éste último te gustará o no. Y, la verdad, tienen razón. Desde que leí la primera oración de aquel libro que me cambió la vida, supe que me gustaría. Al límite que me volvería una obsesión el no leerlo. Pero, tal vez, es mejor comenzar desde el principio.


   Aquella mañana, el despertador sonó, como siempre. Para algunos adolescentes, como mis mejores amigas, Riley y Danna, la escuela es un auténtico rollo, menos hoy. Para mí, es la oportunidad de aprender más cada día, la oportunidad de tener una buena vida. Menos hoy. Era el último día. Al mirarme en el espejo siempre, me preguntaba donde estaban los rasgos españoles que heredé de mi madre. Mis ojos verdes, y aunque por raro que parezca, amarillos, no arreglaban nada, ya que luego estaba mi largo y sedoso pelo rubio. Sólo tenía rasgos ingleses, y se notaba. Los españoles se quedaron atrás, al contrario que mis mejores amigas. Ellas, las dos, siendo inglesas, tienen el pelo castaño oscuro, rizado, y ojos de igual color que el pelo. Mi amiga Danna tiene la piel pálida, al contrario que mi amiga Riley, que la tiene bronceada, al igual que yo.

 -¡Carlotta!- Rodé los ojos, y busqué en mi armario algo que ponerme. Me decidí por mi camiseta azul de tirantes, y mis preciados pantalones cortos blancos. Unas de mis muchas vans de color azul conjuntarían fenomenal. Fui hacia la ducha, y dejé que toda el agua artificial cayera sobre mis hombros, y luego por todo mi cuerpo. Cerré los ojos, y pude escuchar como mi madre subía las escaleras para entrar en mi cuarto de baño. - Carlotta, ¿no te he llamado? - Otra vez Carlotta...

 -Lo siento mamá, no te he escuchado. - Mentí. - ¿Qué querías?

 -Tan sólo quería saber si estabas despierta. Ahora veo que lo estás. - Después, cerró la puerta y se fue. Terminé de ducharme, y después enrollé una toalla en mi cuerpo mientras pintaba con una sombra clara mis ojos. Un poco de rímel, y brillo rosa claro. ¿Me gusta maquillarme? No mucho, la verdad. Me vestí, y cogí la mochila que había preparado el día anterior. No pesaba apenas, ya que hoy no haríamos casi nada, sólo tontear, aunque lo veía una auténtica tontería para alumnos que se van a graduar. - ¡Carlotta! - Esta vez no lo pude soportar, y bajé corriendo las escaleras.

-Mamá, te he dicho miles de veces que me llames Carla. - Le contesté lo más amablemente posible, aunque en mi fuero interno quería gritarle. Odiaba que me dijeran Carlotta. Riley y Danna estaban ahí, sentadas en mi sofá. Puse una sonrisa, y les hice una señal para irnos fuera.

-¡Allison! - Fue lo último que escuché cuando salí de mi casa. Otra vez la repelente de mi hermana Alli se había quedado dormida. Pero, me equivocaba. Salió de mi casa con una sonrisa de oreja a oreja junto con mi madre, que la miraba sorprendida.

-La primera vez que Alli no se queda dormida... - Dijo Danna.

-Cállate Danna, que tú también te quedas dormida. - Contraatacó mi hermana. Danna se calló, y estallamos a reír. Nos montamos en el coche, y fuimos hacia el instituto. Entre peleas por parte de Allison y Danna, llegamos al instituto. Cuando nos bajamos del coche, ahí estaba él. Sus ojos azules los podía ver a la distancia, al igual que su pelo rubio. Me sonrió, y cuando llegué hasta él le abracé.

-Hola Niall. - Le susurré al oído.

-Hola. - Se acercó a mis labios y dejó un beso en ellos. Niall y yo llevábamos saliendo casi dos años. No habíamos pasado de nada más que no sea liarnos, pero eso no nos molestaba, al menos ahora. - ¿Vamos? - Asentí con la cabeza, y después, me tomó de la mano. Fuimos hasta la clase. Cuando llegamos, Danna y Riley ya estaban allí, y poco después entró la señora White.

-Buenos días. Voy a pasar lista, y después diré el nombre del alumno o alumna afortunado en poder ir a la prestigiosa Universidad de Cambridge. - Me fijé en que estabamos muy pocos alumnos. Danna, Riley, William, Elise, una chica rubia de pelo rizado que era también bastante buena en sus notas, y unos cuantos alumnos más. - Bien, ¿Niall Horan?

-Presente. - La profesora sonrió. Empezó a decir nombres, y ellos presente, o falta.

-¿Danna Lee?

-Aquí. - La profesora arqueó una ceja.

-Danna, ¿has venido? -  Ella asintió con la cabeza. - Bueno... ¿Riley Scott?

-Presente. - La profesora volvió a sonreír.

-Por último, quisiera nombrar a la alumna que va a obtener la beca para la Universidad de Cambridge. Carlotta Tomlinson. - Arqueé una ceja. No porque fuera a estar becada en Cambridge, si no porque me había llamado Carlotta. Al parecer, la profesora lo notó. - Carla Tomlinson. - Sonreí. Todos empezaron a aplaudir. - Bueno, ahora, sacad los libros de literatura.

*****

   Habíamos llegado ya a mi casa. Hoy, Riley y Danna se quedaban a comer. Mientras poníamos la mesa, Alisson y Danna se peleaban.

-¿Queréis dejar de gritar? - Les pregunté un poco molesta ya. Ellas me ignoraron y rodé los ojos. Cuando nos sentamos, mi madre se puso en una posición que yo conocía bastante bien. Iba a anunciarnos algo.

-Bueno... Carla, como sabes, tu cumpleaños es dentro de una semana... - Arqueé una ceja.

-Sí... 

-Tu primo Louis me ha dicho que si tu hermana, tú, y otras dos amigas más querríais ir a pasar el verano a Londres. - Abrí los ojos y la boca tanto como pude. Louis Tomlinson, mi único primo. Era más guapo que yo, pero un auténtico holgazán. Aunque daba igual. Cada vez que lo veía, no me quería separar de él. Estábamos muy unidos.

-¡Sí! - Contestaron de inmediato Danna y Alisson. Se miraron con desprecio al segundo.

-Me encantaría. - Dijo Riley. - Vamos, dí que sí Carla.

-Bueno... está bien. - Todas empezaron a gritar, y sonreí. En ese momento, llegó mi padre. Corrí hacia él y le abracé.

-Vaya, hola hija. - Me acarició el pelo. - Déjame adivinar, ¿te han dado la beca y te vas a Londres a pasar el verano? - Asentí con la cabeza y lo volví a abrazar. Estaba muy unida a mi padre.

-Hija... - Mi madre me llamó y me giré. - ...tu primo Louis me ha llamado hoy. Me ha dicho que qué te gustaría para tu cumpleaños. - Lo pensé unos segundos y después sonreí.

-Un libro.


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